Hace unos meses Amazon nos sorprendía con el formato KPR, basado en PDF. Ahora, con la misma discreción están desarrollando un nuevo formato basado en HTML5 y CSS3 llamado KF8. Con ambos formatos, Amazon se posicionará en el meollo de la industria editorial digital.

A través de un artículo en el blog de Ediciona y tras unos días alejado de las novedades de Amazon -quedé algo saturado con el festival de hace unas semanas- me percato del nuevo formato Kindle en ciernes. Se basa en HTML5 y CSS3. Los pocos que me hayan seguido desde el principio, saben que hace ya tiempo que opino que el mejor formato para editar libros digitales es HTML con hojas de estilo CSS. Los dos nuevos estándares -5 y 3 respectivamente- permiten llevar a cabo con garantías la edición de toda clase de libros. Para toda clase de lectores. Sin excepción. Esa combinación es única. En Amazon alguien se dio cuenta y se puso manos a la obra. ¿Pero, por qué es tan importante?

La importancia del nuevo formato KF8, junto con KPR, es que ambos permitirán aprovechar una parte muy importante de la cadena de valor del libro de papel y de la industria web. Faltan expertos en la edición de libros digitales en formato MOBI y EPUB pero sobran profesionales versados en el uso de herramientas web y edición de libros con destino a formatos como PDF.

Los nuevos formatos tendrán implicaciones muy importantes para todo el sector:

a/ Aportan confianza a los editores: un editor entiende cómo se llega hasta el PDF a partir del cual imprime su libro, del mismo modo que entiende, más o menos, qué es una web y un blog. Los usa a diario, sea como herramienta de trabajo, sea como fuente de información. Quizás no pille los entresijos de CSS3 y lo que sepa de HTML5 sea rudimentario, pero profesionales que sí lo sepan y en quien pueda confiar los hay, literalmente, a patadas.

b/ Dan una oportunidad a la industria del diseño gráfico: he hablado con diseñadores gráficos especializados en la edición para quienes siglas como EPUB eran sinónimo de sudores fríos y de incertidumbre sobre su futuro profesional. Incluso aquellos más avanzados, seguían dándose de bruces con la selva de eReaders y sus caprichosas interpretaciones de los formatos, con el caótico aprendizaje, las más de las veces autodidacta, de un tema árido para ellos, pura programación para la que casi no hay ningún recurso idóneo basado en interfaz gráfica.

c/ Es una gran oportunidad para los desarrolladores de software: ¿cuánto puede tardar Adobe en perfeccionar InDesign para producir libros en KPR perfectos? Casi nada. Lo mismo sucede con KF8, aunque en ese aspecto el mercado está mucho más abierto porque para parir un libro digital en HTML5+CSS3 hay más alternativas profesionales. Pero lo que Adobe puede ofrecer, mediante su software de creación web, es el mecanismo de exportación final para que el archivo sea idóneo.

Editores, diseñadores y desarrolladores se refuerzan mútuamente. Por una simple cuestión de eficiencia, cuando una herramienta de software destaca un poco por encima de las demás, empieza a crecer con mucha más fuerza que el resto. Que acabe triunfando depende de muchos factores. A finales de los años noventa del pasado siglo, QuarkXpress parecía no tener rival como herramienta de diseño editorial. Una equivocada política de precios y de protección a ultranza de sus copias legales provocó tal escasez de copias pirata a disposición de los estudiantes de diseño -los cuales confían más en dichas copias que en las dedicadas a la educación- que estos se pasaron, poco a poco, a la competencia. En esa época a los editores les daba lo mismo, pues su única preocupación era que el documento llegara correctamente a imprenta. Con qué lo hicieras no era su problema.

Tras la compra de Macromedia por parte de Adobe y el desarrollo de InDesign, a QuarkXpress le quedó un mercado residual; no se recuperó y dudo que lo haga. Actualmente los editores sí se interesan por las herramienta de sus proveedores, pues saben que, ahora, disponer de lo último es una diferencia cualitativa importante. Bien es cierto que eso también provoca desajustes; estar a la última en edición de libros digitales en 2010 podía significar emprender caminos tecnológicos sin salida, pero ese es un riesgo inherente a los momentos de cambio de paradigma. Si el que se equivoca sobrevive se fortalece.

La clave está en la confianza

¿Dónde está la clave? Los nuevos formatos son una chispa, pero es necesario que en el motor haya entrado la adecuada mezcla de aire y combustible. Opino que estamos en un momento propicio, o en todo caso dicho momento está cerca:

a/ Si implementar los cambios en las herramientas de diseño web y diseño editorial es fácil, en breve la industria del software responderá. Saben del poder de venta de Amazon, lo que implica poder de atracción de editoriales que, a su vez, pedirán soluciones a sus proveedores. Estos, finalmente, se dirigirán a Adobe y compañía.

b/ Disponer de una herramienta con una breve curva de aprendizaje facilita que los potenciales usuarios la prueben. Si funciona, si no les da problemas, desearán usarla. Eso es lo que sucedía en los años noventa, cuando surgieron un sinfín de herramientas profesionales -pedestres, es cierto- para un sinfín de nuevas necesidades. Sobrevivieron muy pocas.

c/ Los editores están sedientos de confianza. Necesitan trabajar con algo que entiendan. Saben que lo mejor es enemigo de lo bueno. Quizás EPUB3 sea mejor que KF8 o KPR, pero les está sentando fatal y se conformarán con algo que sea simplemente bueno. Bueno para ellos significa comprensible. Fácilmente utilizable.

Finalmente el público, el olvidado lector. Todo aquel que esté algo versado en el uso de las nuevas tecnologías sabe qué es un PDF -o lo ha usado sin saberlo- y cómo funciona una web y un blog -aunque no sepan como construir uno. Los pioneros en la lectura digital son unos sufridos mártires dispuestos a tirar tiempo y dinero en conseguir que la lectura en su nuevo dispositivo sea algo mínimamente satisfactorio. Bueno, la mayoría de lectores de Kindle ya lo consiguen sin tantos quebraderos de cabeza. Para ellos, ahora, será incluso más fácil.

Amazon demuestra que se pueden tomar decisiones que beneficien globalmente a todo un mercado. Actuando como líderes están dando forma, están influyendo, están orientando a editores, diseñadores y desarrolladores. No son hermanitas de la caridad, corremos un riesgo enorme de caer en un monopolio de facto, pues va camino de imponer dos estándares basados en su plataforma. Si finalmente lo consiguen será a base de talento y de ir un paso -o más- por delante del resto. Jeff Bezos puede seguir sonriendo…

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional