El tenis es un deporte con una jerga un tanto especial y una puntuación algo abstrusa basada en los 360 grados de una circunferencia. Una expresión que siempre me ha cautivado –y que comparte con otros deportes- es la de falta no forzada. En el eufemístico lenguaje de gentleman del tenis eso se dice cuando uno la pifia sin que nadie le ayude. El libro digital promete hacernos pasar grandes tardes con faltas no forzadas a causa de la edición del fondo editorial.

Tengo la intención de escribir un artículo comparando la edición de un mismo libro en papel, en EPUB y en AZW. Para hacerlo decidí partir de un libro analógico que tenía y ya había leído: El mono obeso, de la editorial Crítica (colección Drakontos). Adquirí mi ejemplar en papel a principios de Diciembre de 2011. Se trata de la edición corregida del mes de Octubre de 2010 que sustituye –este detalle es importante- a la anterior edición de 2004. Para empezar retengamos este dato:

El mono obeso. Editorial Crítica. Primera edición: abril de 2004. Primera edición actualizada [esta misma]: octubre 2010

Lo primero que hice fue comprar el libro digital en Amazon. Empecé su relectura con mi Kindle y, al cabo de pocas páginas, tuve la sensación de no estar leyendo el mismo libro que yo había leído en papel. Me mosqueó un título con una expresión que no recordaba haber visto. Consulté mi ejemplar en papel y, efectivamente, son distintos. Del mosqueo pasé a la alarma y fui a ver los créditos. Me encontré con esto:

El mono obeso. Editorial Crítica. Edición de 2004

Se me pusieron los pelos de punta. ¿Era posible que el mismo mes que Crítica lanzaba la edición corregida de un libro analógico lanzara la versión digital del mismo título pero con una edición seis años obsoleta? Otorgué el beneficio de la duda a la editorial, pensando –impropiamente- que Amazon se había equivocado traspapelando versiones (en el libro digital pone octubre, aunque en Amazon pone noviembre, lo cual sería todavía peor). Compré el mismo título en Casa del Libro, en EPUB. Y en los créditos vi esto:

El mono obeso. Editorial Crítica. Edición de 2004

Pues sí: el mismo mes que Crítica lanza en papel la edición corregida de un libro analógico, saca la versión digital de la edición no corregida, obsoleta. El mismo mes. Inexplicable. Misterioso. Lamentable. Median seis años entre una y otra pero, para complicar más las cosas, la versión que aparece en Casa del Libro dice ser del 2007, que fue la de bolsillo… ¡como si digitalizar un libro de bolsillo del 2007 fuera diferente que digitalizar la primera edición en rústica de 2004! Es evidente que aquí hay un montón de disfunciones:

a/ Dentro del Grupo Planeta: ¿controla cada editorial la digitalización de su fondo o, como mínimo, están enterados? Podemos dudarlo.

b/ Dentro de la Editorial Crítica: ¿los responsables de la producción en papel son los mismos que se encargan de la producción digital o, en su caso, trabajan coordinadamente? Lo dudo mucho. ¿Alguien se relee lo que reeditan?

c/ En Casa del Libro: ¿hay alguien dándose cuenta de ciertas cosas o se limitan a indexar números de referencia y códigos de barras como si llevaran un supermercado? Huelga respuesta.

Lo que sucede con este libro va más allá de la anécdota y es indicativo de lo que ya comentaba en otros artículos (1 y 2): o la cultura corporativa integra lo digital o se zambulle en el despropósito. No es de recibo que el mismo mes se edite el mismo título en papel y en digital y que ambos sean distintos. No lo es, en primer lugar, porque es una cósmica falta de respeto a los clientes digitales de Crítica, a quienes se da gato por liebre. No lo es, en segundo lugar, porque pone en la picota un sello con un prestigio ganado durante décadas y que no se merece esto. No lo es, en tercer lugar, porque es una soberana idiotez recurrir a una versión de 2004 para digitalizar un libro cuya reedición analógica de 2010 lo corrige y aumenta. No lo es, en cuarto lugar, porque implica seguir tratando como lectores de segunda a aquellos que ya han cambiado a digital y sostendrán con su dinero el chiringuito digital. No hay ningún motivo técnico ni legal que justifique tamaña incongruencia.

Lo que da un cariz sangrante a todo esto es que en Casa del Libro se estén vendiendo ambas versiones, analógica y digital, sin que presuntamente nadie se haya dado cuenta al cabo de más de tres meses: ¡se trata de la cadena de librerías del Grupo Planeta! Eso confirma lo que ya sabíamos y es que ciertas cadenas son simples almacenistas con ínfulas culturales, no libreros con metros cuadrados de sobra. Eso no es un problema en sí mismo y, más bien al contrario, pone a cada uno en su lugar. Ser librero implica detenerse en ciertos detalles, trabajar el catálogo y detectar este tipo de incongruencias. Es posible hacerlo con miles de referencias –dudo que con decenas de miles- y esa es una habilidad muy preciada en cualquier negocio digital con una orientación al cliente bien definida. Orientación al cliente es lo que sigue faltando en según qué grupos empresariales.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

7 Comments

  1. En Amazon puedes dejar una crítica negativa explicando este despropósito (sin enlazar aquí ni copiar palabra por palabra) y te marcan como “comprador verificado”, con lo que tu palabra tiene más valor. Está permitido criticar una edición (más que el trabajo del autor) siempre que no critiques el proceso de compra. Lo digo porque una mala crítica en Amazon puede espabilarles mucho. Lo mismo supongo que vale para CdL, aunque ahí no sé qué normas tienen.

    1. Hola Jordi,

      Pues sí, se me ha pasado por la cabeza y no lo descarto. Es un despropósito. El proceso de compra no tiene nada que ver, al contrario. En Casa del Libro también se puede dejar una crítica, lo que ignoro es si eso puntúa para algo, pero creo que sí.

      Bueno, probaré a ver.

      Gracias!

      Bernat

  2. Qué razón tienes…..

  3. Por favor, corrige el *pié del título, que se me está haciendo el café más amargo de lo normal.

    1. ¡Cielos! es cierto… ¡gracias!

  4. Últimamente somos varios los que empezamos a comentar los problemas de las maquetaciones electrónicas. ¿En serio nadie tiene cuidado con esto? Lamentable.

    1. Pues no, parece que nadie cuida mucho ese aspecto, aunque en eso el nivel es irregular. Me he encontrado con EPUBs muy cuidados, por ejemplo. El problema es que las prestaciones de los eReaders para EPUB (la mayoría) suelen ser algo raquíticas y su uso es lento… Leo mejor en mi Kindle, aunque la maquetación en ese formato, no sé por qué, es más… espartana. O cutre.

      Pero es un problema y urge una solución, sí.

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