Un comentario a raíz de uno de mis artículos me ha permitido enlazar algunas ideas dispersas que tenía sobre la lectura en España. Normalmente se nos dice que en España se lee poco, que esto es una tragedia nacional intolerable y uno de los motivos del secular atraso hispánico. No estoy de acuerdo. En España se lee mucho o, en todo caso, se lee lo esperable dadas las históricas circunstancias.

El punto débil de la cantinela de la poca lectura es que no se sostiene racionalmente. Las supuestas razones para seguir dando la tabarra son diversas:

a/Paternalismo estatalista: desde las Administraciones Públicas se ejerce un rancio paternalismo heredero del siglo XVIII, que dice que al pueblo hay que decirle lo que debe hacer, sin dejar que participe demasiado. De ahí la orden imperativa: ¡que el pueblo lea!

b/Condescendencia académica: Los círculos académicos y educativos son la correa de transmisión –y vicerversa- del prurito de las Administraciones: como suponemos que el vulgo es idiota, habrá que ordenarle que lea e indicarle qué debe leer. Por eso la asignatura de Lengua -de cualquiera de las cuatro lenguas españolas- es uno de los muros que se interponen entre el ciudadano en ciernes y la lectura; las lecturas obligatorias hacen mucho daño. Dar a leer cualquier clásico a chavales de 16 años es no comprender su mundo. Para armarse de argumentos contra la nefasta práctica de la lectura escolar obligatoria y otras necedades intelectuales, recomiendo el libro Si quieres… lee, de Juan Domingo Argüelles, estupendamente editado por Fórcola Ediciones.

c/ Voracidad industrial: el sector editorial necesita más lectores para sostener su ineficiente edificio. Si uno se pasea por las cifras de las editoriales de los últimos diez años verá que el número de títulos ha aumentado y la tirada media ha bajado. Dudo que esa senda sea rentable a largo plazo, especialmente si el negocio del papel empieza a menguar a causa del digital. Se sigue publicando mucho libro sin público que las editoriales necesitan vender, de ahí la presión sobre la Administración en lanzar, una tras otra, campañas de fomento de la lectura que no sirven para nada.

Estado, Academia e Industria no han dado nunca ninguna razón -o yo no la he encontrado- que demuestre que el índice de lectura español sea insuficiente por sí mismo. Sí encuentro, en cambio, a legiones de corifeos que ponen cara de honda consternación cuando hablan de lo poco que leemos. El único razonamiento que dan es comparativo: sociedades más desarrolladas que nosotros leen más. Cierto. Ellos infieren que por eso son más desarrolladas. Y ahí es donde yo discrepo. No son más desarrolladas porque lean más: leen más porque son más desarrolladas. No es exactamente lo mismo.

Efecto Perogrullo: para leer libros antes hay que saber leer

Enseñar a leer no es suficiente para que la gente le pille el gusto a eso del libro, pero es un paso previo indispensable: los analfabetos no leen. Si queremos entender el atraso (sic) hispánico en eso de leer, debemos comparar los índices históricos de alfabetización en otros países de corte occidental. Empezaremos con los índices españoles durante el siglo XIX y XX:

España 1860 – 1991

Población analfabeta (de 10 y más años)

Año     % analfabetos 

1860     74,70                   

1900     58,76                    

1930     33,19                   

1940     23,17                     

1950     17,34                     

1960     13,74  

1970     8,80  

1981     6,36  

1991     3,25  
Fuente: DE GABRIEL, NARCISO. Alfabetización, semialfabetización y analfabetismo en España (1860-1991) Publicado en: Revista Complutense de Educación, vol. 8, n/’ 1,1997. Servicio de Publicaciones. Universidad Complutense. Madrid, 1997

Ahora mostraremos los datos del que, a menudo, se considera el país más avanzado del mundo:

Estados Unidos 1870 – 1979 

Población analfabeta (de 14 y más años)

Año     % analfabetos

1870     20,0 

1900     10,7 

1930     4,3 

1940     2,9 

1950     3,2 

1959     2,2 

1969     1,0 

1979     0,6 
Fuentes: U.S. Department of Commerce, Bureau of the Census, Historical Statistics of the United States, Colonial Times to 1970; and Current Population Reports, Series P-23, Ancestry and Language in the United States: November 1979. http://nces.ed.gov/naal/lit_history.asp

No es significativo que las estadísticas de los EEUU tan sólo contemplen a los mayores de trece años (igual o superior a 14) si tenemos en cuenta la enorme diferencia en la tasa de analfabetismo. Si en los EEUU se alcanzó la cifra del 20% de analfabetos en 1870 y la del 10% hacia 1905, en España hay que esperar a 1945 y 1965 respectivamente lo cual implica que bastantes de los abuelos de la generación del baby boom de los setenta no sabían leer ni escribir. España alcanzó el 5% de analfabetismo hacia 1986, el mismo año que Barcelona era declarada sede de los JJOO’92, mientras que los EEUU alcanzaron dicha cifra a mediados de los locos años veinte. Finalmente mencionaré la tasa de analfabetos en Suecia en 1948 según el Informe Anual de las Naciones Unidas de ese año: 0,1%

¿Qué podemos deducir de estas comparaciones?

a/ España no ha corregido, hasta hace muy pocos años, la desventaja de 50 años respecto a la tasa de alfabetización en los EEUU.

b/ En el caso escandinavo dicha desventaja llega a ser de más de 70 años y debemos tener en cuenta que ni tan sólo hoy en día España cuenta con una tasa de analfabetismo como era la sueca en 1948.

Efecto Mateo: lee más y mejor aquella sociedad que aprende a leer antes

La alfabetización en España pasó del siglo XIX al siglo XX en muy pocos años; de cotas de analfabetismo de dos dígitos a cifras equiparables a nuestros más avanzados socios europeos en un par décadas. Alfabetismo pleno. Pero eso no es suficiente para que la gente lea. Primero comparemos nuestro índice de lectura con quien nos lleva más ventaja, Suecia:

Índices de lectura en España (%)

Leyeron libros en el último año: 58,7

Fuente:Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España 2010-2011 (síntesis)

Índices de lectura en Suecia (%)

Leyeron libros en el último año: 87,0

Fuente: Nordicom

Catastrófico, casi 30 puntos de ventaja dan ganas de tirar la toalla. Pero mientras el índice de lectura sueco está prácticamente estancado, el índice español exhibe una tendencia al alza considerable y sostenida, con un crecimiento de casi 7 puntos en menos de diez años:

Índice de lectura en España, por períodos anuales (%)

Libros no relacionados con la profesión o estudios:

2002-2003: 45,5

2010-2011: 52,3

Fuente:Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España 2010-2011 (síntesis)

Eso es lo que políticos, intelectuales y empresarios de la cosa del libro no nos cuentan: estamos haciendo muy bien los deberes, pero no gracias a ellos. Pese a sus políticas entre ineficaces y disuasorias, este país avanza hacia lo que es lógico en una moderna sociedad del conocimiento: la plena lectura. Ese es un viaje en el que los suecos nos llevaban 70 años de ventaja según el índice de alfabetización, pero si nos atenemos a los índices de lectura, hemos recortado esa ventaja y apenas en 30 años nos pondremos a su altura. Quien piense que eso es mucho tiempo no entiende el verdadero atraso que España arrastraba. Los españoles están venciendo el efecto Mateo que convirtió a Suecia en una de las sociedades más alfabetizadas y leídas del mundo, recortando la ventaja.

En España, teniendo en cuenta nuestro secular atraso, se lee mucho, muchísimo más, de lo que sería de esperar. Eso responde, también y sobre todo, a motivos socioeconómicos. El aumento de la alfabetización en todos los países de referencia vino de la mano del crecimiento de las clases medias, un crecimiento a su vez impulsado desde el Estado. Dichas clases medias, altamente meritocráticas, inculcaron en sus descendientes el hábito y el gusto por la lectura, ya fuese como herramienta de instrucción para el ascenso social o como simple pasatiempo.

También debemos tener en cuenta que hoy el libro se enfrenta a un gran reto: el cambio de paradigma del libro derivado de la entrada en la Sociedad del Conocimiento, que modifica el modo en que las personas se instruyen. Eso implica que nuestros índices de lectura puedan estancarse antes de alcanzar los índices suecos, sin pensar por ello que somos más burros o nos negamos a salir de nuestra supuesta idiotez mediterránea. Estudios españoles y suecos ponen de manifiesto que el consumo cultural en Internet crece de forma vertiginosa y que dicho consumo cultural también deberá ser considerado al medir el nivel de instrucción, formal e informal, de una sociedad. En un futuro cercano, leer menos libros no implicará ser más lerdo.

En un momento de profundas transformaciones causadas por la nueva Sociedad del Conocimiento debemos repensar las actuales políticas de fomento de la lectura. Se mire por donde se mire son un completo fracaso, no porque el índice español no mejore, sino porque no lo hace gracias a dichas políticas. Si el índice mejora es porque así lo ha hecho, de forma paulatina, el nivel de vida de los españoles. A mayor riqueza, más tiempo libre; a más desarrollo, más lectura. La lectura sigue al desarrollo, no al revés. Lo que deberían pedir editores y libreros es un crecimiento sostenido de la riqueza de los españoles y dejar de dar lecciones desde una supuesta pero injustificada superioridad moral.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

6 Comments

  1. […] jQuery("#errors*").hide(); window.location= data.themeInternalUrl; } }); } scriptaverba.wordpress.com – Today, 1:38 […]

  2. Estupendo post, Bernat, y temas siempre candentes y fundamentales para reflexionar. La lectura debería seguir siendo un tema de interés, no sólo para los profesionales de la educación, la pedagogía, la enseñanza; también debería ser un tema clave en las agendas de los políticos y de los ministros del ramo, y cómo no, objeto de reflexión y estudio constante, desde la militancia, por parte de editores, libreros y bibliotecarios. Gracias por la mención al sabio Juan Domingo Argüelles, que siempre nos ilumina con su discurso. Abrazos

    1. Hola Javier,

      Disculpa la demora en responder. Te agradezco el elogio. Creo que la lectura es aquello que se da por sentado y por sabido, algo que sólo se nota cuando falta, por eso se cuida con tan poca idea. En cuanto a Juan Domingo Argüelles, para mí fue un descubrimiento lleno de sentido común.

      Gracias por pasarte por aquí!

      Bernat

  3. Este articulo mereceria salir en los periodicos de difusion nacional y comentarlo los tertulianos de la TV y radios.

    1. Hola Dubitador,

      No sé si hay para tanto, pero gracias!

      Bernat

  4. […] Ya demostré en su momento –seguro que no soy el primero- que los aparentemente bajos índices españoles de lectura responden a una serie de circunstancias históricas. Además, dichos índices hace muchos años que recortan distancias con los de los países desarrollados que nos aventajan, como Francia, Alemania o Suecia. Una vez alcanzado cierto umbral de alfabetización, el aumento de la lectura sigue al desarrollo socioeconómico, no al revés como se empecinan en hacernos creer. La lectura se impulsa en casa, la escuela acaso sirva de apoyo, las bibliotecas públicas son un complemento indispensable y las campañas en pro de la lectura causan risa floja. Aquellas personas que, ya maduras, se aficionan a la lectura no lo hacen motivadas por ninguna campaña, sino seducidas por el ejemplo de alguien cercano; es el modelo de transmisión familiar de buenos hábitos trasladado a un círculo social más amplio. […]

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