10807062366_bdd97afcb8_k– Imagen: Jesús Solana / Bajo licencia Creative Commons 2.0

La última edición de LIBER sólo ha satisfecho a la FGEE, al Gremi d’Editors de Catalunyahis master’s voice– y a Meeting y Salones, la empresa organizadora. Aunque para el resto del sector es una feria decrépita parece haber unanimidad en que necesitamos un LIBER pero, ¿para qué?

Hace unos días Guillermo Schavelzon publicó un artículo en su blog –dejen de leer el mío, vayan al suyo, y vuelvan– en el que expone cómo el andar del tiempo y el madurar de las redes comerciales de las grandes y medianas editoriales españolas en Latinoamérica dejó a LIBER sin su principal cometido: saldar los sobrantes. Tal como Schavelzon comenta:

El objetivo del Salón era traer libreros y compradores mayoristas de toda América Latina y algunos de Estados Unidos y Francia, para venderles a precio de saldo los sobrantes de stock, las devoluciones que ya entonces eran elevadas en España.

Y agrega más adelante:

Los millones de libros invendidos que ahora se destruyen en España, antes tenían una vuelta más de tuerca, un mercado de segunda vuelta, otra oportunidad, lo suficientemente significativa como para mejorar el cierre del ejercicio.

Ya he comentado en otras ocasiones cómo ésta práctica colonialista dañó las industrias locales; no es que actualmente hayamos mejorado demasiado –nuestras grandes editoriales inundan sus mercados de los best-sellers de aquí mientras nosotros a duras penas recibimos los autores de allí– pero la progresiva maduración de la edición latinoamericana –Manuel Gil lo expone en su blog– y el fin de nuestra propia burbuja editorial están acabando con el trato colonial.

LIBER perdió su función original, perdió el impulso de los grandes y perdió el interés de una administración pública ocupada en problemas mucho más graves. El sector del libro español lleva años atribulado en una doble crisis para la que no tiene remedios aunque sí diagnósticos precisos y uno de ellos es que necesita una feria internacional. Eso es como decir que para tratar la hipertensión necesitamos un medicamento sin saber cuál; si nos equivocamos corremos el riesgo de no conseguir ninguna mejoría y sí un montón de efectos indeseados.

La tesis de Schavelzon: el LIBER de hoy es el remedio a un mal que ya no tenemos, pero tenemos otros.

Una estrategia para LIBER

El planteamiento de una nueva feria debe partir del conocimiento de las existentes. Para el caso mencionaremos Frankfurt, Guadalajara, Bogotá, Buenos Aires, Londres, Nueva York y París. Frankfurt es inalcanzable; debemos aceptar que Guadalajara será la feria más importante de Latinoamérica los próximos diez años. Debemos estar atentos a Bogotá y Buenos Aires, ferias con las que podríamos competir en tamaño si hiciéramos las cosas bien los próximos dos o tres años –no va a ser el caso. Debemos aprender mucho de cómo tratan la digitalización en Londres, Nueva York y París. Luego hay magníficas ferias especializadas, como la de Bolonia.

LIBER no podrá ser un líder absoluto ni en términos globales ni latinoamericanos. A corto y medio plazo no podrá ser la feria más importante del libro en lengua castellana ni del ámbito iberoamericano –lo que incluiría el portugués y el catalán, entre otras lenguas– y dudo que lo consiga a largo plazo pues la centralidad industrial española en Latinoamérica ha dependido siempre de sus grandes grupos y nos estamos quedando sin ellos.

Podríamos convertir LIBER en una feria especializada pero eso tiene varios inconvenientes: dejaría colgados a muchos pequeños y medianos editores generalistas para los que todavía es útil y empezaría a competir en un ámbito en el que hay una fuerte competencia y en la que, por definición, sólo puede quedar una con rango internacional. Todavía queda la opción de convertir LIBER en una feria especializada en todo lo relacionada con la edición digital pero, por si eso no provocara suficientes carcajadas dado nuestro nivel de compromiso con el asunto, convertiría la feria en un evento circunscrito a lo industrial, (casi) sin dimensión cultural. Esa es una feria posible, pero es otra feria.

LIBER y su nicho natural en el ecosistema editorial

Hoy LIBER es una feria segundona con una programación cultural de tercera y un trato risible de la cuestión digital. La paradoja es que eso, precisamente, es la respuesta a nuestra pregunta: ¿para qué necesitamos LIBER?

LIBER es necesaria para que las editoriales independientes latinoamericanas puedan competir en un mercado global, una herramienta para impulsar el trabajo de todas las gentes del libro que siguen creyendo que la calidad es tan o más importante que la cantidad. Ese parece ser su nicho natural y, si en un futuro no sirve para eso, no servirá para nada.

¿Contamos con los grandes? No. Prescindamos de ellos. Lo único que necesitamos para ser grandes es ser muchos. Y muchas son las editoriales independientes y los profesionales.

¿Contamos con las rancias instituciones del libro? No. Prescindamos de ellas, son irreformables. Si no contamos con otras –algunas hay– creémoslas. Necesitamos nuevas instituciones, a poder ser transversales, en las que se den cita editores, libreros, bibliotecarios, distribuidores, tanto analógicos como digitales, etc.

¿Contamos con las administraciones públicas? No lo sabemos, no lo hemos intentado. No parece que el Estado esté por la labor e ignoramos la respuesta de las comunidades autónomas. Podemos probar con los ayuntamientos. Puede que no consigamos dinero pero sí otro tipo de apoyo.

¿Contamos con la complicidad de los recintos feriales habituales? Lo dudo, pero montar una feria fuera de una feria ya no es tan complicado ni tan caro como lo era hace unos años. De hecho puede ser mucho más barato si la feria en sí no se plantea como negocio sino como impulso al negocio. Ese es un aspecto importante.

¿Contamos con la complicidad de los autores de las editoriales independientes? Estoy seguro que sí. Con ellos y otros muchos actores se puede organizar un programa cultural ambicioso e interesante.

¿Contamos con la complicidad de las empresas que trabajan alrededor de la edición? No tengo ninguna duda que el Corner Digital, tal como lo entiende ahora LIBER, es una forma de disuadir la digitalización. Si tratamos mejor a nuestros empresarios digitales, aquellos que pueden ayudar a las editoriales a llevar a cabo la transición al nuevo paradigma, estoy seguro que su respuesta será positiva.

¿Contamos con la complicidad de los libreros independientes? Debemos contar con ellos pues están tan interesados como las editoriales y sus autores en un mercado independiente del libro. Se pueden buscar formas de incentivar su participación.

¿Contamos con los editores independientes? Estoy convencido que hay una masa crítica suficiente para poner en marcha, impulsar y llevar a buen puerto un proyecto como este, tanto en España como fuera de ella.

Personalmente no creo que quienes ahora gestionan LIBER se vayan a deshacer de ella, sigue rindiéndoles pingües beneficios –al menos de imagen y prestigio, o eso creen– y dudo que sean capaces de tal acto de generosidad en el caso que surgiera una iniciativa alternativa. Hay que organizar otra feria, un Salón Internacional del Libro Independiente con un ambicioso programa cultural y una potente oferta tecnológica, sin prisa pero sin pausa. Tenemos los motivos, los recursos y el talento. Sólo hay que juntarlo todo. Es difícil pero no imposible.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

6 Comments

  1. Juan Carlos Pellegrini 14 octubre, 2014 at 11:57

    Hola Bernat, ante todo felicitarte una vez más por tus análisis, puntos de vista y propuestas, que aprecio mucho y comparto en casi su totalidad. Respecto a este post decirte también que se contaría con el apoyo de empresas en torno a la edición como la que represento, dedicadas a la producción de libros físicos bajo demanda. Fundamentalmente porque en mi empresa somos y seguimos siendo editores antes que impresores y prácticamente los únicos del mercado editorial que tenemos las dos funciones y por lo tanto ambas visiones. Ya estamos de acuerdo que es sumamente necesario para el sector crear e impulsar una alternativa válida y plural donde estemos todos representados. Ahora bien, también es necesario comenzar a utilizar la energía para plantear los cómo, porque creo que ya estamos corriendo el riesgo de quedarnos en el puro análisis y denuncia año tras año. Si bien varios post sobre este asunto que han vuelto a salir en estos días a través de profesionales referentes, inclusive los tuyos son brillantes y pintan la situación tal como es, no servirán de nada si no se pasa rápidamente a la acción y son capaces desde sus tribunas de aglutinar tanto talento desperdigado y espíritu inconforme con toda la razón. Sin duda un desafío que merece la pena tomar pero productivamente y ver si somos capaces alguna vez de trabajar juntos por objetivos comunes.

  2. Gracias por tu reflexión, Bernat. Creo que el punto más importante es: cuál es el objetivo de una feria del libro como Liber o como el New-Liber que propones? Para quién? Para qué? Y a partir de aquí, trabajar en el modelo. El sector editorial como lo conocíamos está agonizando. Si hay un sector emergente, hay que reflexionar sobre cómo ha de ser una feria para este sector. Incluso si hace falta otra feria. No digo que no haga falta. Pero sí creo que hay que repensar modelos.

    De hecho, creo que el problema tiene un punto cero claro: la reticencia del sector editorial a adaptarse a los cambios que provocan los formatos digitales. Es cierto que el futuro es incierto. Es cierto también que muchas cosas cambiaran, empezando por el papel de los propios editores y su modelo de negocio (incluidos márgenes, edificios y cenas). Pero ésta es una autopista de una sola dirección, y la evolución sólo tiene un sentido. De nada sirve negarla. Y cuanto más tarden, más lejos estarán de encontrar un punto de adaptación claro. Porque en el mundo digital, cuando uno se para no se queda quieto. El resto del mundo continúa hacia adelante y uno está cada día más y más alejado de la nueva realidad. Y en este contexto, llega Líber…

  3. Bernat. Acertado como siempre. Desde luego que un evento así tendría aceptación y se sumaría mucha gente que ahora vemos el liber como un funeral.
    El tema es articularlo y dar el paso adelante.

  4. ¡Totalmente de acuerdo!

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