MÁSCARA TRÁGICA ROMANA– Imagen: Wikipedia

Esta es la segunda parte de mi respuesta a la réplica que Anna Manso hizo de mis artículos sobre Autors en Perill d’Extinció (1, 2 y 3). También será la última, pese a que mi idea inicial fue responder, en tres artículos, a las réplicas de Anna. Al final de este post cuento por qué.

Empecé mi segundo artículo preguntándome: ¿La socialización de libros sólo es perniciosa si los autores y editores no cobran? ¿Si se les compensa económicamente la socialización dejará de ser mala por arte de magia? A lo que Anna respondió con lo siguiente:

Bueno, aquí tenemos un problema semántico estimado autor del artículo. Si se paga a los autores NO es socialización, es aquello tan romántico de toda la vida. Ay, vaya, ahora voy a ser acusada de vintage por querer que las librerías tengan clientes. Y que los lectores tengan libros que releer. Y puedan dejarle el libro a su vecino. Y que se lo firme el autor. Y subrayarlo. No sigo que me emociono.

Hay una forma indirecta de pagar a los autores y que la socialización siga su curso, y es aplicar la Public Lending Right (ya llegaremos a ese interesante punto más adelante). El comentario sobre semántica no aplica, pues me refiero a la socialización como acto de préstamo o transmisión, no como eufemismo para referirse al robo de algo.

Hemos aplicado el método científico y como resultado lo siguiente: tras años de ir cada uno por su lado la situación ha sido nefasta. Vamos a probar a ir juntos.

Hay muchas formas de “ir juntos”. Unas funcionan, otras no, normalmente depende de muchos factores, entre ellos el contexto. Acertáis uniéndoos, erráis en la forma que habéis elegido. En mi artículo ya dije por qué.

Nuestra intención es dirigirnos a las escuelas y familias tal y como se dice en el manifiesto “Benvolgudes i benvolguts Mestres, AMPES i Institucions Educatives”

Sí, y eso equivale a dirigiros a las Administraciones Públicas para, finalmente, conseguir que, de una forma u otra, directa o indirectamente, se os compense con dinero público. Los maestros de la escuela pública y concertada, y las mismas escuelas públicas y concertadas, reciben el dinero de instituciones educativas públicas, financiadas con el dinero público. Da igual cual sea el mecanismo, lo que hacéis es un trabajo de lobby. Sois un lobby y más tarde, en una de tus respuestas, lo dejas bien claro.

Cuando hablé de la Public Lending Right, Anna Manso dice:

Eso donde lo dice? Actualmente nadie lo está exigiendo. Cosa que no quiere decir que no lo acabemos pidiendo, pero vaya, como morcilla en el manifiesto actual es fantasiosa.

Tenía la esperanza que no sólo fuera la ocurrencia de uno de los autores de uno de los blogs, sino que lo hubierais adoptado como idea, porque al menos la Public Lending Right es un inicio a partir del cual empezar a hablar con la Administración. Puedo no estar de acuerdo con la PLR porque creo que no es el momento, pero cuando la economía se recupere sí será una buena fórmula que os permitirá no depender tanto de las políticas de venta y distribución de vuestros editores.

Obviamente vosotros no lo mencionáis en vuestro manifiesto, pero sí lo hace la escritora Shaudin Melgar-Foraster en su blog, en un artículo que el 17 de junio pasado dedicaba a Autors en Perill d’Extinció (recomiendo, también, su continuación). Shaudin es autora y firmó vuestro manifiesto. Como la única forma de saber qué decís es mediante vuestros blogs, saqué a colación la PLR. Por cierto, espero que pronto funcione vuestro blog, que si no me equivoco es http://autorslij.blogspot.com/ y de momento tiene el acceso restringido.

Eso lo dirás tu, que por exigir números y estadísticas te quedas muy corto a la hora de ilustrar tus afirmaciones con datos. Nadie discute que se obligue a multiplicar y a emocionar a los niños con la magia de las matemáticas. Pero leer por obligación dice el tópico que es horrible. Pues no es así. O no tiene que ser así. Yo no tuve esa experiencia. O sí. Tuve maestros que me obligaron a leer a Michael Ende y a Sebastià Sorribas y cuando me acuerdo vuelvo a enviarles mi agradecimiento. Y otros que lograron que aborreciese al autor propuesto. Niegas al maestro su oficio: el de contagiar su entusiasmo. Tu condenas. Lectura obligatoria: asco. Entonces ¿los cientos de niños que he visto entusiasmados con los libros que han leído por obligación que debían haber tomado? Ya lo sé: coca-cola.

Te recomiendo la lectura de un libro que habla precisamente de eso, de lo perniciosa que es la lectura obligatoria. Por cierto, cada vez son más los maestros que me encuentro, maestros obligados a obligar leer, que reconocen que las lecturas obligatorias, al menos tal como están ahora planteadas, destruyen lectores. El libro es el siguiente: Juan Domingo Argüelles, Si quieres… lee. Contra la obligación de leer y otras utopías lectoras. Fórcola Ediciones, 2009. Está muy bien documentado.

Si quieres también puedo oponer mi experiencia personal a la tuya: de pequeño era un lector voraz a quien le aburrían siempre, y sin excepción, las lecturas obligatorias. No terminé ni una. Observé que aquellos pocos niños que normalmente leíamos no necesitábamos que se nos obligara a leer para amar la lectura y que, aquellos refractarios a abrir un libro, no empezaban a amarla por el simple hecho de golpearles las neuronas con letras indeseadas. Para que un niño lea, lo que acostumbra a funcionar es que en su casa se lea y, si falta eso, la tarea es poco menos que improbable. Y sobre eso también hay montañas de estudios.

Eso sí, el intercambio de experiencias personales reduce los debates a un simple corro de chismes, se anulan mutuamente y con ellos no se construye nada. No es esa mi intención.

Mmmm, esto, repito lo dicho ¿Te has puesto en contacto con nosotros? Llevamos ya más de diez reuniones y cuando llevemos veinticinco te aviso, que llegaremos. Las tenemos planificadas. Y no solo con la administración. Pero a lo mejor reunirse, hablar, y tratar de encontrar puntos de encuentro no es proactivo. ¿O sí?

No, yo no tengo que ponerme en contacto con vosotros, ya lo dije en el anterior artículo. Sois vosotros los que, públicamente, debéis comunicaros mejor con aquellos a los que pretendéis convencer. Por otro lado, lo que confirma vuestro comportamiento de lobby son las 10 reuniones celebradas y las 25 programadas de las cuales no habéis dicho prácticamente nada. ¿Con quién os reunís? ¿Para pedir qué? No veo mucha transparencia ni muchas ganas de ilustrar al personal al que queréis convencer.

Cuando yo argumento que: “[La APE] Es dependiente porque exigen que sus pérdidas sean compensadas con dinero público mediante la modificación del marco normativo”, Anna Manso responde:

(¿Eeeeeh? No se pide nada de eso. Se pide que se reflexione y que las familias vuelvan a pagar los libros. Y que el que no llegue que sea ayudado. Anda, dime dónde lo pedimos, subráyame el texto porque a lo mejor firme algo que no era. Puedo estar floja en comprensión lectora, no te digo yo que no…

Pedir una reflexión y, a continuación, exigir determinada decisión como resultado de esa reflexión es, como mínimo, heterodoxo. Puede que, tras reflexionar, las familias decidan que pueden seguir socializando libros. Las familias hacen esto por una cuestión de dinero y porque es legal. Vosotros hacéis lo que hacéis, por el mismo motivo. Del mismo modo que dos objetos no pueden ocupar el mismo sitio a la vez, el dinero puede dedicarse a una cosa, pero no a otra. Són faves comptades.

Además, la Generalitat no puede obligar a las familias a volver a pagar por los libros o, en todo caso, para hacerlo, debería modificar alguna que otra ley (y no tengo claro que en ciertas cuestiones tenga las competencias necesarias, puede que dependa del Estado o, más divertido todavía, de la UE). Finalmente cabría la posibilidad que la Generalitat, con el presupuesto al pairo, decidiera compensaros mediante la PLR pero, en ese caso… bueno, puedes preguntar a los farmacéuticos cómo les va el cobro de sus facturas y a los funcionarios por algunas de sus pagas extra.

Resumiendo, aunque no os guste, en caso que las familias no decidan cambiar su comportamiento tras una sesuda reflexión, estáis abocados a:

a) Presionar a la Generalitat, el Estado y/o la UE para que cambie el marco normativo y obligue a las familias a pagar por algo que ahora pueden disfrutar legalmente gracias al concepto de cesión de copia privada.

b) Presionar a la Generalitat para que os compense económicamente por las pérdidas causadas por la socialización.

Eso se parece mucho a un lobby que pide dinero público o un cambio normativo que le favorezca.

Como te gusta la palabra cautivo. ¿Te recuerdo algo muy feo? La enseñanza es obligatoria (ay pobres niños cautivos) y eso es hasta recomendado por la ONU

Cliente cautivo” es una expresión de uso habitual, inventada hace muchos años, usada en el mundo de la empresa y el marketing para referirse a clientes que, de una forma u otra y en grado variable, no siempre pueden elegir el producto que consumen o quién les prestará determinado servicio. Por ejemplo son cautivos, en España, los clientes de las compañías eléctricas, las de agua, de gas y, hasta cierto punto –aunque con muchos matices- los de las compañías telefónicas, entre otros.

Dicho esto, no es una expresión que me guste ni más, ni menos. Es una herramienta para expresar conceptos. Y en el caso que nos ocupa, a veces la escuela y la familia acaban siendo clientes cautivos, porque no eligen determinadas compras. Nada que ver, por lo tanto, con la obligatoriedad de escolarizar a los niños, no es comparable.

Esos “unos cuantos” son autores y editoriales que libremente han sido elegidos por la escuela. Y muy pero que muy importante, SIGUEN SIÉNDOLO, pero la escuela se queda sus libros diez años seguidos. O sea, que nadie nos pide que nos convirtamos en escritores que bailan claqué, quieren que escribamos. Aunque no están de acuerdo con pagarnos.

Dudo que ningún libro resista diez años de uso infantil, lo más probable es que los libros terminen bastante perjudicados al cabo de tres o cuatro (y estoy siendo optimista). ¿Vosotros no veis ninguna ventaja en que os hayan elegido más allá del simple –aunque importante- hecho de que os paguen? ¿Y si resulta que estos clientes –sí, son vuestros clientes- están dispuestos a gastarse más dinero en lo que hacéis? ¿Y si resulta que de ese modo podéis obtener más que con una campaña como la que habéis puesto en marcha?

Ay, madre, ahora resulta que soy periodista cultural, no, que soy periodista. Pues no. Me limito a escribir una columna de opinión y no en la sección de cultura. Un poco más de rigurosidad, por favor.

¿Qué parte de la expresión “opinión publicada” que usé en mí artículo no entendiste? Escribir en un periódico no te convierte en periodista.

O sea, ¿TODO lo que publiquen es horrible? ¿Todo? Muy riguroso de nuevo, por cierto.

Yo no he dicho que sea horrible, digo que es sesgado, que es opinión publicada porque a lo que hacen no se le puede llamar periodismo. Se les puede llamar críticos, columnistas, comentaristas, opinólogos… pero no periodistas. Y eso es algo que no depende del título universitario que puedan tener, depende del oficio y la intención que le pongan. Hay demasiada cercanía entre los periodistas culturales y su objeto de trabajo y eso puede comprobarse cada vez que algún gremio artístico reivindica cualquier cosa poniendo cara de máscara trágica (algunos deben tener el rostro entumecido): los plumillas de la cosa aplauden en sus medios.

Las AMPA no cooooompran, o no todas. Y nadie ha dicho naaaaaada de Public Lending Right. Esto empieza a ser pesado de tan inexacto. Es más, no tienes puñetera idea de lo que pedimos a la administración más allá de lo que pone el manifiesto porque no has preguntaaaaado. Me aburro.

Ah, pero, entonces sí pedís cosas a la Administración, ¿no? Eso ya lo vi yo desde el principio. Y no soy yo quien debe preguntaros a vosotros, sois vosotros los que tenéis que explicarlo, pero no a mí, sino a todos los ciudadanos. ¿O es que esperáis responder personalmente a millones de personas?

En cuanto a las AMPA: las hay que compran y las hay que no, del mismo modo que hay escuelas que compran y las hay que no. Pero, en cualquier caso, si el comportamiento de AMPAs y escuelas no fuera un problema, no estaríamos hablando de esto, ¿verdad? El problema proviene de su efecto agregado, no de si siempre lo hacen unas, o siempre lo hacen otras.

Sí. Socializar es un error. Aún no he visto en tus tres artículos ningún argumento a favor. Más allá de lo económico. Y sinceramente, antes debería socializarse el pan, y los hornos están llenos de gente pagando

¿Más allá de lo económico? Cuando uno trata con la realidad, en lo sustancial, es recomendable atenerse a ella. Hay cosas fáciles, otras de dificultad diversa y unas más que son imposibles. Lo que yo digo es que si vais por el camino de pedir dinero público (bajo la fórmula que sea) os vais a llevar un chasco. Y si lo que pretendéis es que centenares de miles de familias se apiaden de vuestros bolsillos, otro. No digo que me guste, no defiendo la socialización –ya dije que pese a ser legal me parece feo- lo que sí digo es que la entiendo. Se puede entender algo sin compartirlo. Entiendo la socialización y he intentado mostrar caminos alternativos para los autores.

Lo proactivo es documentarse, preguntar, investigar, saber de lo que se habla. Plantearse que, quizás, haya prácticas equivocadas que deben cambiarse. Lo que cobramos los autores es algo pequeño. ¿Que hay más agresivo que empequeñecer lo pequeño? Bueno, al FMI y al Banco Mundial le chiflan dichas soluciones.

No soy perfecto. Dedico unas horas a cada artículo –a veces más, a veces menos. Me equivoco con cierta frecuencia. Bajo del burro de vez en cuando. Pero siempre, siempre, siempre intento ser constructivo, excepto cuando arremeto contra gigantes, en cuyo caso lo constructivo, a veces, es la más expeditiva de las demoliciones –manías schumpeterianas que tiene uno.

La solución que os propongo –bueno, os proponía- consistía en la unión de la inteligencia para hacer grande lo pequeño, porque la suma es más que la simple agregación de las partes, pero no para dirigiros como pedigüeños a los de siempre y terminar a los pies del político de turno, sino para innovar ante vuestro público, vuestros clientes, aquellos que os pueden dar de comer y pueden asegurar vuestra independencia, aquellos contra los que arremetéis. Afear la conducta del cliente es el camino más corto a perderlo, un camino que parecéis resueltos a tomar para llegar a deber un favor a alguien que algún día os lo recordará.

La alusión fácil y obvia al FMI y al Banco Mundial… que cada cual saque sus propias conclusiones.

Hasta aquí mis contra-réplicas. He decidido no continuar porque me parece estéril tener que justificar, explicar y desgranar en detalle lo que ya dejé muy claro en mis tres primeros artículos. De hecho las réplicas a la parte en la que propongo alternativas se comentan solas, basta con verlas en el blog de Anna Manso. Por otro lado, Anna no ha explicado en detalle por qué mi propuesta no funciona o no es adecuada –ni ella ni ningún otro autor, al menos que yo sepa. De hecho ni siquiera parecen tener claro que, quieran o no, lo que están haciendo es pedir dinero público, que han creado un lobby, que no tienen en cuenta la realidad y que no se están comunicando bien con su público.

Espero que el blog de Autors en Perill d’Extinció funcione pronto y empecemos a tener una idea un poco más clara de qué piden, a quién se lo piden, cómo se lo piden, por qué se lo piden y qué nos costará a todos (o no).

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

10 Comments

  1. Martí Trashorras 23 julio, 2013 at 13:43

    Bernat: ¿Por qué habría de parecerme justa la implantación del Public Lending Right? Y, sobre todo, ¿cómo se implementaría en el mundo real, más allá de darle otra vuelta de tuerca al préstamo de pago en las bibliotecas públicas (por cierto, más que discutible y discutido: http://noalprestamodepago.org/)? ¿Se enviaría un policía a cada centro educativo para comprobar que a los alumnos no se les prestan los libros? ¿Y si se envía y allí le dicen que a los alumnos los libros no se los presta nadie, sino que son ellos mismos quienes se los regalan entre sí de año en año? ¿Se impondría una tasa sobre la transmisión gratuita de libros de lance? ¿De cuánto? ¿Entre hermanos también? ¿Y sobre la compraventa? ¿Se enviaría otro policia a Sant Antoni los domingos? Va a haber que ir convocando nuevas oposiciones a mosso d’esquadra, pues.

    1. Hola Martí,

      Das en el clavo. No me gusta especialmente la PLR, pero sí creo que, en caso de hablar con la Administración, es una de las pocas medidas con un mínimo futuro, pues ya ha sido aplicada en países como Reino Unido, Canadá, entre muchos otros. Pero, como bien apuntas, su aplicación es, como mínimo, complicada y su cumplimiento, en este caso, bastante difícil de comprobar. En la práctica sólo hay un modo de aplicar la PLR, y es que la Administración se encargue de la compra de los libros, con lo cual aquí si que ya ni escuelas, ni AMPAj ni maestros decidirían nada de nada, sino que lo haría un funcionario -muy respetable en cualquier caso- desde un despacho de la Conselleria de Educación.

      Es decir: la aplicación de la PLR puede ser ineficaz si se da libertad a los centros, y draconiana si se aplica de forma centralizada… es un tema muy complejo.

      Gracias por tu comentario!

      Bernat

  2. Estimado Bernat,
    Puesto que me has citado, debo comentar un punto de tu artículo: el Public Lending Right.
    Efectivamente, tal como nos explica Anna Manso, el PLR no es parte del manifiesto de APE. En mi blog personal no estoy representando a APE; sólo expreso la falta de consideración que tiene España en cuanto a sus escritores y, por lo tanto, incluye las reivindicaciones de APE. En mi artículo dije que comentaría dos puntos: el primero (primer artículo) se enfocaría en la situación general (bibliotecas y todo tipo de autores, no sólo de LIJ). El ejemplo del PLR en mi primer artículo tenía la función de concienciar a los lectores de mi blog. Para ello expliqué que diversos países civilizados consideran que los escritores deben ser remunerados por su trabajo. Usé particularmente el ejemplo de Canadá puesto que soy canadiense y lo conozco bien. Cité las palabras de la ministra de comunicaciones canadiense que reproduzco aquí: “Tenemos confianza en que el programa PLR será una herramienta aun más efectiva para mejorar los ingresos de los escritores canadienses y para reconocer su gran contribución a nuestro desarrollo cultural y a nuestra calidad de vida, contribución que muchas veces pasamos por alto”. De las otras citas se puede extrapolar lo siguiente: “justicia” (más de una vez), “reconocimiento de un servicio público”, “reconocer su contribución”, reforzar su creatividad”. Si lo comparamos con la actuación de España en cuanto a este tema, España no sale muy bien parada. No nos olvidemos que si España adoptó el programa de PLR en el 2007 fue debido a la sentencia que le impuso la Corte de Justicia Europea (que España nunca ha cumplido como debía; alucinante!).
    Espero haver aclarado la razón por la cual incluí el PLR en mi artículo.
    Tanto en este artículo como en el siguiente que escribí (“La biblioteca personal”) enlacé diversas páginas relevantes para que quedara claro que no se trataba de opiniones subjetivas (por ejemplo de blogs personales) sinó de gobiernos y organizaciones internacionales de bastante peso.

    1. Hola Shaudin,

      Estoy completamente de acuerdo con tu puntualización. Aunque en ciertos aspectos la PLR no me parece adecuada, en muchos otros, en aquellos en los que quien se encarga de comprar los libros es la administración pública, es una buena solución o, en todo caso, un buen punto de partida, especialmente por los casos que citas. Otra cosa es que el momento adecuado sea ahora; tal como está la economía y los presupuestos públicos, posiblemente no sea realista plantearlo. Por eso mi propuesta es de cariz comercial, porque ahí sí se puede incidir activamente por parte de los autores (y de los editores, los autores por sí solos lo tiene un poco más complicado).

      Por otro lado, ya sé que en tu blog no representas a la APE, pero… es que, al menos cuando yo escribí mis tres primeros artículos, nadie representaba “oficialmente” a la APE, de manera que sólo puedo recurrir a los blogs o artículos en prensa de algunos de los firmantes del manifiesto. Creo que ahora sigue sin haber un blog, una web o ninguna otra herramienta “oficial”, o como mínimo todavía no está abierta.

      Gracias por tu visita y tu aportación,

      Bernat

  3. Martí,
    Bien, si los países civilizados no tienen ninguna duda de que se trata de una qüestión de justicia, debe ser por algo ¿no?
    ¿Cómo se implementaría? Pues ya hace muchos años que se ha implementado en diversos países. Me parece una pregunta muy extraña. En Canadà no tenemos policías en los centros educativos y se cumple a la perfección el PLR, como también en las bibliotecas. Tus preguntas carecen de sentido. ¿Quién habla de que la gente no se pueda prestar libros? Estamos hablando de instituciones. Qué mania con los policias! En Canadá tenemos una ley sobre el préstamo de libros en centros educativos y bibliotecas y se cumple. Así de facil. Tal vez el problema radica en que en ciertos países tenéis que recurrir a la policia para todo. Tal vez donde hay corrupción a todos los niveles no se puede comprender que no en todas partes ocurre lo mismo.

  4. “cuestión de justicia”, lo escribí en catalán

  5. Martí,
    En cuanto al problema de la biblioteca de barrio que nos enlazas, segun entiendo se trata de un problema que debe resolver el ayuntamiento de Madrid, el culpable de la situación. Esto no tiene nada que ver con el PLR, a ver si nos entendemos.

  6. Martí Trashorras 25 julio, 2013 at 11:21

    Shaudin:

    No considero que la página de Bernat sea el lugar adecuado para entrar a debatir entre usted y yo. Pero puesto que me interpela directamente, abusaré POR UNA SOLA VEZ de la cortesía del anfitrión.

    1) Yo me considero ciudadano de un país civilizado. Si usted cree que el Canadá lo es más que Catalunya, está en su derecho, pero este pensamiento no es base argumental para defender la justicia de causa alguna.

    2) Mis preguntas tienen perfecto sentido: si usted no se lo encuentra, lo lamento —aunque se me hace difícil de entender, siendo así, por qué pierde el tiempo respondiéndolas—.

    En cualquier caso, no voy a insultar a su inteligencia pidiendole que las vuelva a leer, pero sí le sugiero que reflexione sobre el entorno en que se tendría que aplicar la PLR. En este país no son las administraciones —para entendernos: la Conselleria de Ensenyament y las instituciones educativas de titularidad pública que de ella dependen— las que organizan los programas de socialización de los libros escolares, sino las AMPA —dejo de lado, por simplificar el escenario, diversas situaciones excepcionales que se podrían considerar—. Ya es más que dudoso que lo que hagan entidades privadas —las AMPA lo son— con sus socios sea “public lending”; con todo, aun y considerándolo así, sería lo más sencillo del mundo reconvertir la “socialización” en “reutilización” —bastaría con cambiar la palabra utilizada—: un alumno particular le regalaría a otro alumno particular su libro particular, y el AMPA simplemente supervisaría el proceso. Ya no hay “public lending” en absoluto. ¿Realmente cree que podría evitar que esto sucediera? El único modo es el que bien ha visto Bernat: volver al antiguo “libro único nacional”. Hay países en que las cosas funcionan así, aunque me temo que no están en el catálogo de los que usted considera civilizados.

    Confío en que ahora mis preguntas hayan cobrado algo más de sentido para usted.

    3) Mi referencia a los policías era un recurso retórico. Lamento mi torpeza de estilo: yo no me dedico, como usted, a la literatura, y ya habrá observado que me expreso con pobreza. Hago propósito de mejora.

    4) Yo no enlazo a ningún problema de ninguna biblioteca de barrio, sino a la página de la Plataforma contra el Préstamo de Pago en las Bibliotecas, que lleva activa desde que en el año 2005 se supo del proyecto de hacer pagar un canon a las bibliotecas públicas por el prestamo de los libros. Desde entonces, en esta página se han colgado centenares de apuntes sobre este asunto y, por extensión, sobre cualquier aspecto que los miembros de esta entidad consideran que va en detrimento de las bibliotecas públicas.

    Un simple scroll en la página me hubiera ahorrado esta enojosa explicación.

    Lo dejo aquí, no sin antes disculparme con Bernat de nuevo por esta perorata. Prometo que no volverá a pasar.

    1. Shaudin y Martí,

      No tengo ningún problema en que sigan el debate aquí, al contrario, este blog también está para eso. Y será interesante.

      A su disposición!

  7. Aunque es muy tardío, aprovecho el encuentro por twitter para añadir una simple conclusión que hace mucho que extraje de todos los lamentos de autores luditas: cada profecía que ha señalado la muerte de la cultura o un medio de transmisión de la cultura ha fracasado estrepitosamente. Así que puede que haya autores en peligro de tener que cambiar de modo de vida (vamos, como cualquier obrero de la seat en un ERE), pero lo que no hay es autores en peligro de extinción. Te invitaré en diciembre a examinar el grado de cumplimiento de una profecía de Aute sobre la extinción de la música que tiene toda la pinta de que no se va a producir. Quedará un año para pedirle que rectifique.

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