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Una cosa es tener razón y otra tener razones. Tal es el caso de CEDRO y su posición ante el Real Decreto 624/2014 que regula la remuneración a los autores por el préstamo público – del que hablé en su día; llevan tantos años blandiendo sus razones con tal eficacia que han llegado a convencerse que una mayoría –muy silenciosa– está de su parte. Tan obcecados están cabildeando en despachos oficiales que han perdido la percepción de la realidad. Una realidad peligrosa para ellos.

CEDRO cree que el mencionado decreto no es satisfactorio porque no les da suficiente dinero. Ellos lo adornan con un andamio de razones que no logran esconder que lo que les importa es la plata, la guita, la pasta, el parné que ellos gestionan, no el de los artistas. Veamos lo más significativo del e-mail que CEDRO ha mandado a su lista de contactos, firmado por su directora general, y que a mí me ha llegado por gentileza de Manuel Gil:

[…]

Lo cierto es que esta regulación no se ajusta ni a las directivas europeas ni a la jurisprudencia comunitaria, sobre todo en lo que se refiere a que esta remuneración suponga un ingreso para el autor y no una retribución simbólica. El texto tampoco concreta mecanismos para que los gobiernos titulares de las bibliotecas públicas puedan hacer efectivo este derecho, lo que hace prácticamente inviable la gestión de esta remuneración para los escritores y traductores.

¿Qué distingue un ingreso de una retribución simbólica? Borrosa frontera los separa. Puede que el criterio de CEDRO en el reparto de las retribuciones las convierta en simbólicas, pero no hay duda que el total agregado que se deriva del cálculo que establece el Real Decreto es un ingreso sustancioso para la institución.

Es de risa que CEDRO exija que le aclaren el mecanismo de cobro; ¿cómo se supone que han cobrado, hasta ahora y durante décadas, del resto de instituciones obligadas a abonar derechos? ¿No es válido el mismo procedimiento? El Real Decreto deja bastante claro el método de cálculo –aunque puede haber interpretaciones– e incluso deja a criterio de la propia CEDRO el reparto proporcional entre sus autores. No parece que esa falta de concreción sea un problema para ellos. El único problema –para CEDRO– es que deberán confiar en las cifras de préstamo que las bibliotecas tengan a bien reconocer. Una institución que basa su labor en la sospecha permanente cree que nadie es de fiar.

Han decidido dedicar su tiempo al análisis:

En CEDRO estamos analizando qué acciones podemos desarrollar para conseguir que esta normativa realmente suponga un reconocimiento efectivo de los derechos de autor y establezca los mecanismos adecuados para que los autores puedan ser remunerados justamente por su trabajo, al igual que sucede en los demás países europeos.

CEDRO debe ir con cuidado con lo que desea porque corre el riesgo de conseguirlo. En el artículo enlazado al principio propuse un mecanismo de remuneración directa a los autores que soslayaba a CEDRO y aseguraba que cada autor cobrara lo justo sin pasar por los alambicados criterios de las agencias de gestión de derechos. Los únicos actores irrelevantes en este debate son ellos; tan sólo es cuestión de trabajar bien con la tecnología a nuestro alcance y de llevar a cabo las inversiones necesarias que mandarían el barco que dirige Magdalena Vinent al desguace.

Empapados de espíritu de servicio, han decidido pensar por nosotros:

Como sabéis, esta remuneración ha generado cierta confusión pública por lo que hemos preparado una infografía en la que explicamos qué es este derecho de autor y cuál es su fundamento. Podéis descargarla en este enlace y utilizarla siempre que creáis oportuno.

La infografía insulta la inteligencia de cualquier persona medianamente informada. Ni aclara ni explica, sólo tergiversa y deforma. Veámosla:

2014infoprestamo

Primero nos presentan una secuencia que afirma que de la unión de las bibliotecas y los derechos de autor se deriva la promoción del conocimiento y la cultura. No dispongo de tiempo, espacio ni ganas de volver a explicar por qué esto es una falacia, les remito a expertos que saben mucho más que yo, como Javier de la Cueva o Gonzalo Martín.

Lo siguiente que vemos es un par de cajetines, verde y rojo, con la profundidad argumental de una campaña publicitaria muy famosa en los años ochenta en España, la del “sí da, no da”. La eficacia de dicha campaña estaba en la sencillez de su única premisa: el uso del preservativo impedía el contagio del VIH. El problema para CEDRO es que sus argumentos no resisten tanta simplicidad y entonces se producen desastres:

SÍ ES el derecho del autor y del traductor a ser retribuidos por su trabajo. Tal derecho está afortunadamente reconocido desde la Ley de Propiedad Intelectual de los años ochenta, lo que ahora se dilucida es si, además, deben tener derecho a percibir una compensación por el préstamo público de su obra. El actual Real Decreto lo resuelve a favor de agencias como CEDRO, no de los autores y traductores directamente.

SÍ ES una compensación que tienen que asumir las administraciones públicas y las organizaciones privadas. Esta perogrullada es incompatible con lo que afirman en el último de los noes: NO ES una remuneración que tenga que suponer un recorte en el presupuesto para la compra de libros. ¿Cómo propone CEDRO realizar esta cuadratura del círculo? ¿magia negra? ¿imprimir dinero falso? ¿pagar con billetes del Monopoly? Los ayuntamientos de este país y las administraciones públicas en general no pasan por un momento boyante y del primer lugar de donde sacaran el dinero es de la partida cultural, en concreto la de compra de nuevos libros. El resultado será la mengua de derechos de autor percibidos por los autores y traductores de aquellos libros que dejen de comprar las bibliotecas.

giphy

SÍ ES una disposición que sólo afecta a los libros de papel. ¿Y eso les parece bien? Puede que se hayan percatado que los medios que permiten el préstamo digital también permiten asignar a cada autor lo que le corresponde sin pasar por CEDRO y sin que CEDRO cobre su mordida. Sólo una estupidez interesada explica que en su comunicado no exijan el derecho de remuneración por préstamo al libro digital.

SÍ ES una retribución reconocida en la UE desde 1992 y en España desde 2007 y añaden que SÍ ES una remuneración implantada en más de 30 países (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Canadà, Australia, etc.). La alusión a la legislación es innecesaria pues lo que critican es un Real Decreto que se apoya en ella. Más sangrante resulta el argumento ad populum; la tortura se practica hasta en dos tercios de los países del mundo y nadie la propone como método de cobro, afortunadamente.

SÍ ES un derecho del autor que está unido indisolublemente al desarrollo de las bibliotecas y la cultura. Si lo que dicen es cierto nuestras redes de bibliotecas estuvieron subdesarrolladas hasta hace un par de meses y nuestra cultura hozaba en el fango de lo más rastrero, ¿no? ¡Anda! pues parece que no; inquietante me parece el uso de expresiones como indisolublemente que nos recuerdan a períodos en que las adhesiones eran inquebrantables.

NO ES un canon que paga el lector. NO ES un impuesto que paga la biblioteca. Siguen insistiendo que el dinero crece en los árboles. Puede que no lo pague la biblioteca, pero sí lo hará el presupuesto de cultura del ayuntamiento de turno y se restará de las adquisiciones.

NO ES un freno a la lectura. NO ES un obstáculo a la actividad de las bibliotecas. Nadie dejará de leer y ninguna biblioteca cerrará, pero sí que afecta al objetivo principal de la biblioteca, que es la difusión de la cultura mediante la puesta a disposición de tantos libros como sea posible a toda la ciudadanía. Podemos argumentar que los autores deben ser compensados, pero no se puede afirmar limpiamente que no habrá afectación ninguna. La habrá y en ciertas bibliotecas de localidades pequeñas es posible que se note mucho.

No es un doble pago de derechos de autor. Pues qué quiere que le diga señora Vinent, si el autor acaba cobrando más de una vez por haber vendido un ejemplar, esto es un repago. Imaginen que por las sillas de las bibliotecas debamos pagar un precio al comprarlas y luego una pequeña fracción cada vez que se siente un usuario. Sí, al diseñador de la silla también le asiste la Ley de Propiedad Intelectual y normalmente cobra royalties por cada ejemplar vendido. ¿Por qué no debería cobrarlos cada vez que un usuario se sentara en una de sus sillas? ¿Qué distingue cualquier libro de una silla, o una mesa, o un armario de la biblioteca? Una silla es cultura como lo es un libro. Y si nos ponemos a comparar los diseños de muebles de Ludwig Mies van der Rohe con las memorias de Belén Esteban para dilucidar cual de ellos es “más cultura” tendremos un serio problema.

silla-barcelona– Según CEDRO, esto no es cultura –

En CEDRO se apresuran a demostrar su propia obsolescencia metiéndose de cabeza en cuestiones para las cuales les faltan los más elementales argumentos. La tecnología es su principal amenaza porque por fin se dan cuenta que asignar a cada autor lo debido no exige de ninguna agencia intermediaria sino de un sistema robusto y fiable tutelado por las administraciones públicas. Corren el riesgo de hacer un pan con unas tortas: conseguirán aumentar la remuneración por obra prestada mientras disminuye el cobro de derechos derivado de la compra de nuevos títulos. Les felicito.

Bonus track: por si la posición de CEDRO no fuera suficientemente desesperada, el resto de entidades de gestión de derechos montaron un descabellado acto en el que reclamaban el regreso al canon digital. Sus argumentos son dan delirantes que no necesitan comentario alguno. Véanlo aquí: http://www.eldiario.es/turing/propiedad_intelectual/entidades-gestion-Gobierno-regreso-dispositivos_0_305869993.html

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

11 Comments

  1. […] El CEDRO que no les deja ver el bosque […]

  2. Cuando SGAE decidió meterse en camisa de once varas con su famoso canon (¿recuerdean cómo acabó todo aquello?) puso el listón de la incompetencia a gran altura. Tanta, que en CEDRO se han propuesto superarles: “ayer estábamos al borde del abismo, hoy hemos dado un paso al frente”. En fin, genial el ejemplo de las sillas x’D

  3. http://jaimejaner.blogspot.com.es/2014/08/en-favor-del-nuevo-canon-de-bibliotecas.html

    Estoy a favor del nuevo canon que se aplicará por préstamos de libros en todas las bibliotecas del estado español, sean municipales, autonómicas, los autores dueños de sus obras tienen todo el derecho a recibir un canon por el préstamo de libros que se realiza en las bibliotecas como en el resto de países de la UE.
    El canon estaba congelado derivado de los derechos de autor desde hace siete años, desde la ley de 2007 que obligaba a ello. Por poner un ejemplo solo en 2012 se recaudó 107 euros en el país. Ahora el Gobierno de Madrid acaba de aprobar un real decreto que responde a una directiva europea y por norma tiene que entrar en vigor.
    ¿Quién desembolsa este canon? Las bibliotecas, que dependen de los ayuntamientos, que prácticamente gestionan el 96% de las bibliotecas públicas. En este caso quedan excluidos del pago del canon los municipios con menos de 5.000 habitantes y las bibliotecas de los centros escolares.
    Para calcular el canon la verdad es que es complicado, me lo he leído y sería interesante que el Gobierno central hubiera redactado una norma explicativa para los centros o bibliotecas explicándolo claramente, de una manera fácil. Estoy completamente seguro de que las bibliotecas no están en contra del canon, pero tendrán que hacer un esfuerzo y adaptarse al nuevo sistema de pago.
    Cálculo: El real decreto insta a calcular el canon en función de dos cifras. Por un lado, multiplicando por 0,004 euros el número de libros que la biblioteca ha prestado cada año. A esa cifra se le sumará otra, que se obtendrá de multiplicar por 0,05 euros el número de usuarios inscritos.
    La verdad es que hubiera sido mucho menos complicado si se hubiera aplicado una tarifa plana en función del número de habitantes en cada municipio o población o por el número de usuarios inscritos como se está haciendo en otros países. La lógica sería que el Gobierno central asumiera este canon para no debilitar más las arcas de los ayuntamientos como sucedía antes de la ley de 2007 y se entregaran los derechos de autor a CEDRO previa información del número de préstamos realizados por las bibliotecas de todo el estado español.
    Las bibliotecas no están en contra del canon, ni en contra de que se abonen los derechos de autor, pero que lo abone el estado central. Que la cultura y la educación tiene que ser gratis no tiene nada que ver con todo esto, los autores tiene que vivir de sus obras, si nos oponemos a esto la cultura desaparecerá.

  4. […] -Guggenheim publica 109 libros de arte de forma gratuita en Internet; y una interesante video-entrevista con Leónidas Martín: Tenemos que crear una cultura que nos saque de la cultura neoliberal. En Ártica, el próximo martes 30 hay una conferencia con Beatriz Busaniche sobre cómo diseñar una política pública para la propiedad intelectual, y mientras nos ofrece un proyecto: Digitalización en la práctica: una experiencia desde Uruguay. Por otro lado en España, con la ley sobre préstamos en bibliotecas: El CEDRO que no les deja ver el bosque. […]

  5. […] El CEDRO que no les deja ver el bosque,sobre el cobro por préstamo en las bibliotecas, por Bernat Ruiz Domènech […]

  6. […] El CEDRO que no les deja ver el bosque,sobre el cobro por préstamo en las bibliotecas, por Bernat Ruiz Domènech […]

  7. […] El CEDRO que no les deja ver el bosque,sobre el cobro por préstamo en las bibliotecas, por Bernat Ruiz Domènech […]

  8. […] El CEDRO que no les deja ver el bosque,sobre el cobro por préstamo en las bibliotecas, por Bernat Ruiz Domènech […]

  9. […] CEDRO que no les deja ver el bosque,sobre el cobro por préstamo en las bibliotecas, por Bernat Ruiz Domènech Neil Gaiman sobre Terry Pratchett en The Guardian, hace el prólogo de un […]

  10. […] El CEDRO que no les deja ver el bosque | Bernat Ruiz […]

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