BRUCELEE

El pasado 8 de septiembre el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte presentó eBiblio, la plataforma de préstamo bibliotecario digital promovida por el Estado español que deberá ser gestionada por las Comunidades Autónomas. Si bien debemos felicitarnos por la puesta en marcha de una iniciativa tan necesaria, también debemos lamentar los diferentes desaciertos, incoherencias, caprichos y privilegios que han trufado el proyecto. En eBiblio hay más trampas que en una película de chinos.

Todo proyecto público sometido a concurso abierto experimenta una rigidez estructural que hace imposible su modificación una vez iniciado el procedimiento. Si está bien planteado y el proceso no lo maneja un chimpancé al final la administración pública dará a la sociedad un instrumento útil. Si está mal planteado no importará quien lo pilote y el resultado irá desde un discreto parche –en el mejor de los casos– al más clamoroso de los desaguisados. En este abanico debemos encuadrar a eBiblio.

eBiblio no está todo lo bien planteado que debería. Que se puede plantear mejor lo demostró el Gobierno Vasco antes del verano. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio pero, analizando ambos planteamientos, eBiblio adolece de una serie de desaciertos, incoherencias y caprichos que Liburuklik parece no sufrir, al menos no de forma tan clamorosa.

El documento que nos permite conocer el planteamiento inicial del proyecto es el pliego de prescripciones técnicas contenido en el anuncio de licitación publicado el 30 de mayo de 2013 en el Diario Oficial de la Unión Europea. Dicho pliego describe un concurso abierto para un proyecto de una duración de un año formado por nueve lotes que se adjudicarán de forma independiente. Esto significa que diferentes empresas pueden ganar diferentes lotes, que es lo que finalmente ha sucedido. Los lotes del uno al siete son de libros, el octavo es para audiolibros y para todos ellos se indica la cantidad de títulos a proveer tal como muestra este cuadro:

ESPECTEC

En total, unos mil quinientos títulos. No son libros físicos y es importante conocer el número de licencias. El pliego estima que según el tamaño y el número de usuarios de la red de bibliotecas serán necesarias unas 200.000 licencias.

También se menciona que las licencias serán no concurrentes excepto para los audiolibros, con una concurrencia de hasta cien usuarios para cada una. Se exige a los candidatos que presenten una oferta para el 150% de títulos por categoría, de modo que se pueda realizar cierta selección. En la puesta en marcha del sistema deberá estar disponible el 75% de los títulos contratados mientras que el 25% restante se definirá en los tres o cuatro meses siguientes para mantener cierta actualización. Finalmente, los libros digitales podrán ser en formato EPUB o PDF mientras que los audiolibros deberán ser en MP3, todos en lengua castellana.

El noveno lote consiste en, y cito textualmente, “[…] la implantación de un sistema de gestión informática que facilite y permita los préstamos de las licencias de libros electrónicos”, disponible las 24 horas todos los días del año, capaz de albergar un mínimo de 300.000 objetos digitales y soportar un mínimo de 5.000 operaciones diarias. También se añade algo muy importante que garantiza la neutralidad del servicio:

Permitirá […] la integración con gestores de contenidos y repositorios de distribuidores externos, posibilitando el acceso a sus contenidos mediante sistemas DRM o streaming, según las posibilidades de cada formato y via de integración de las obras en la plataforma. La plataforma permitirá el almacenamiento y gestión de las licencias de libros electrónicos adquiridas en virtud del presente procedimiento, pero también la incorporación de otros contenidos digitales aportados por el órgano de contratación y por las entidades participantes en la gestión del servicio.

La dotación presupuestaria para los diferentes lotes es de 2.064.000 € (impuestos incluidos) desglosados de la siguiente manera:

  • Lotes del 1 al 7: 1.540.000€
  • Lote nº8: 100.000 €
  • Lote nº9: 424.000 €

He separado los libros digitales de los audiolibros porque las condiciones son diferentes.

Problemas de planteamiento

El pliego de condiciones contiene varios problemas iniciales de planteamiento que viciarán todo el proyecto en su despliegue inicial y durante el primer año; quien sabe si también condicionará sus posterior desarrollo.

El primer problema es conceptual. Juntar en un mismo concurso los contenidos digitales con la plataforma de gestión no tiene sentido. Sería como mezclar la adquisición de libros de papel con el suministro del mobiliario de las bibliotecas; puede tener una relación funcional, pero no debe tenerla en el momento de su contratación más allá de asegurar la neutralidad de la plataforma y la compatibilidad de formatos. Una cosa es comprar contenido y otra muy distinta gestionarlo.

El segundo problema es el desajuste entre el número de títulos y el de licencias. 1.500 títulos (1.450 restando los audiolibros) es una cantidad ridícula si tenemos en cuenta la producción editorial anual en España. Aunque en el pliego de condiciones y en la presentación de eBiblio se ha argumentado que de esta forma se garantiza el acceso a todos los títulos adquiridos por parte de todos los usuarios, esta afirmación olvida o soslaya algunas cuestiones importantes. En primer lugar la función de cualquier sistema público de bibliotecas es poner a disposición de los ciudadanos tantos títulos como sea posible. En una red analógica eso supone comprar una montaña de ejemplares de una lista enorme de títulos. Llegará un día que esto también deberá ser así en una biblioteca digital pública y se traducirá en tantas licencias como sea posible comprar del máximo de títulos disponibles. Pero de momento estamos en fase de prueba, los lectores digitales en España todavía son pocos, los títulos seleccionados serán los de mayor demanda comercial; haciendo algunos números todo esto tiene pinta de subvención solapada a las grandes editoriales: según lo prescrito en el pliego de condiciones el precio medio de cada una de las 200.000 licencias será de unos muy razonables 7,7 €. Si dividimos dicha cantidad por los también razonables 28 préstamos de cada licencia, tendremos unos todavía más razonables 0,275 € por préstamo, algo menos de treinta céntimos. Por muy óptimo que nos parezca el coste por licencia y préstamo, la trampa llega cuando dividimos el presupuesto total entre los 1.500 títulos previstos. El resultado es un coste medio de 1.062€ por título. Si se mantiene el criterio de seleccionar los títulos con más éxito comercial –ya me contarán cómo se define si no la gran demanda a priori, antes de testarla en la misma eBiblio– la mayor parte del dinero irá a parar a tres o cuatro grandes editoriales. Un sistema de bibliotecas no debería servir para esto.

La comisión encargada de seleccionar a los ganadores de cada lote tiene un gran poder de asignación de recursos con criterios que no siempre son técnicos. Como ya sabemos este tipo de comisiones se forman mediante un secular sistema de gran arraigo en nuestro país:

DEDAZO

Con la tendencia a crear redes clientelares de nuestra industria cultural, no seria raro que algunos miembros de la comisión llegaran de casa con los deberes hechos y la lección bien aprendida. Si se hubiera separado el contenido de la plataforma y se hubiera asignado un presupuesto a cada Comunidad Autónoma para que su comisión de bibliotecarios llevara a cabo la selección para su propia red no hubiéramos eliminado el problema pero lo hubiéramos mitigado bastante o, al menos, repartido. De paso se hubiera demostrado cierta sensibilidad por esas engorrosas lenguas diferentes al castellano que hablamos algunos de los habitantes del Estado. Pero parece que incluso eso era demasiado pedir.

Otro problema está en los formatos exigidos. En el pliego se dice que “las obras ofertadas estarán disponibles en formato EPUB o PDF, para los lotes 1 al 7 y en formato MP3 para el lote 8”. Dar a elegir entre EPUB o PDF es una muy mala idea; podría entender la mención al PDF si el número de títulos fuera cercano al total del fondo digital español pero ya hemos visto que no es así. Además el pliego incluye limitaciones a la antigüedad de los títulos. Es incomprensible, con las características señaladas en el pliego, que se siga promoviendo un formato como el PDF. Otra cosa es exigir que la plataforma sea capaz de gestionar también este tipo de archivos para no coartar las compras posteriores de cada Comunidad Autónoma, pero empezar comprando PDF es un error incomprensible por innecesario.

Problemas de adjudicación

Si el planteamiento contiene las semillas de las disfunciones que vendrán, la adjudicación nos muestra cómo se han venido haciendo y se hacen las cosas en España. En los medios se ha hecho hincapié en que Libranda había ganado el concurso. Esto es cierto sólo en parte. Como ya vimos el concurso contaba con 9 lotes y no todos los ha ganado Libranda. Este ha sido el reparto (las cantidades incluyen impuestos, ergo son brutas):

  • Lote nº 1. Ficción para público adulto. El presupuesto era de 590.000 € y ha sido adjudicado a Libranda (Distribuidora Digital de Libros, S.A.) por la misma cantidad.
  • Lote nº 2. Ciencia y tecnología. El presupuesto era de 45.000 € y ha sido adjudicada a Libranda por la misma cantidad.
  • Lote nº 3. Ciencias sociales y humanidades. El presupuesto era de 115.000 € y ha sido adjudicada a Libranda por la misma cantidad.
  • Lote nº 4. Salud, desarrollo personal, ocio, deporte e informática (menudo batiburrillo conceptual, será apasionante ver la selección). El presupuesto era de 270.000 € y ha sido adjudicada a Libranda por la misma cantidad.
  • Lote nº 5. Idiomas. El presupuesto era de 120.000 € y ha quedado desierta por exclusión de la única empresa candidata, que no era ni Libranda ni Odilo, por no cumplir con alguno o algunos de los criterios contenidos en el Anexo 1 del Modelo de pliego de cláusulas administrativas.
  • Lote nº 6. Ficción infantil y juvenil. El presupuesto era de 285.000 € y ha sido adjudicada a Odilo por la misma cantidad.
  • Lote nº7. No ficción infantil y juvenil. El presupuesto era de 115.000 € y ha sido adjudicada a Libranda por la misma cantidad.
  • Lote nº 8. El presupuesto era de 100.000 € y ha sido adjudicada a Odilo por la misma cantidad.
  • Lote nº 9. Implantación de un sistema de gestión informática. El presupuesto era de 424.000 € y ha sido adjudicada a Libranda por 84.700 €.

Excepto en el caso del Lote nº5, todos los lotes de libros han sido adjudicados “por presentar la oferta económicamente más ventajosa para la Administración”. Siendo las ofertas idénticas a las cantidades presupuestadas debemos suponer que el quid de la cuestión está en la mejor combinación entre licencias, número de préstamos y período de vida de las licencias. Una vez más hay que poner en duda aquello del precio fijo porque, a diferencia de las licitaciones para libros de papel, aquí no hay onerosos gastos de transporte y almacenamiento. Si suponemos que la mayoría de títulos serán de las grandes editoriales –insisto en que hay indicios para suponerlo– y las mismas editoriales eran las accionistas mayoritarias de Libranda en el momento en que esta presentó su propuesta podemos suponer, también, cierta componenda entre estas editoriales y la distribuidora digital. Es decir, es muy plausible –aunque por ahora indemostrable– que las mencionadas editoriales ofrecieran un trato mejor a Libranda que a Odilo, no en precio, pero sí en otros conceptos que pudieran hacer decantar la balanza a favor de la primera. Todo tan legal como… controvertido.

Para comprender el lote nº 9 debemos tener en cuenta varias cosas. Para empezar el precio es lo que, en este tipo de concursos, se conoce como baja temeraria. Los técnicos del Ministerio que confeccionaron el presupuesto están sobradamente capacitados como para hacer un trabajo riguroso. Pueden ajustarse más o menos, pueden decidir curarse más o menos en salud, pero la cantidad que definen no se alejará mucho de la real. Que Libranda presente una cifra cinco veces inferior y que ésta sea la oferta ganadora pone en entredicho la viabilidad del proyecto. Fuentes consultadas no creen ni de lejos que con 84.700 € (70.000 € netos) se pueda implementar y mantener un servicio con las características del descrito.

Aunque aquí también puede haber trampa.

El lote nº9 es lo que da nombre a la plataforma, la propia eBiblio, el sistema de préstamo. En 2011, cuando eBiblio empezaba a cocinarse en la mente de ciertos responsables ministeriales, Libranda solicitó una subvención al Plan Avanza del entonces Ministerio de Industria, Tecnología y Comunicaciones para la “creación de una plataforma tecnológica para la gestión del préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas” (Pag. 12 de este documento). Dicha plataforma se llama iBiblio –notarán el sutil parecido– y recibió la nada despreciable cantidad de 1.324.900 €. Sí, un millón trescientos veinticuatro mil novecientos euros, ese dinero de bolsillo con la que ni ustedes ni yo salimos de casa cada día. Es la misma plataforma que Libranda comercializa desde entonces a instituciones públicas y privadas con un éxito más bien discreto.

Resulta que una empresa privada, participada por grandes grupos editoriales multinacionales, que en su día recibió una montaña de dinero por poner en marcha una plataforma con ánimo de lucro, se presenta a un concurso público cuyo nombre sólo varía una letra de dicha plataforma, ofrece una baja temeraria y gana. Estoy seguro que es todo legal, pero también estoy seguro que esto tiene un aspecto muy feo y bastante opaco.

El día de mañana

No sabemos qué sucederá durante el desarrollo, implantación y uso de la plataforma. Si las Comunidades Autónomas están inspiradas en la gestión del regalo envenenado del Ministerio, apenas deberemos lamentar un leve y discreto parcheo del invento. Si el regalo contiene dosis letales de veneno nos encontraremos con una cutrez que habrá que rehacer de nuevo y para la que no valdrá parche alguno. Lo barato saldrá caro y alguna creativa partida se sacarán de la manga.

Este país sigue siendo este país y los hay en ciertos despachos que sieguen teniendo línea directa y barra libre con ciertos departamentos públicos, sean del color político que sean. Afortunadamente la gestión del día a día del sistema de bibliotecas cuenta con miles de profesionales de tanto talento como ideas claras. En ellos debemos confiar para que una buena idea mal concebida salga adelante sin demasiado estropicio.

Para saber más, tres artículos interesantes en prensa:

http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-09-09/el-prestamo-digital-que-inaugura-cultura-abastecera-a-menos-del-7-de-lecturas_188507/

http://www.eldiario.es/turing/industria_editorial/Ebiblio-proyecto-publico-prestamo-sombras_0_303420112.html

http://www.elconfidencial.com/cultura/2013/07/03/cultura-deja-a-amazon-fuera-del-futuro-de-las-bibliotecas-digitales-124206

Y el enlace al expediente completo de la licitación:

https://contrataciondelestado.es/wps/portal/!ut/p/b0/04_Sj9CPykssy0xPLMnMz0vMAfIjU1JTC3Iy87KtUlJLEnNyUuNzMpMzSxKTgQr0w_Wj9KMyU1zLcvQjTfy905NCk_KjynwDvY1CXNMi3Cu1HW1t9Qtycx0BlUr5jw!!/

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

8 Comments

  1. Bonita subvención encubierta a las dos grandes editoriales.
    Por cierto, el formato mp3 no admite DRM. Supongo que solo lo ofrecerán por streaming y limitarán los accesos simultáneos al servidor. Si hubiesen escogido WMA o, mejor aún, AAC, podrían haberle implantado DRM y reproducir en movilidad. Si tengo que elegir entre streaming incómodo y DRM, sinceramente, me quedo con el DRM.

  2. […] – El pasado 8 de septiembre el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte presentó eBiblio, la plataforma de préstamo bibliotecario digital promovida por el Estado español que deberá ser gestionada…  […]

  3. Me enteré del proyecto eBiblio y quise consultar tu blog, sabiendo que habrías investigado.
    Como podía imaginar, huele apestosamente. Y resulta fácil intuir que, más allá de un despilfarro enorme, la utilidad del proyecto será escasa.
    En fin, un desastre.

    Gracias

  4. Como ejemplo del desaguisado que supone actuar de la forma en que se hace, te adjunto enlace a un artículo recientemente publicado en SIDRAblog (informa de novedades que puedan interesar a usuarios del Sistema de Información Documental en Red de Asturias; trato de adivinar si fue primero el acrónimo o el concepto) y que consiste, básicamente, en un copia y pega (de una versión traducida por internet) de la noticia más estúpida que se me pueda ocurrir:

    http://sidrablog.blogspot.com.es/2014/09/primera-biblioteca-universitaria-sin.html

    En todo caso, conociendo las minutas de Calatrava, parece dudoso que 60.000 $ incluya la construcción del mausoleo.

    Un saludo.

  5. […] Como ya comenté en su día, el sistema eBiblio tiene luces y sombras; aquí nos centraremos en su acogida más que en su muy necesaria reforma y evolución. Comparadas con Comunidades Autónomas como Madrid o el País Vasco –con PIB per cápita, porcentaje de población urbana y adopción tecnológica similares–, la respuesta de los usuarios catalanes ha sido más calurosa. En los cuatro primeros meses de funcionamiento las bibliotecas de la Comunidad de Madrid registraron 14.949 préstamos digitales de 5.546 usuarios; eLiburutegia, la biblioteca pública digital vasca que no depende de eBiblio, registró 1.696 préstamos el primer mes mientras que al cabo de siete meses ya se habían producido 12.351 préstamos a 5.423 usuarios. […]

  6. […] Com ja vaig comentar fa temps al meu bloc, el sistema eBiblio desenvolupat pel Ministeri d’Educació, Cultura i Esports –l’ordre dels factors no n’altera el desori– té llums i ombres; aquí em centraré en la seva acollida més que en la seva molt necessària reforma i evolució. Comparades amb comunitats com Madrid o Euskadi –amb PIB per càpita, percentatge de població urbana i adopció tecnològica similars– la resposta dels usuaris catalans ha estat més calorosa. En els quatre primers mesos de funcionament les biblioteques de la Comunitat de Madrid enregistraren 14.949 préstecs digitals de 5.546 usuaris; eLiburutegia, la biblioteca pública digital basca que no depèn d’eBiblio, enregistrà 1.696 préstecs el primer mes i al cap de set mesos ja s’havien produït 12.351 préstecs a 5.423 usuaris. […]

  7. Una pena que finalmente usen DRM de Adobe (o cualquier DRM en general, en realidad), con lo que están dejando fuera a todos los propietarios de un Kindle. Nada, total sólo debe ser el eReader más vendido del mercado.

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