PUBLIC ENEMY

Se lo dijimos y no quisieron escuchar. Les avisamos y nos lanzaron a la cara sus eternos e inmarcesibles valores del libro de papel. Les advertimos y tomaron nuestras palabras por la medida de nuestra insignificancia. Hoy ponen el grito en el cielo por aquello que su hibris ni supo, ni quiso prever. Pudieron, pero no quisieron hacer nada.

Amazon es el enemigo perfecto, el Hombre del Saco del libro, la coartada ideal para todo aquel que no hizo los deberes cuando tenía tiempo ni se puso al día cuando faltaban años. Amazon es el sospechoso habitual a quien culpar cuando algo se rompe en el barrio libresco, cuando le roban la cartera al apuesto escritor, cuando tiran del bolso de la vieja editorial. Las cosas son muy diferentes de cómo las pintan los periódicos y otros medios afines, para los cuales el pasado sólo existe si antes lo han puesto ellos por escrito. Lo que va mal en la edición española es culpa de los grandes popes que, henchidos de soberbia y sumidos en su autismo intelectual se han dedicado a empujar despreocupadamente el tiempo a puntapiés como si el mañana fuera una simple fotocopia del presente.

Llora la Asociación de Escritores en Lengua Catalana que, tras ceder a Amazon su base de datos de traductores, ahora se enfrenta con la multinacional por las condiciones que ésta ofrece –impone- a sus asociados. ¿Qué esperaba su presidente, Guillem-Jordi Graells, cuando rindió sin condiciones unos datos que, por otro lado, están a disposición de cualquiera en la web de la AELC? ¿Por qué se queja del trato que Amazon dispensa a los traductores y no sale en su defensa cuando las grandes –y no tan grandes- editoriales los maltratan del mismo modo desde hace lustros?

Clama al juzgado y a la Secretaría de Cultura la CEGAL porque Amazon transgrede la Ley del Libro con sus precios durante todo el mes de abril –and what I will court you, brunette woman, dicen en Seattle. ¿Esperaban sus prebostes que el gigante de Jeff Bezos se acobardaría ante nuestra gallardía y nuestras leyes indígenas? ¿Acaso pensaban que los americanos pedirían permiso a todos nuestros hidalgos del libro para poder entrar en lo que creían su cortijo? ¿Por qué se grita tanto cuando Amazon pisotea la Ley y tan poco cuando lo hacen sus amiguetes? ¿Cómo se pueden poner tan serios cuando la propia Ley contiene un párrafo de risa (Artículo 11, punto 1. c.) que dice que sus mayores beneficiarios podrán torearla cuando les convenga y se pongan de acuerdo?: Mediante acuerdo entre editores, distribuidores y libreros, podrá establecerse una oferta anual de precios para fondos específicos, periodos concretos y delimitados en el tiempo.

Se desgañita ante sus palmeros de la prensa la FGEE por una piratería fantasmal, con un discotequero baile de cifras, con tonterías como las que dijo hace poco Javier Cortés, su presidente, según el cual:

Es indignante. Esos 350 o 400 millones de euros que se pierden con la piratería es también dinero que deja de recaudar Hacienda. Cada vez que alguien compra un libro electrónico, un iPad u otras tabletas baja libros, lo cual funciona como un inhibidor de la compra. Y eso es la marca España.

Hace más de un lustro se les dijo, se les avisó, que de no disponer de suficientes contenidos para los e-reader y tabletas que se pondrían a la venta, los lectores los buscarían por todos los medios a su disposición. Aunque las cifras de piratería mencionadas por la FGEE salen de un chiste malo del Club de la Comedia, lo que sí es cierto es que, sea cual sea la piratería del libro en España, la causa de su volumen hay que buscarlo en la torpeza y soberbia de los editores. La mayoría empezó a tomárselo en serio demasiado tarde y han digitalizado demasiado poco.

Tras años de jugar con el tarro de las esencias; tras tanto tiempo mirando por encima del hombro a todo aquél que mencionaba los problemas de la edición española; tras conseguir desmovilizar a los editores, despistar a los libreros y acojonar a los autores, su tinglado se agota. Ahora necesitan que el culpable de todo sea Amazon para que todos sigan bailando su fúnebre música. Hoy se sorprenden cuando alguien canta otra canción:

Y en eso llegó Amazon, se acabó la diversión, llegó Jeff Bezos y mandó a parar.

Muchos no la cantamos, porque ni es cierta ni hace justicia a tantos profesionales que hace mucho tiempo que hacen bien las cosas. Esos de los que nunca se acuerdan. Esos que tanto necesitan. Esos que tanto siguen despreciando. Amazon no es la fuente de todos los problemas ni el espantajo a quien colgarle todos los males, por muchos problemas que su presencia cause. Es mejor, más inteligente, tomar Amazon como reto, que como mal.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

8 Comments

  1. Muy interesante, muy ilustrativo.

  2. Reblogueó esto en Blog de Amanda Gutierrezy comentado:
    Muy bueno el artículo

  3. Magnífico artículo Bernart. Siempre leo tu blog, aunque no participe activamente.
    La cita: “Es indignante. Esos 350…. Cada vez que alguien compra un libro electrónico, un iPad u otras tabletas baja libros, lo cual funciona como un inhibidor de la compra.” Es simplemente una fantasía Quijotesca.
    En general la industria editorial ha evolucionado a paso de caracol. La hiper-velocidad del universo informático, donde pertenecen las tabletas que entre otras cosas permiten leer, simplemente no ha dado ningún tiempo de reacción a las editoriales.
    Me imagino que un impacto similar sufrieron los monges transcriptores de libros, cuando Gutenberg inventó la imprenta moderna y las primeras publicaciones realizadas en la segunda mitad del siglo XV.
    Benart, gracias por compartir tus meditaciones!

    1. Hola Jorge,

      Gracias por leerme y por tu comentario. El problema es que, siendo una fantasía quijotesca, muchos se lo creen. El poder de creación de realidades paralelas de la FGEE es todavía muy grande, aunque la realidad común y corriente poco a poco se va imponiendo.

  4. […] e-book y la revolución digital han venido a complicar aún más. ¿Es Amazon malo, es el diablo, es el enemigo necesario del que hablaba muy recientemente Bernat Ruiz?. Desde luego representa un reto titánico para los agentes […]

  5. […] e-book y la revolución digital han venido a complicar aún más. ¿Es Amazon malo, es el diablo, es el enemigo necesario del que hablaba muy recientemente Bernat Ruiz?. Desde luego representa un reto titánico para los agentes […]

  6. […] Amazon, ese conveniente enemigo público […]

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