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Cada año me gasto una cantidad indecente de dinero en libros. Como no quiero darle la razón a Luciano de Samosata pasando por burro ilustrado, me los leo. Hace tiempo decidí que todo lo que pudiera lo leería en digital por dos razones prácticas: es más barato y no ocupa espacio –con lo cual también me ahorro la compra de nuevos muebles.

El problema habitual de la edición digital es que ni todas las novedades salen en dicho formato ni se está editando el fondo con la alegría deseable. A dicho problema debemos añadir la casi completa desconexión entre ambos formatos y sus formas de comercialización: a pesar que en muchas librerías digitales ya puedo comprar la edición en papel y la digital, en las librerías y ferias del libro españolas sólo puedo comprar la edición en papel. Esta es una asimetría que no tiene sentido.

Cada vez que visito una feria del libro –algo que cada vez sucede con más frecuencia– vuelvo a casa cargado de papel; hoy sigo con parecido número de lecturas pendientes que hace un año. Teniendo en cuenta la importancia que las ferias tienen en la supervivencia de libreros y editoriales independientes, esta es una situación anómala y, a largo plazo, incluso peligrosa.

Seebook es una empresa que hace poco cumplió un año de edad. Su objetivo es cubrir la brecha entre lo digital y lo tangible facilitando que editores y libreros dispongan de un formato físico de venta de libros digitales acompañado de un sistema de descarga directa. Seebook edita, imprime y también puede distribuir en librerías unos dípticos o tarjetones del tamaño de una postal con la información básica del libro y un sencillo modo de descarga al alcance de cualquier lector con una conexión a Internet.

Cada tarjetón reproduce la portada del libro en cuestión y también suele reproducir el texto de la contraportada. En el interior encontramos una ilustración que ellos llaman exlib como homenaje al ex-libris y que es personalizable para cada editorial, incluye un código QR –para la descarga en smartphone, tanto en Android como iPhone– y un código alfanumérico para aquellos que no puedan escanear códigos QR o prefieran descargarse el libro usando un ordenador.

El escaneo del código conduce al lector a una página en la que lo único que se le pide es la introducción de un e-mail mediante el cual se le mandará el enlace de descarga. Tres formatos están disponibles: PDF, EPUB y MOBI. Al parecer al principio no creyeron necesario incluir el PDF, pero algunos usuarios, desconocedores de las herramientas básicas de lectura digital, pensaron que les habían vendido un libro defectuoso cuando no pudieron abrir los EPUB o los MOBI. Desde hace unos meses Seebook recomienda a los editores que ofrezcan una versión del libro en PDF.

La experiencia de compra del díptico es la misma que con cualquier libro de papel mientras que la de descarga es tan fácil como la compra en cualquier librería digital independiente. El coste de diseño e impresión de los dípticos lo asume la editorial en el precio del libro digital y sería recomendable tener en cuenta esta forma de distribución antes de ponerle precio. Cada díptico está numerado, es un objeto único y Seebook recomienda guardarlo para descargarse el libro en cualquier otra ocasión. Para evitar que el robo del tarjetón implique la descarga de un libro digital que no ha sido pagado el código de descarga sólo se activa en el momento de hacer efectiva la compra.

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Saltando la brecha digital

Cualquier entorno físico tiene una limitación que el digital no tiene: la severa limitación de espacio. En una caseta de cualquier feria del libro puedo tener pocos centenares de libros, en una librería puedo tener varios miles –decenas de miles si es grande– mientras que en una librería digital puedo tener millones. Paradójicamente las ferias de libros atraen una gran cantidad de personas en un espacio relativamente concentrado y en unas fechas limitadas, personas que puede que no encuentren lo que buscan –o lo que no saben que buscan– entre la limitada oferta de los libreros y editores feriantes. Con las librerías pasa lo mismo, sólo que repartido durante el año. Yo puedo pasar por casualidad por una feria o una librería, pero a una librería digital debo ir expresamente. ¿No deberían libreros y editores aprovechar mejor las ocasiones en las que entran en contacto con el público?

Siempre me he negado a hacer showrooming, no porque tenga reparos morales sino porque no es el modo que tengo de comprar y porque siguen gustándome mucho los libros bien hechos en papel, pero es una costumbre cada vez más extendida entre los lectores digitales. Si editores y libreros no ofrecen un modo de saltar la brecha entre lo digital y lo tangible no podrán competir de forma eficiente con el entorno puramente digital. Obviamente, para que los libreros puedan disponer de este formato de venta los editores deben atreverse a utilizarlo y viceversa, los libreros deben pedirlo. Es posible que al principio cueste abrir mercado para esta forma de vender libros, pero su carácter estratégico debería impulsar a editores y libreros a adoptarla.

Los tarjetones son tan útiles para la venta directa en ferias por parte de libreros y editores como para la venta en librerías. También se pueden utilizar para el envío de ediciones digitales a periodistas y críticos literarios o bien para regalarlos con los ejemplares de papel –aunque una interpretación restrictiva de la Ley del Libro puede complicarlo. Su coste reducido los pone al alcance de los autores que se autopublican en digital y quieren disponer de un objeto físico que les represente mejor. Ahorran espacio dando salida a la compra digital de aquellos que, como yo, de otro modo debemos comprar en papel. Amplían la oferta de títulos a disposición del librero; puede darse el caso que un librero opte por vender el tarjetón con el libro digital de un título pero que no quiera o no pueda –por razones de espacio– vender su equivalente en papel.

Seebook es barato, sencillo y cubre una necesidad transicional básica que el sector deberá atender al menos durante unos cuantos años. Ofrece a editores y libreros más herramientas de venta digital y les permite formar parte del cambio, lo que hoy en día es formar parte de las soluciones necesarias para una transición lo menos accidentada posible entre lo tangible y lo digital.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

4 Comments

  1. […] – Cada año me gasto una cantidad indecente de dinero en libros. Como no quiero darle la razón a Luciano de Samosata pasando por burro ilustrado, me los leo. Hace tiempo decidí que todo lo que pudie…  […]

  2. […] Seebook es una empresa que hace poco cumplió un año de edad. Su objetivo es cubrir la brecha entre lo digital y lo tangible facilitando que editores y libreros dispongan de un formato físico de venta de libros digitales acompañado de un sistema de descarga directa.  […]

  3. […] la encuentras en su página web y un análisis del funcionamiento y beneficios de este sistema en SeeBook, cuando el libro digital se hace tangible. En esta entrada Bernat Ruiz afirma —y yo secundo— que “la experiencia de compra del […]

  4. […] ya comenté en su día, Seebook es una herramienta muy eficaz para vender libros digitales en librerías […]

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