El periódico barcelonés La Vanguardia anunció ayer 2 de Noviembre la creación de su propio sello editorial digital, Ebooks de Vanguardia. Será la primera experiencia de un diario español en la edición de libros digitales. Anteriormente, medios anglosajones como The New York Times, The Guardian, The Washington Post, Wired, Time o ProPublica ya se habían adentrado en este campo.

Aunque siempre he sido muy crítico con aquellos productos que apartan a la prensa de lo que mejor sabe hacer, este caso es distinto. No les aparta, les concentra. Les aporta valor. Es una buena idea. De hecho es la mejor idea digital que un periódico español ha tenido últimamente, aunque su materialización tenga ciertas sombras.

La Vanguardia lo cuenta en una noticia sorprendente porque no dice ninguna burrada acerca de los libros digitales. Digo que me sorprende, porque cuando veo que algún periódico español publica algo sobre el tema me echo a temblar y demasiadas veces con razón. En la mencionada noticia nos cuentan que:

Con esta iniciativa, pionera entre los medios de comunicación españoles, La Vanguardia pretende ampliar la oferta de productos informativos que ofrece a sus lectores y usuarios.

El Grupo Godó lanza una editorial bajo el sello de La Vanguardia porque lo contrario sería remar en la arena. Grup Cultura 03, propietaria del periódico Ara, lo es también de diversos sellos literarios, pero en su caso el viaje fue del libro al periódico, mientras La Vanguardia va del periódico al libro. Desde hace casi diez años, La Vanguardia ha editado la revista Vanguardia Dossier, que ofrece profundos análisis sobre distintos temas, análisis que escapan a la inmediatez de un periódico analógico. La creación de un sello editorial es la continuación natural de dicha política y, aunque hace unos años ya lo intentaron con libros de papel, la cosa no cuajó. Ahora en digital es más fácil, pues prescinden de su red de distribución tradicional, el quiosco. En realidad este sello nace sin distribución tradicional.

Si buena es la idea en lo periodístico y comercial, buena es también en la optimización de recursos y la eficiencia. Al parecer, los temas serán afines al grupo de comunicación. Es de esperar que echen mano de colaboradores habituales, como sucede con sus dos primeros títulos:

Viaje al corazón del hambre, del periodista Xavier Aldekoa, disponible en castellano y en catalán (Viatge al cor de la fam), 69 páginas.

El naufragio, del también periodista Jaume V. Aroca, en castellano, 144 páginas.

Algunos títulos serán gratuitos, posiblemente los que puedan beneficiarse de más sinergias con el resto de empresas del grupo, mientras otros serán de pago, a 5,99 euros. Estarán todos disponibles en formato EPUB, PDF y MOBI. Los gratuitos carecen de DRM y son de descarga directa. Habrá que esperar a los de pago para ver si tienen DRM, que en todo caso sería el de Adobe. Pero el hecho que los primeros títulos –y otros más- sean gratuitos es un muy buen síntoma. Los libros estarán a la venta en la web del periódico y, próximamente, en otras plataformas de distribución de libros electrónicos.

 

Exceso de analogismo

No todo es positivo. Me ha decepcionado mucho la edición de los libros. Ambos pecan de un excesivo analogismo. Es decir, son demasiado analógicos. Sin entrar a fondo en los textos, de corte periodístico y de aparente buena calidad, el trabajo de edición es impropio de La Vanguardia. Adolece de los siguientes problemas:

a/ Abigarrado: innecesariamente denso, apretado. No hay motivo para quedarse en 69 o en 144 páginas –en la versión PDF- si el texto te pide más. Añádelas, es virtualmente gratis. Tampoco hay motivo para interlineados estrechos, títulos apretados, páginas estresadas.

b/ Plano: pese a contar con algunos enlaces internos, estos son insuficientes. En el caso de El Naufragio, es cierto que el índice me lleva a cada capítulo, pero no a cada artículo dentro del capítulo. Hacer un índice extendido puede ser un problema en una edición económica en papel, pero en una edición digital no. En el mismo sentido, desde un capítulo no puedo volver directamente al índice. Es cierto que Adobe Reader dispone de herramientas para ello, pero introducir algunas sencillas funciones de navegación en las páginas de un PDF no es ni difícil ni costoso, pero aporta un valor añadido apreciable.

c/ Cerrado: ensimismado. Los enlaces al exterior están ausentes en Viaje al corazón del hambre y son muy escasos en El Naufragio. ¡Qué ocasión perdida para enriquecer el texto con la posibilidad de saltar a Internet a aclarar o ampliar algún concepto! Especialmente el libro de Aldekoa se beneficiaría mucho de un trabajo riguroso de enlazado a fuentes contextuales.

d/ Descuidado: en Viaje al corazón del hambre hay títulos al final de página, con su texto en la siguiente. Inexplicable. Inaudito. Cualquier editor imprime esto y sale despedido en globo al cabo de 5 minutos. En El Naufragio no pasa, pero la estructura del texto está tan atomizada que es más fácil trampear ciertas situaciones si uno va con prisas y poco cuidado. Lo que sorprende es que el libro de Aroca, de 144 páginas, esté mejor editado que el de Aldekoa, de sólo 69, con lo cual no es un problema de volumen de trabajo. En este último, las imágenes están puestas en medio del texto como por accidente. Parece maquetado en Word, sólo que sin aprovechar todo lo que Word ofrece, que ya es decir. De hecho la versión en PDF tiene las páginas sin numerar. Incomprensible.

e/ Poco riguroso: la edición del libro de Aldekoa decepciona en la cita de las fuentes. En un gráfico, en un dato, en un mapa, se limitan a poner Fuente: ONU. ¿Toda la ONU? ¿Es alguien que responde a las iniciales O.N.U. o bien se trata de la Organización de Naciones Unidas? El problema no está en las siglas, sino en el hecho de no permitir el rastreo de la fuente. En muchas ocasiones seguro que la información ha salido de una web. ¿Por qué no se la enlaza? Es fácil, seguro que el escritor tiene las fuentes a mano. Es barato. Aporta muchísimo valor añadido y, sobretodo, enriquece la experiencia de lectura.

De esta situación es tan responsable la editorial –o su empresa proveedora, perteneciente al mismo Grupo Godó- como los autores. La primera por no hacer bien su trabajo y no pedir a los autores que aporten los contenidos debidamente enlazados a las fuentes que sean necesarias o bien por no hacerlo ella misma. Los autores también son responsables por no tener la iniciativa de hacerlo; no quiero ni pensar que sí lo hicieran y el editor desfaciera su esfuerzo. Aunque, bien pensado, a saber qué recursos se habrán movilizado para poner en marcha todo esto. Supongo que escasos. Resumiendo: no parecen querer aprovechar ninguna de las ventajas que la edición digital tiene sobre el papel. Una lástima y un despilfarro. Que sea gratis no es excusa.

Lo importante es que se trata de una buena iniciativa, de un acierto de La Vanguardia. Una mala edición digital es fácilmente subsanable y en futuros casos mejorarán la calidad. Supongo que también mejorarán su web, ahora un simple apéndice del periódico. Ebooks de Vanguardia llega con buen pie, en un momento adecuado, con un perfil editorial que parece bien definido y con un público objetivo bien identificado. Es un complemento interesante para la oferta de La Vanguardia y del Grupo Godó.

 

Di con la noticia en Actualidad Editorial, el blog de Ediciona, un lugar que recomiendo y tengo que frecuentar más a menudo.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

4 Comments

  1. Además del exceso de analogismo que planteas en el post, con el cual coincido, personalmente me han sorprendido dos cosas:

    1. Que los archivos tengan por nombre un número y no el título del libro o del autor, tanto si lo descargas en PDF como en formato ePub. (No he podido chequear cómo aparecen en el ereader porque se me ha bloqueado queriendo bajar “Viaje al corazón del hambre” desde la página de La Vanguardia, y ahí sigue bloqueado totalmente, sin poder siquiera apagarlo).

    2. El desmesurado peso de los archivos ePub. ¿“Viaje al corazón del hambre” casi 4 megas y “El naufragio” más de 8? Cuando todavía funcionaba mi ereader tardé casi 18 minutos (lo cronometré: 17’45’’) en descargarse “Viaje al corazón del hambre” desde mi mail a mi bq Avant.

    Saludos y feliz domingo 🙂

    1. Hola Mariana,

      Gracias por el mensaje, me has dado un par de ideas y me he puesto a rebuscar un poco entre los diversos formatos que publica Ebooks de Vanguardia. En breve publico un nuevo post.

      Gracias por la información y las reflexiones de tu comentario, la mitad del nuevo artículo será tuyo!

      Hasta pronto!

      Bernat

  2. […] verba volant, scripta manent el cambio de paradigma, hacia la edición digital Saltar al contenido Inicio¿Y esto qué es? ← Ebooks de Vanguardia […]

  3. […] punto de partida es la nueva colección que ha sacado el diario La Vanguardia. El primero, “Ebooks de vanguardia” critica el excesivo analogismo de los primeros títulos, es decir, el hecho de que sean […]

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