‘El juego de ajedrez’, de Sofonisba Anguissola / Imagen: Wikipedia

Penguin Random House ha llegado a un acuerdo con el Grupo Zeta para comprar Ediciones B. La operación no está cerrada pero se supone que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia no pondrá pegas. La mayoría de medios, hasta ahora, han tratado el caso con la superficialidad habitual. Destacan pocos artículos, como los de Daniel Arjona o Carles Geli –ambos los comentaremos aquí– y este de Paula Corroto en El País, bien documentados. Del resto, la mayoría suma y resta, se limitan a decir cómo queda el panorama y poco más; pero hay más, mucho más.

¿A qué precio se ha vendido Ediciones B?

El único medio de comunicación que puso precio a la operación fue El Confidencial, el primero en dar la noticia en un artículo de Daniel Arjona. En el primer párrafo dice esto:

Penguin Random House […] ha cerrado la compra de Ediciones B por 40 millones de euros. Según han informado a El Confidencial fuentes del sello barcelonés perteneciente hasta la fecha al grupo Zeta, el acuerdo estaría listo, la firma sería inminente y la decisión habría sido comunicada ya a la plantilla. La oferta sería la más alta recibida hasta la fecha por Ediciones B, superando con creces la cifra en torno a los 15-20 millones de euros que se venía manejando. Hasta tres compradores interesados en el sello se habrían retirado de las negociaciones. Random House se muestra así más que generoso de chequera para hacerse con un fondo infantil que es todo un tesoro.

No dudo de las fuentes de Arjona y tampoco dudo que la cifra sea cierta pero Ediciones B no vale 40 millones. Grupo Zeta vende Ediciones B para enjuagar una deuda que, a finales de 2016, ya ascendía a 100 millones de euros. Si esta venta hubiera tenido lugar antes de la crisis el precio –ajustando la inflación– sería comprensible pero hoy es una valoración demasiado alta; casi toda la industria editorial española anda escasa de dinero o está gravemente endeudada, por eso los 15 o 20 millones que menciona Arjona son un precio más ajustado a la realidad del Grupo Zeta y a la del mercado editorial español.

Es posible que, además de PRH, tres grupos más estuvieran interesados en Ediciones B? Si sólo lo viéramos en clave española, lo dudo; quizás Grupo Planeta pudiera afrontar una compra a un precio moderado pero hace años que arrastra una deuda de 1.300 millones de euros y anda reestructurando sus empresas editoriales. Además de PRH y Planeta en España no hay ningún otro grupo editorial comercial –el libro de texto es otra cosa– capaz de afrontar una compra como esta porque ningún banco la apoyaría. Carles Geli, en un buen artículo en El País, acierta al apuntar que RBA está en un estado demasiado precario como para planteárselo –yo creo que además es demasiado pequeño– y que Anaya no es candidata por su pertenencia al grupo francés Hachette; los franceses andan muy liados en su crecimiento en países anglosajones y tanto España como Latinoamérica pueden no estar entre sus prioridades ahora mismo.

Es precisamente a América Latina donde debemos mirar si nos preguntamos qué ha comprado PRH; ahí sí que tiene sentido el interés de Planeta y otros grupos extranjeros. Y también tiene sentido un precio tan alto.

¿Qué ha comprado PRH por 40 millones de euros y por qué?

El Grupo Planeta concentra, aproximadamente, el 24% del total del mercado de libros en España. PRH, antes de esta última compra y desde la adquisición de Ediciones Generales de Santillana –Alfaguara y compañía– al grupo PRISA, controlaba entre un 16 y un 18%; si sumamos el 4% de Ediciones B el grupo controlado por Bertelsmann ya cuenta con entre un 20 o un 22% del mercado español.

Hay quien dice que la compra tiene sentido para crecer en cuota de mercado en España –especialmente en infantil y juvenil– y por el fondo de Ediciones B. Dudo que Mortadelo y Filemón, el TBO o Superlópez justifiquen 40 millones de euros; también me parece dudoso que el objetivo sea crecer en un segmento, el infantil y juvenil, que sufre un descenso de ventas tras aguantar bastante bien lo peor de la crisis. Ambos son buenos objetivos complementarios pero en mi opinión no justifican la compra; y menos por 40 millones.

Ni Grupo Planeta ni PRH quieren modificar el statu quo en España, al menos no a corto plazo; Planeta mantiene buenas relaciones con Bertelsmann desde hace décadas, en el pasado han sido socios en Círculo de Lectores –entre otras iniciativas– y actualmente ambos participan en el accionariado de Libranda; además, los alemanes participan en Antena 3 mediante la cadena de televisión RTL. Planeta, con los años, ha conseguido verticalizar un gran porcentaje de la cadena de valor controlando la edición, distribución y su propia red de librerías –Casa del Libro– y dudo que PRH quiera una guerra comercial abierta en España; ambos controlan las reglas del juego del sector del libro mediante su cuota conjunta de mercado, sus filiales, los gremios y la labor de la FGEE. Bertelsmann sabe que Grupo Planeta atraviesa una profunda crisis y podría estar tentada de acelerar su caída pero si quiere un mercado español estable necesita que el grupo de la familia Lara conserve su mala salud de hierro.

En América Latina la lógica es muy distinta; la competencia es despiadada y PRH no necesita –ni siquiera puede– coordinarse con Planeta para mantener el mercado bajo control como en España porque grupos de todo el mundo están tomando posiciones; es un mercado demográficamente enorme, políticamente fragmentado, en expansión económica y con unos índices de alfabetización y lectura en ascenso. Planeta no dispone de recursos para reforzar significativamente su posición y a duras penas puede sostener su crecimiento orgánico; PRH tiene dinero pero no dispone del tiempo que exige un crecimiento comercial de esta magnitud. Ediciones B tiene una presencia relevante en América Latina con una red comercial madura y con experiencia en México, Venezuela, Colombia, Chile, Argentina y Uruguay.

Ediciones B vale 40 millones de euros para Penguin Random House porque le permite una rápida expansión comercial en la mayoría de países más jugosos de América Latina. No tiene que crear la red de la nada porque puede comprarla, añadiendo a la que ya posee las oficinas, el personal y, más importante todavía, el conocimiento comercial, el know how.

Grupo Planeta, por su parte, atraviesa una difícil situación. La compra de Editis no dio los réditos esperados en Francia la endeudó demasiado y entró en pérdidas; ésta y otras expansiones coincidieron con el inicio de la crisis y se juntaron el hambre con las ganas de comer: renegociación de vencimientos de deuda y desplome de los ingresos. En lo peor de la tormenta, además, compraron Círculo de Lectores a Bertelsmann en dos fases; un 50% en 2010 y el resto en 2014, poco antes de que los alemanes cerraran el mismo tipo de negocio en Alemania, Austria y la Suiza de habla alemana. Nadie cierra un negocio rentable; Planeta lleva años tomando decisiones difíciles de comprender y a veces tengo la sensación que Bertelsmann ha jugado a enredarlos cuanto más mejor.

Hasta hace unos lustros quien dominaba el mercado editorial español hacía lo propio en el latinoamericano. Hoy es justo al revés: quien controle la mayor cuota de mercado en América Latina acabará controlando el mercado en España. Penguin Random House, con la compra de Ediciones B y una situación económica saneada, ha puesto en jaque al grupo de la familia Lara; me temo que Grupo Planeta ya no puede responder a órdagos como éste.

 

FIRMA 150

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

One Comment

  1. Gracias por el artículo, Bernat Ruiz. Para los observadores del mercado editorial brasileño es cada vez más importante seguir lo que pasa em España, especialmente vis-a-vis lo que hacen o planean para América Latina, cuanto estar atento a los grandotes de USA e Europa (especialmente Bertellsman)

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