MAILBOOKSFORGOOD– Imagen: BMF

Las ideas felices no abundan, por eso cuando nos tropezamos con una la reconocemos al instante. Una idea es feliz cuando te hace sonreír, cuando es sencilla, fácil, cuando parece tan evidente, obvia y a la vez tan improbable. Mail Books For Good, una idea de la agencia australiana de publicidad BMF para Random House Australia, es precisamente eso: una idea feliz.

La idea que hay detrás de Mail Books For Good es muy sencilla y la resumen ellos perfectamente (traducción propia a partir del original):

Al compartir un libro, compartimos algo más que un montón de papel manchado de tinta. Compartimos la oportunidad de aprender, de descubrir y de sentirse atendidos.

Mailbooks For Good es una innovación editorial que permite donar libros directamente a los que lo necesitan.

Al terminar el libro, lo único que deben hacer los lectores es darle la vuelta a las cubiertas para convertirlo en un paquete postal con franqueo pagado. Una vez enviado llegará directamente a las instituciones de beneficencia que se encargarán de su distribución a aquellos que los necesiten.

Mail Books For Good vende sus libros en la cadena Gleebooks, en Sydney; en el precio del libro ya se incluye el franqueo. Las cubiertas vienen preparadas para poder enviar los libros directamente a The Footpath Library, cuyo lema es enriquecer la vida dando libros. La historia de esta organización sin ánimo de lucro merece que le dediquemos unas letras. En 2003 Sarah Garnett fundó The Benjamin Andrew Footpath Library; hacía poco tiempo de la inesperada muerte de Benjamin Andrew, un joven de veintisiete años, amigo de Sarah, apasionado por los libros y la lectura. Ella respondió a la pérdida uniéndose, como voluntaria, a una ONG australiana que sirve comidas a personas sin hogar en Sydney. Cierto día, Sarah se fijó en un hombre que esperaba la llegada de la furgoneta con la cena. Estaba sentado, a la luz de una farola, leyendo una novela. Sarah empezó a llevarle algunos libros; ese fue el comienzo de la actual The Footpath Library, que ya dispone de 39 puntos de distribución en Sydney, 20 en Melbourne y 8 en Brisbane. Benjamin Andrew sigue siendo recordado gracias al premio de poesía que lleva su nombre. El siguiente vídeo es un buen resumen de qué es Mail Books For Good:

Hay un detalle muy elocuente: The Footpath Library no acepta todo tipo de libros. Son conscientes que hay temas delicados para personas que, o bien están en la calle, o atraviesan dificultades económicas, por no decir que viven en la miseria. Por eso no aceptan libros que hablen de crímenes reales, guías de restaurantes, finanzas –rechazando especialmente los dedicados a hacerse rico fácilmente-, decoración, moda, los que hablen de suicidio, depresión o drogas, manuales informáticos –obvio-, revistas –con algunas excepciones-, enciclopedias, callejeros y libros de religión.

El libro es un objeto

Es una perogrullada, pero el libro es un objeto. Es un contenedor universal de conocimientos cuya forma ha sido modificada por el hombre durante mucho tiempo y mediante diferentes tecnologías. Eso significa que, del mismo modo que no sabemos exactamente cuándo nació la actual versión formal del libro –una serie de hojas unidas por un mismo lado- tampoco podemos estar seguros de cuál será su evolución futura. Como usuarios, como lectores, puede parecernos obvio que no hay nada que mejorar en el libro de papel o con objetos tan prosaicos como la fregona, que sólo cuenta unas pocas décadas de existencia o la milenaria silla. Si así fuera los creativos de la agencia australiana BMF no hubieran tenido nada que hacer –y los avispados creadores holandeses de los Dwarsligger / Librinos, nada que patentar.

La idea que subyace a Mail Books For Good es que el libro sólo es un vehículo, pero sobre todo es un vehículo, y no tiene por qué quedar aparcado, tomando polvo, en los estantes de nuestros hogares. No solemos releer mucho y lo cierto es que aquellos que padecemos bibliofilia acumulamos grandes cantidades de libros a los que raramente volvemos.

El libro de papel no lo ha dicho todo todavía; está mucho más cerca del incierto final que de sus desconocidos inicios pero sigue siendo un buen vehículo con el que distribuir conocimiento. Mail Books For Good demuestra que se puede dotar al libro de papel con características más propias del libro digital. En este caso han conseguido que un objeto como el libro tome las propiedades virtuales, la facilidad en su envío, de un archivo digital. Y, además, con un giro altruista. Un proyecto redondo.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

One Comment

  1. […] Fuente – scriptaverba.wordpress.com […]

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