Quim_Monzo_36– Imagen original: Wikipedia

El pasado día 23 de enero, el escritor y periodista Quim Monzó denunciaba, en su columna en el diario La Vanguardia, el pirateo de buena parte de su obra por parte de una web llamada Epub.cat. El escritor cerraba su artículo diciendo “Y aún hay gente que a veces me pregunta: ‘¿Cómo es que hace tiempo que no publicas ningún nuevo libro?’. Pues mira, precisamente por esto”.

Epub.cat, una web ilícita

Epub.cat es una web ilícita que esconde sus actividades bajo un manto de altruismo y fomento de la cultura catalana. Impulsan la digitalización de todo tipo de obras, con y sin derechos de autor, aunque digan lo contrario en la página en la que informan de su Normativa:

Aquesta web no té cap afany de lucre ni conté cap tipus de material que estigui sotmès a drets de propietat intel·lectual, ja que tots els recursos emprats s’han obtingut de pàgines públiques d’Internet, de forma que el material es considera de lliure distribució. En cap article legal es menciona la prohibició de compartir material lliure, per la qual cosa aquest lloc no infringeix la llei. La web no es fa responsable de qualsevol material enllaçat des de la mateixa, ja que són aportacions realitzades per editors externs i no tenen cap vinculació amb la web. És, per tant, responsabilitat exclusiva de l’usuari final que l’ús que en faci compleixi la legalitat vigent i haurà de respondre davant els possibles propietaris dels drets de propietat intel·lectual.

Como Quim Monzó dice en su artículo, la página contiene o enlaza un buen número de obras sujetas a propiedad intelectual, once de las cuales son suyas. Dicho material no es libre y está protegido por los mismos “artículos legales” que mencionan. No hacerse responsables del uso del material enlazado no sólo es cínico, con las recientes modificaciones de la Ley de Propiedad Intelectual –que tanto daño ha hecho en otros ámbitos– es ilegal y cualquier día les cerrarán el chiringuito; eso es lo que creo que debería suceder con este tipo de páginas.

Más allá de los aspectos legales, los administradores y participantes en Epub.cat arguyen algo a tener en cuenta:

La finalitat d’aquesta Web és fomentar l’edició de qualitat en llengua catalana amb els nous formats digitals dels llibres electrònics. Aquesta web recull les aportacions de terceres persones que editen textos seguint les pautes de qualitat establertes. […].

[…]

Més enllà dels aspectes legals, pensem que la millor manera de defensar el que és nostre, la cultura catalana, és recolzar els legítims propietaris dels materials, per aquesta raó, si hi ha res que trobis en aquest lloc que t’agradi i estigui a la venda, compra-ho. T’ajudaràs a tu mateix i a la nostra llengua.

Las intenciones son nobles, los medios parecen adecuados, pero el resultado es legalmente mejorable. Con la montaña de documentos de dominio público en catalán pendientes de digitalizar es muy cuestionable empezar su altruista labor por los que están sujetos a derechos. Es sorprendente que los administradores de Epub.cat no mencionen este extremo y se sacudan las pulgas: podrían trabajar mejor por la cultura que dicen defender –que es la mía y también defiendo– fomentando la digitalización de obras libres de derechos e impidiendo el alojamiento de contenidos y enlaces ilícitos. Pero no lo hacen.

Quim Monzó tiene razón, pero se equivoca

Los administradores de Epub.cat tienen razón cuando dicen que hay que fomentar la edición –de calidad– en los nuevos formatos digitales, algo que demasiadas veces ni editores ni autores parecen dispuestos a llevar a cabo.

De los once libros de Quim Monzó que podemos encontrar en Epub.cat –No plantaré cap arbre, Mil cretins, Hotel Intercontinental, Olivetti, Moulinex, Chaffoteaux et Maury, El dia del señor, El millor dels mons, El tema del tema, Zzzzzzzz, Tot és mentida, El perquè de tot plegat, Benzina– sólo el último puede adquirirse legalmente en formato digital. Todos han sido editados por Quaderns Crema, sello que no tiene especial aversión hacia el libro digital aunque disponga de un magro catálogo en dicho formato.

Quim Monzó ha manifestado de forma reiterada su negativa a digitalizar sus libros escudándose en la piratería. La ironía del caso es que eso no ha protegido su obra. Siempre habrá gente animosa y con mucho tiempo libre dispuesta a escanear todas las páginas de un libro de papel, pasarlas por un programa OCR, corregir las erratas que hayan podido quedar y convertirlo todo a formato EPUB. Que alguien dedique tantas horas de trabajo por amor al arte, aunque sea el arte ajeno sujeto a derechos, merece una reflexión. No es ilegal hacerlo si es para consumo propio –como no es ilegal hacer una copia de un CD para uso privado– pero la facilidad con la que podemos compartir cualquier cosa en la red hace que muchos crean que, ya que disponen del fruto digital de su esfuerzo, lo mejor es compartirlo en un ejercicio de altruismo mal entendido. Ni justifico ni comparto dicho comportamiento, pero lo entiendo.

Quim Monzó tiene razón en denunciar y perseguir la piratería de Epub.cat pero el escritor se equivoca si a causa de la piratería deja de escribir, de publicar y de hacerlo, además, en digital. Viendo lo fácil que es encontrar una versión digital pirata de un libro que sólo está en papel, ¿no sería mucho más lógico que autor y editorial ofrecieran al público la obra digital? En los años ochenta nadie dejó de escribir ni publicar porque se pudieran fotocopiar libros.

La lucha contra la piratería no sólo debe consistir en la represión legal de comportamientos ilícitos, también debe pasar por el aumento del catálogo digital de las editoriales para que los millones de lectores que compramos y leemos en papel y en digital podamos elegir el formato que mejor se acomode a nuestra forma de leer. No tiene sentido castigar a los lectores que hacen las cosas bien negándose a publicar y a editar la propia obra en formato digital. Es tan imposible comprar un libro digital que no existe como vivir de una obra que no se publica.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

2 Comments

  1. Cuando se da el caso, ¿no es muy legítimo que sea el autor quien decida en qué formato se lee su obra? ¿No está en todo su derecho a negarse a que su obra se lea en otras condiciones que las que él ha acordado con el editor? ¿Que decida, por ejemplo, que su libro se lea sólo en papel y con un diseño obra de un profesional de las artes gráficas que sea de su confianza? ¿A negarse a que su obra se digitaice (hay casos)? ¿No es eso parte de su derecho moral sobre su propia obra, cuya forma (la de su obra) no puede alterarse ni modificarse sin su consentimiento, aunque eso conlleve la pérdida de lectores? ¿Alguien deja la puerta de su casa abierta porque “siempre habrá gente animosa y con mucho tiempo libre dispuesta” a robar?

  2. Es una pena que paguen justos por pecadores. No obstante y bajo mi punto de vista existe el pirateo porque como bien comentáis no se combate de la manera adecuada, creo que el aportar un valor diferencial es lo que deja al pirateo condenado (al fin y al cabo el pirateo es en muchos casos la consecuencia de una industria que no se reinventa) y sobre este tema ya hablé en su momento: https://laprestampa.wordpress.com/2014/12/23/piratas-y-villanos-de-libros-y-otros/
    Creo que el autor tiene derecho a no publicar su obra, pero las consecuencias de eso no las sufre el ‘pirata’ sino sus auténticos seguidores y es lícito hacerlo, no obstante creo que no es la mejor manera de combatirla. Firmar libros, regalar ebooks, sortearlos o ser activo en las redes sociales con sus fans (o hacer transmedia) son en mi opinión formas mejores de lograr que la gente no piratee que desaparecer o demandar únicamente porque no lo olvidemos, el pirata no es un fan, sólo un lector. Un saludo 🙂

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