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Imagen: Louis Daguerre / Wikipedia

Instagram no cambiará, al menos de momento, el orden cronológico con el que muestra las actualizaciones de sus usuarios. Hay muchos modos de bajarse del burro pero cuando dejas la redacción de los comunicados en manos de un comité de crisis pasan cosas como ésta:


‘Os hemos escuchado’.

Ya. Podrían haber escuchado antes a sus usuarios, pero para qué.

Instagram es un álbum de fotos en la nube, podemos complicarlo con literatura pero es así de simple, colgamos una foto detrás de otra. Cuenta con unas características sociales muy sencillas. La integración con Facebook –a la que pertenece– funciona muy bien, no así con otras redes sociales. La única forma de ordenar las propias fotos y ver las de los demás ha sido siempre cronológica. Podemos usar etiquetas y, si queremos, activar las notificaciones de las actualizaciones de otros usuarios pero lo más fácil es revisar las novedades en cascada y de forma cronológica.

Suele decirse que el pacto tácito que establecemos con una aplicación gratuita es el intercambio de nuestros datos por el derecho de usar gratuitamente sus servicios. Es posible que Instagram lo vea de esta forma:

Vosotros me dais vuestros datos y yo os ofrezco un servicio gratuito

Instagram quizás crea que los usuarios ven el pacto del mismo modo, aunque sospecho que su punto de vista es sensiblemente diferente:

Yo te doy mis datos y tú no me tocas las narices

Sí, ya sabemos que en esas condiciones del servicio que nunca leemos y que aceptamos sin rechistar dice que el prestador del servicio puede hacer con él lo que le dé la gana. Sí, ya sabemos que cuando confiamos en un servicio gratuito éste puede desaparecer sin dejar rastro de la noche a la mañana y que la información almacenada ya no es estrictamente nuestra. Sí, ya sabemos que con nuestros contenidos y actividades nos perfilan, comercian con las información e intentan vendernos otros productos. Sabemos todo eso pero a cambio sólo pedimos que no nos toquen las narices, que no compliquen algo que sabemos que es sencillo i no trastoquen un orden lógico por otro incierto e incomprensible.

Instagram tiene derecho a hacer lo que quiera pero si finalmente ha pospuesto su decisión ha sido por la reacción de sus usuarios y la que ha tenido mayor efecto ha sido la inclusión de montones de imágenes que invitaban a activar las notificaciones de las publicaciones. De este modo se hubiera neutralizado una parte importante de los cambios que quería introducir la plataforma; es de suponer que muchos usuarios habrían consultado sólo dichas notificaciones.

En Internet aporta valor quien aporta orden i el orden sólo es real cuando puede ser percibido. En Instagram el orden de las publicaciones altera el producto. Si mis amigos cuelgan las fotos en un tablón quiero poder verlas tal como ellos las han colgado porque dicho orden tiene un sentido. Somos seres muy sensibles al orden espacio-temporal. Las cosas suceden ‘antes’ o ‘después’ tanto en el espacio como en el tiempo y en aplicaciones tan sencillas como Instagram esto reviste todavía mayor importancia pues forma parte del producto. Si tus usuarios perciben el nuevo ‘orden’ como un ‘caos’ es que algo estás haciendo mal.

A medida que el público gana experiencia se va tornando más exigente porque sabe que hay ciertas cosas que son muy sencillas. Instagram podría haber introducido las novedades como una opción y los usuarios lo saben. Tratarlos como un rebaño de menores de edad sólo sirve para que intenten bordear tus decisiones con las mismas prestaciones que les ofreces. Si en un servicio gratuito el producto es el usuario, intenta no cabrear al producto.

FIRMA 150

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional