YOUREINVITED

Esta es la primera parte de mi respuesta a la réplica de Anna Manso a mis tres artículos. El resultado serán tres nuevos artículos, muy largos, demasiado largos, que creo que serán más del interés de los directamente implicados que para el resto, pero quede constancia del diálogo. Desde la vehemencia y el espíritu constructivo, sin dejar de lado el cuerpo a cuerpo argumental.

Como ha hecho Anna en su blog, tomaré sus réplicas –o parte de ellas- a mi artículo (en verde en el artículo de Anna) y las comentaré. La cosa empieza así:

El libro gusta tanto como para que sea socializado. Bonita paradoja en la que la excelencia se premia con un cero patatero.

Es una paradoja y es injusto. En eso estamos de acuerdo. Pero no es un cero patatero, el cero es para el autor a quien no le compran ningún libro, el autor que ni siquiera es socializado. Dicho esto: la diferencia entre mi planteamiento y el vuestro es que parece que vosotros no tenéis en cuenta las circunstancias sociales y económicas actuales. Yo las tengo en cuenta, no para justificar la actuación de escuelas y AMPA –lo que hacen es legal pero poco elegante, dicho finamente- sino para ver qué opciones reales tenéis.

Insisto en lo dicho anteriormente pero también añado que si hubieras preguntado -yo colgué el manifiesto en mi blog en el que también pongo a disposición de quien quiera mi mail- alguien podría haberte explicado que las personas a las que acudimos en primer lugar fue el Gremi de Llibreters. Y como muestra de nuestra buena sintonía los libreros han apoyado el manifiesto. Digo yo que si se hubieran sentido ninguneado nos habrían mandado a la porra… http://t.co/fkZiCIt4sJ.

Perdón por la impertinencia pero, ¿yo por qué tenía que preguntar? Algo que intento hacer en este blog –entre otras cosas- es aproximarme a los hechos desde fuera; a priori, si un colectivo se organiza para conseguir algo públicamente, lo mínimo que debe hacer es comunicarse eficazmente, no sólo con aquellos periodistas e instituciones que se supone que les van a apoyar, sino con toda la sociedad. De su comunicación se deducirán sus objetivos y forma de actuar. Os faltan herramientas de comunicación y un discurso claro, a la medida de cada interlocutor. No podéis pretender, ya de entrada, que todo el mundo se ponga en vuestro lugar –y yo lo he hecho, aunque el resultado no os guste.

No se puede afirmar algo que emponzoña a un grupo de gente y a la práctica de la lectura en la escuela sin estar seguro. Es más, me desconcierta. En tu blog, al que sigo fielmente, siempre te has mantenido fiel a la realidad y a las pruebas. ¿Por qué ahora no? Lo siento, pero por mucha empatía que destilan algunos párrafos me temo que has sido víctima de lo típico: con la LIJ todo el mundo se atreve.

Decir “muchos” no implica mayoría, aunque lo cierto es que podría haber dicho “varios” y hubiera sido más correcto. Pero eso no es lo importante: te recuerdo que yo no denuncié, sino que mencioné, la prescripción cruzada; al contrario, me parece lícito, incluso moralmente. Es de cajón que todos prescribimos aquello en lo que confiamos, y confiaremos más en la obra de alguien a quién conocemos. Ver maldad en lo que yo sólo mencionaba habla más de vuestros propios prejuicios que de mis intenciones.

Otra inexactitud muy grave. El libro de lectura obligatoria nunca se había cedido. Existía, como es lógico, la herencia de libros entre hermanos, el intercambio entre familias, la encomiable e imprescindible biblioteca de aula, de centro, las maletas viajeras, etc.

El libro de lectura obligatoria se había cedido en contados casos, y lo digo porque conozco algunos –en concreto dos, y no relacionados entre sí- en los que los padres de una clase se pusieron de acuerdo con el maestro para hacerlo. Fue una cosa bastante informal, pero el resultado fue que al año siguiente –luego les perdí la pista- los nuevos niños de esa clase no compraron libros porque los heredaron, no de sus hermanos, sino de sus compañeros que iban un curso por delante. A lo que me refería es que nunca había sido un problema, porque su volumen era testimonial.

Tienes razón excepto en un tema: pocas editoriales tienen un parco catálogo. La mayoría tienen un amplio catálogo. Incluso demasiado largo. El término cliente cautivo es también inexacto. Los padres se fían del criterio del maestro y compran aquello que se les dice. El cliente es conjunto escuela-familia y la escuela escoge libremente. Y la familia escoge escuela libremente… o casi.

Cuando hablo de un parco catálogo me refiero a que el catálogo de una sola editorial, por extenso que sea, es parco en comparación con toda la oferta, especialmente cuando en el sector editorial el problema es la sobre-oferta, no la escasez. En cuanto al cliente cautivo: Agustín Comotto aludía, en su respuesta a mis artículos, el problema de que las lecturas obligatorias fueran empotradas con la oferta de libros de texto. Eso convierte a tu cliente en cautivo, pues desde el punto de vista de la editorial, tanto da qué libro compre la escuela, lo importante es que lo hace sólo de su catálogo.

Ironía, ironía, ironía… Aunque sospecho que si nos hubiéramos bautizado como Plataforma de Afectados por la Socialización – La PAS- también nos habrían echado a los perros. La verdad constatable es que molesta recordar que hay una cosa llamada cultura que tiene creadores a los que alguien debe pagar para que la cultura exista. Molesta tanto que nadie se atreve a criticar a aquel que no paga en la socialización y se le trata de cliente descontento y sí al perjudicado.

Pillé la broma a la primera. Al principio me hizo gracia. Pero cuando leí el manifiesto y lo que algunos de los miembros de la plataforma publicabais en los medios, dejé de reírme. En el humor el contexto es muy importante y si la única nota de humor es el nombre, el chiste es malísimo. Por otro lado, no molesta recordar que hay creadores a quien hay que pagar por lo que hacen; lo que molesta es esa sensación, cada vez más agobiante, que los creadores sois una casta a quien se os debe pagar por el simple hecho de crear, sin tener en cuenta si lo que hacéis gusta o no gusta a aquellos que deben pagar por vuestras obras. No digo que tú afirmes eso pero, os guste o no, estáis dentro de una corriente de opinión publicada, fomentada por muchos palmeros acríticos que se hacen pasar por periodistas culturales –y hay honrosísimas excepciones- que dice que el Arte –así, en mayúsculas- es algo sublime, el Artista una especie de iluminado de los dioses y su Obra algo a lo que apoyar incondicionalmente.

¿Confuso? Parte 1: agradecimiento a la escuela y exposición de la situación actual Parte 2: consecuencias Parte 3: lo que pedimos. Sinceramente, en lo único en lo que estoy de acuerdo es en lo de largo. Pero no me parece un problema, va dirigido a gente a la que, en teoría, le gusta leer. Fuera bromas, está pensado para que los destinatarios, maestros y familias, tengan suficientes argumentos para reflexionar. Lo complejo no se puede resumir. Y el último apartado está pensado para ser leído de forma independiente. Si quieres saber qué se pide lo lees y punto.

Confuso, porque a estas alturas todavía no sé, exactamente, qué es lo que pedís, qué soluciones aportáis que no consistan en pedir la simple abolición de la socialización. Esa solución perjudica a otros, que son los que precisamente están socializando para resolver sus propios problemas. Si ambas partes se dedican a desnudar un santo para vestir el propio, podemos estar así hasta la noche de los tiempos y las controversias bizantinas nos parecerán un juego de niños.

Asamblea. Somos, a día de hoy, 119. Hemos redactado hasta 16 versiones según los comentarios de los miembros de la plataforma y de aquellas personas a las que nos hemos dirigido como: libreros, editores, partidos políticos, sindicatos, asociaciones pedagógicas, instituciones…

Comité, Asamblea, Contubernio, Soviet, Pandilla, Escalera de vecinos… lo importante, aquí, es hacer notar que un texto mínimamente digerible no se puede escribir a 119 manos (ni siquiera a 50, a penas puede que a 10), sin caer en la más estrepitosa de las confusiones. 16 versiones son demasiadas, se mire por donde se mire. Es una cuestión de método.

Ah. O sea, como cobramos nuestro trabajo de animación lectora no sirve. No vale. Es tramposo. ¡Par diez! ¡Cobramos! Vaya, como los maestros, conserjes, barrenderos, críticos literarios, redactores de revistas, etc. Que pecado, que pecado señores… Lo que no cuentas es que además de cobrar también dedicamos una buena parte de nuestro tiempo a realizar charlas sin que haya el ponzoñoso intercambio monetario. Aunque prometo confesarme y rezar tres Padre Nuestro por pedir que mi tiempo profesional conlleve un pago.

Vuestro trabajo de animación lectora sirve de mucho y creo que no hay que dejar de hacerlo. Precisamente lo que yo digo es que tenéis que seguir haciéndolo aunque vuestra editorial no os pague por ello, porque el acceso a vuestro público es un lujo y una gran oportunidad. Sólo tú has visto ponzoña en el intercambio monetario, para mí es perfectamente lícito. El problema es cuando los números no salen, las editoriales no os pagan y vosotros salís perjudicados. Y por cierto, yo ya dije que no siempre se cobra.

Nueva inexactitud: las escuelas NO pagan a las editoriales por los encuentros literarios? Pues es así. Las editoriales lo ofrecen como regalo a los centros. Sí, para convencerlos. Pero las escuelas no pagan. Paga la editorial. Y también paga la Institució de les Lletres Catalanes, que cree que el contacto con el autor es bueno y recomendable… y hasta se ensucia las manos y paga. http://bit.ly/12rHpiJ

¿Regalo? No: marketing. Totalmente lícito, pero cada cosa por su nombre. Y no sé por qué pagar es equivalente a ensuciarse las manos. Yo no lo veo así. Me parece muy bien que la ILC apoye así a los autores.

Ah, vale, ahora somos como la Coca-cola. Ya veo en qué consideración nos tienes. Es bueno saberlo. Somos igual de perniciosos que esa bebida de fórmula misteriosa. A lo mejor somos tan malos que podemos enredarlos para que lean. Nefasta influencia. Gracias. Viva la consideración por la cultura. Viva. Viva. Viva. ¿O no somos agentes culturales? A lo mejor en mi escuela me liaron y ando despistada.

Desde el punto de vista del cliente, no sé si de entrada vuestro producto es una maravilla o una completa basura. Bueno, inevitablemente tenéis de todo en el ramo. Para mí la Coca-cola no es un producto demoníaco, es un producto que tiene su lugar, un producto con un público, que hay que saber tomar. Con los libros pasa lo mismo. El libro no es bueno por sí mismo, sino en función de su contenido y el uso que de él se haga. Y la Coca-cola no es mala por sí misma, sino en función del uso –y el abuso- que se haga de ella.

Los índices de lectura han mejorado si los comparamos con los años 70. La escuela tiene un gran papel en ello. Al César lo que es del César.

Los índices de lectura han mejorado si los comparamos con los años 70… del siglo XVIII, del XIX, etc… Claro que la escuela ha tenido un papel fundamental. Pero de ahí a afirmar que estamos al mismo nivel que alemanes y franceses, que ya estaban en cifras de plena alfabetización antes de la Segunda Guerra Mundial… pues no. España sólo alcanzó la plena alfabetización a finales de los 70 del siglo XX, y con algunas reservas.

Bueno. Con la socialización del libro de lectura las familias no compran libros de lectura escolar a sus hijos. Es que no sé como comentar una afirmación cierta. Los buenistas de turno nos dicen que el niño al que le gusta el libro se lo compra. ¿Entonces porqué un libro que se vende casi únicamente para la escuela, de repente baja en picado su índice de ventas? No es una afirmación simpática al estilo Torre Bruno, pero es cierta. Y ahora que citas a Oliver Twist, te recuerdo que Dickens pasó olímpicamente de caer simpático a la hora de reivindicar su justa compensación económica en forma de derechos de autor y como lector-conferenciante. Dios lo tenga en su gloria e impida su reencarnación porqué al hombre le daría un soponcio leer que se le pone en la misma cesta que la coca-cola.

¿No ves ningún problema en tu afirmación de un libro que se vende casi únicamente para la escuela? Si esos libros existen, es obvio que la socialización los golpeará duramente, pero eso no significa que no se vendan otros libros infantiles ni tampoco que las familias dejen de comprar otros libros. De hecho, según dice Marta Adell, experta librera: “En el libro infantil la crisis se nota mucho menos”. El problema es editar un libro pensando sólo, o sobre todo, en las escuelas como canal de venta, porque cuando el canal palma, palma el libro. Las familias no comprarán los libros socializados, pero sí compraran otros, siempre y cuando en su casa tengan el hábito de leer (y ese hábito no depende ni de ti, ni de mí).

Ah, claro, la mollera que equipara autores literarios con coca-cola merece un Nobel. No es un chantaje emocional. Al niño se le indica que el libro es algo que no merece ser pagado porque desde la escuela, su guía cultural, se le dice que se le regala, se le presta, se le intercambia… pero JAMÁS se compra. El niño, que es listo, sabe que lo bueno, como los juegos de la Play, valen un pastón. Puro márketing amigo mío, que la gente de Nintendo domina a la perfección.

La escuela no es la guía cultural de nadie. No le otorguemos un papel para el que no está preparada. El nivel cultural se adquiere en casa, lo que provenga de la escuela será formación y cultura complementaria, pero si uno crece en una casa de lerdos, tiene muchos números de terminar siendo un lerdo, no por su ADN, sino por el entorno (sobre eso hay montañas de estudios). En cuanto a lo de no comprar los libros: supongo que la experiencia que vive el niño en la biblioteca pública, con tantos libros gratis, es aterradora, ¿no?

¿Puedes mostrar estudios que afirmen lo contrario? Tampoco puedes. No se hacen. La plataforma nace de la experiencia directa de 118 autores que recorren el territorio en contacto directo con las aulas. Puedes no creernos, claro. Es tu elección. Pero se ha constatado un hecho alarmante -aviso, es antipático a matar- la consideración al autor cuando el libro está socializado es mucho menor que cuando el libro no lo está. He avisado, no era un plato de gusto.

Cuando uno hace afirmaciones con implicaciones tan graves como las vuestras, no puede responder diciendo que no hay estudios diciendo lo contrario. Sois vosotros quienes tenéis que demostrar lo que decís, no al contrario, y ese es una de las bases del método científico en particular y del pensar ordenadamente en general: quien afirma algo debe aportar pruebas de ello (o aclarar que se trata de una simple opinión). No podéis invertir la carga de la prueba a vuestro beneficio, confiando en que nadie se tomará la molestia de comprobarlo, y no podéis porque es de una deshonestidad intelectual apabullante, más grave todavía porque estáis hablando de niños y estáis pidiendo dinero público (directa o indirectamente).

En cuanto a la experiencia, es sin duda un valor pero no es un estudio comprobable ni, científicamente hablando, falsable. Vuestra experiencia es interesante, debe tenerse en cuenta, sería una base francamente buena, junto con la de muchos maestros, para llevar a cabo un estudio independiente. Ahí está otro problema: vosotros no sois independientes, lo cual no implica que actuéis con malicia –yo no lo creo- pero sí actuáis interesadamente –y, si no, ¿para qué hacerlo?- y tenéis un sesgo de preconcepciones que no podéis obviar. Vuestra posición es lícita, pero inevitablemente parcial.

Ah, claro. Otro nuevo pecado. Decirles que necesitan una carpeta y una calculadora es lícito. Decirles que necesitan un libro es anatema. Explica mucho sobre la situación del país cuando un blog cultural nos acusa de ser tan malos por querer que los niños lean y tengan su biblioteca personal. Y hablando de chantaje emocional, este que nos acabas de servir es excelente. Además que obvia que el manifiesto pide la creación de un fondo de libros y de dinero para aquellas familias que lo necesiten. Hay un detalle importante. La socialización aumenta la brecha económica y social. Las familias con dinero y lectoras tienen libros en casa con socialización o no. Las no lectoras y afectadas económicamente, ni el libro de lectura escolar tiene ya. Pero claro, decir en voz alta y clara que un libro es algo recomendable es espantoso.

¿Yo he dicho lo que tú afirmas en tus cuatro primeras frases? Yo también defiendo que los niños lean y tengan su biblioteca personal. Lo que no me parece lícito es hacerlo retorciendo los conceptos. El Manifiesto dice tantas cosas que ya no sé lo que pedís, no tengo ni idea de cuales son vuestras prioridades. Habéis metido un montón de ideas más o menos relacionadas en un texto y nada más. Os falta método, estrategia y táctica o, en todo caso, la que usáis está obsoleta.

Ah, pues a eso le llamo yo consumo responsable. Y valorar al autor. De nuevo mil gracias. Yo creía que sí importaba porque el libro que tienes entre manos no ha nacido de una espora de champiñón. Aunque tienes razón, no deberíamos tener que explicarlo, pero tu artículo me demuestra, de nuevo, que tenemos razón en llamar al pan, pan y al vino, vino.

¿Qué tiene que ver el culo con las témporas? Al autor lo valoraré si la obra me gusta, es decir, a posteriori, como hago con todos los libros que leo. Hay libros buenos y libros malos. No admiro por igual a los buenos y a los malos autores, por lo tanto no partiré de la idea preconcebida de que la obra de todos merece la misma consideración. Ser autor no es especial en sí mismo, lo será en función de su obra. Eso es todavía más cierto si pensamos que ser autor, a diferencia de lo que sucedía en el siglo XVIII, hoy en día no es nada raro. No sois una especie en peligro de extinción.

Vale, yo a lo mejor seré victimista-irónica, pero esto atufa a paternalismo.

No es paternalismo, es discrepancia. Entiendo perfectamente que los autores, especialmente en Catalunya, no estéis acostumbrados a este tipo de crítica, porque el trato que soléis recibir de los medios locales es directamente laudatorio. Varios miembros de la plataformahabéis podido escribir sobre este tema, con entera libertad, en diferentes medios. Tú misma lo has hecho en el diario Ara, cuyo alcance e influencia es colosal en comparación con este diminuto blog. ¿Has encontrado, en los medios, muchos enfoques críticos?

Mama, miedo

¿Os da miedo que alguien que está de vuestra parte pero que no comparte vuestros métodos os dé su opinión?

Hasta aquí la primera parte. En breve, la segunda.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional