SPRINTIA

No es la primera vez. No será la última. No es el problema más grave que atenaza a la prensa, pero es un claro síntoma –otro más– de su esclerótica situación. Ayer los principales periódicos españoles aparecieron con la misma publicidad del Banco Santander en la portada. ¿Todavía hay quien se pregunta por qué la gente no está dispuesta a pagar por el periodismo de siempre en Internet?

No glosaré aquí y ahora el Götterdämmerung de la prensa de los últimos lustros. Sólo recordaré el desplome en publicidad, en credibilidad, en independencia, en oficio, en ventas, en difusión y en tantas cosas más. Ayer, en los quioscos de España, pudimos ver esto:

PORTADAS_INFO LIBRE

– Imagen: Info Libre –

Bernd Schuster diría aquello de “no hase falta desir nada más”. La prensa se encuentra al borde del precipicio y sigue dando pasos hacia delante. Tan responsables son los grandes anunciantes como los grandes medios. Cada otoño los grandes grupos mediáticos peregrinan a las direcciones de comunicación de las grandes empresas para ver “qué hay de lo mío”. La publicidad como forma de mantener no un negocio –su función natural y lícita– sino un statu quo. La publicidad como compra de favores y hacerse perdonar. La publicidad como contraprestación a una deuda que muchos saben que no pueden devolver. Los bancos y las grandes empresas también lo saben pero juegan con la debilidad de los medios para sacar toda la tajada posible antes de su definitivo hundimiento.

Al Banco Santander esta foto se la trae al pairo. Juega con la desesperación de los periódicos que un día, un nefasto día, decidieron vender toda la portada; no la vendieron como hace un siglo hacía La Vanguardia, con enormes esquelas de necrológico valor informativo –sólo si eres muy importante puedes morirte mucho, no otra cosa es morirse a gran esquela–, la vendieron al primero que pasara por allí con suficiente dinero. No es lo mismo.

Prestar la portada a esa escala es convertir el periódico en valla publicitaria. Ayer daba igual si se vendían o no periódicos, el Banco Santander sabía que su publicidad aparecería durante todo el día en los miles –¿decenas de miles?– de quioscos españoles. Mucho más rentable y rápido que contratar todas las vallas de todas las carreteras del país. Mucho más eficiente que contratar páginas completas en todos esos mismos medios, pues esas páginas sólo las ve quien lee el periódico. Y todos saben, periódicos y anunciantes, que ya (casi) nadie lee el periódico.

Si a cambio la calidad periodística hubiera subido; si supiéramos que a los periodistas se les trata dignamente; si no sospecháramos que a parte de los directores de esos periódicos los ha puesto el político de turno y el resto están porque no molestan; si no fuéramos conscientes que la imagen de ayer es la foto de una bajada de pantalones que empezó hace mucho; si no supiéramos que la gran prensa bajó la cerviz; si todo eso no existiera, si tuviéramos una gran prensa de verdad, la foto sería sólo una anécdota. Pero no es el caso.

Ayer la prensa se vistió de puta en un acto de coherencia que le honra. Hubo excepciones, como siempre. Algunos dirán que ellos no participaron, como de costumbre. Dará igual porque lo harán otro día, sin tanto ruido. En su discreto rincón. Porque incluso entre las putas –profesión respetable– hay clases; las hay de carretera, de esquina, de lupanar y de lujo. Hoy en día a todos los grandes periódicos les pagan para lo mismo, para sonreír a quien paga con informaciones inocuas. Y no, no estoy hablando de los lectores que pagan. Esos hace tiempo que volaron. Y no, esos, no volverán.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

15 Comments

  1. Buen post, una realidad Bernat, yo también lo pensé pero no atreví a escribirlo, te dejo un poco de futuro:

    http://jaimejaner.blogspot.com.es/2015/01/la-transformacion-del-washington-post.html?m=1

    Saludos cordiales.

  2. Desde los 18 años durante la primera guerra del Golfo hasta ahora que tengo más de 40 he comprado uno o varios periódicos todos los fines de semana, casi siempre País, Mundo y uno local Ideal o Diario Sur según dónde viviera en esa época. La pérdida de calidad, de opinión de crítica es asustante. El nivel de los suplementos da vergüenza, mención especial para el del Mundo. Y ya para rematar cuando deciden regalar cualquier mierda o poner un regalo por cupones y te quedas sin prensa por no reservar o madrugar.

  3. Bernat, lo puedes decir más alto pero no más claro.

    Un abrazo.

  4. Lamentable, asqueroso, intolerable.

    Muerto el perro, se extendió la rabia.

    1. Hola Alberto,

      No acierto a comprender el sentido de tu comentario.

      1. Los tres adjetivos califican el comportamiento colectivo de “cierta” prensa.
        El muerto es Botín, la rabia la extendió su heredera.

        Quizá no sea lo más refinado que haya escrito.
        Lamento si te resulta molesto; puedes borrarlo si lo consideras irrespetuoso. No me gusta estar de invitado en casa ajena y comportarme como un patán.
        No era mi intención.

        Un saludo.

        1. Ah! No, no me molesta. Es sólo que no lo entendí. Ahora que lo entiendo, lo comparto.

          Gracias!

  5. Bueno, hay dos formas de comprar la línea editorial de un medio. Una con la publicidad de una empresa privada que no habrá pagado poco por semejante emplazamiento encuadernado todos esos medios y otra, con dinero público y subvención directa (no digamos ya la publi institucional, que esa va a todo trapo para los amiguetes del politicucho de turno). Yo me acuerdo aquí, en Cataluña, de algo que no sé como encaja en el código deontológico del periodismo: El famoso “editorial único” de todos los periódicos catalanes que beben del maná del dinero público de la Gene del 29 de noviembre del 2009 titulado “La dignidad de Catalunya”. Ese día, la prensa catalana perdió la poca dignidad que le quedaba y nunca más me la pude volver a tomar en serio como 4º poder fiscalizador del poder.
    Sinceramente, no sé que es peor para el periodismo.

    1. Beben del maná de todos los poderes públicos. Y de los privados. Aunque no me gustan los uniformismos en prensa, prefiero el del editorial común –consensuado por los directores y editores de medios de un espectro ideológico dispar– que el que una entidad privada –sea un banco o una fábrica de palomitas– sea capaz de ponerlos firmes a todos sin posibilidad de encontrar noticias negativas sobre ellos en el interior.

      Usted puede encontrar periódicos serios en Madrid, como La Razón, mucho más fiable, u otros que han dado cuerda a teorías conspiranoicas. Cuecen habas en todas partes. No es prudente arrimar el ascua a su sardina en este tipo de cuestiones porque, con la hemeroteca en la mano, hay hostias, como panes, para todos. De todos los colores. En todos los idiomas.

  6. Bernat, totalmente de acuerdo. La mayor parte de la prensa se ha vendido a la publicidad, al memos la prensa con más difusión (si es que aún queda después de la caída general). También podríamos hablar de la prensa con menor difusión o de la prensa electrónica, muchas veces vendida a las ideologías.
    Pero no estaría mal preguntarnos los porqués. Porque no toda la culpa es de ellos, mucha es nuestra de los lectores, que ni distinguimos ni queremos pagar.
    El todo gratis es imposible o pagamos nosotros o pagan otros que imponen sus productos o sus ideologías. Lo importante es que si pagamos exijamos veracidad y coherencia informativa.
    Volviendo al inicio, lo peor no es la publicidad directa, sino la indirecta infiltrada en los artículos. Respecto a la ideología, tampoco es mala si se expone claramente, sin distorsionar la información y distinguiendo lo que es opinión de lo que es información veraz.
    En fin, está todo por hacer, pero además de quejarnos hemos de colaborar en buscar una salida.
    Saludos

    1. El inicio del descenso a los infiernos es anterior a la gratuidad de contenidos en Internet. Se inicia cuando los grandes grupos empiezan a endeudarse, perdiendo de esta forma la independencia que les quedaba. Luego, con la crisis, empiezan a adelgazar sus plantillas afectando gravemente a la calidad. No creo que la gratuidad de los contenidos en Internet afectara gravemente, al menos al principio, a los periódicos, pues sus lectores eran bastante resistentes a ciertos cambios de hábitos. Yo, por ejemplo, no dejé de comprar el periódico sólo por tener otras opciones; lo hice porque el descenso en calidad ya no me compensaba pagar por sus contenidos, ni en papel ni en digital. Fue entonces cuando me pasé a Internet.

      Coincido contigo en que no es malo –per se– que un periódico tenga ideología. Los británicos, franceses y alemanes la tienen y no la esconden. Se puede ser independiente y de derechas, o independiente y de izquierdas, o independiente y de Tomelloso. Lo importante, como dices, es que todo el mundo lo tenga claro.

      Como lectores no creo que debamos colaborar en buscar una salida más allá de otorgar nuestra confianza –y dinero, si es el caso– al proyecto que más nos guste.

      Gracias por tu visita y tu comentario!

      1. Bernat, yo tampoco creo que la gratuidad de internet afectara en demasía a los medios impresos, lo que les afectó gravemente fue el descenso de la publicidad tradicional debida a la crisis y al descenso de lectores, (aunque más a lo primero). El coste de un diario es mayor que su precio de venta, por eso se financiaban tradicionalmente gracias a una publicidad que no era tan invasiva y en teoría podían (si querían) mantener su independencia.
        Al faltar esa financiación, los medios impresos independientes para sobrevivir tuvieron que bajar calidad y/o venderse a la publicidad encubierta o a una ideología que los financiase. Como una pescadilla que se muerde la cola, eso ha hecho que sigan perdiendo lectores.
        La pregunta es: ¿hay alguna forma de salir de ese círculo vicioso o la prensa escrita solvente e independiente es un cadáver insepulto en busca de cementerio?
        Cuando yo defiendo la no gratuicidad es porque creo que hay que pagar para exigir y que lo gratis no existe. Eso sí, el coste ha de ser razonable y el producto bueno. En definitiva, sigo pensando que aunque hubiera un buen producto y a ese coste razonable, desgraciadamente no habría un colectivo suficiente para financiarlo ya que, en general, se prefiere un producto gratis de menor calidad.

      2. Calidad / Precio, el eterno debate. Recuerdo cuando empezaron a repartirse los periódicos gratuitos. Yo no quería cogerlos y, en ocasiones, el repartidor se enfadaba e insistía en que era gratis. Yo había comprobado que sólo me servían para mancharme las manos de tinta, así que ni siendo gratis.

        La calidad de los periódicos tradicionales ha descendido. Es evidente. Se han recortado plantillas, se tira de agencias y se utilizan becarios. Todo ello ha llevado que, cada vez más, sean un conglomerado de refritos de las mismas noticias. Sorprendentemente, con el exceso de información disponible, los medios de comunicación son cada vez más parecidos.

        Relaciono con ello la pluralidad. Creo que se ha aceptado que los periódicos tengan una línea ideológica que los defina, pero eso no implicaría que los columnistas debieran estar alineados, el paso anterior a la alienación.

        Y finalizo ya: el soporte papel no soporta la inmediatez del flujo continuo de noticias. Pero podría servir como elemento para el análisis, con mayor profundidad y sosiego, de la actualidad, con carácter generalista. Yo estaría dispuesto a seguir un semanario que abordase así la información. Probablemente no habría mucha gente más que respaldara la propuesta.

        Saludos.

        PD – Si existiera alguna cosa así, te agradecería que facilitaras algunas pistas.

  7. […] con una cubierta publicitaria del Banco de Santander. El hecho ha causado mucho revuelo en redes y blogs. Por cierto, si miran la contra de El País del día 30 de enero, observarán que en este caso es […]

  8. No me gusta hacer publicidad. Pero bajando a lo concreto el proyecto de infolibre un periodismo de investigación, se asemeja bastante a lo que todos hemos estado comentando. Respecto a la financiación cuando un periodico es una S.A cuyos principales accionistas son grupos de presión de grandes multinacionales y añadimos la deuda con los bancos la rigurosidad pasa a un segundo plano. Ahora mismo lo que tenemos son grandes medios de propaganda pre-electoral.

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