BRÚJULA

Hace tiempo Fernando Fominaya se preguntó por qué cada día se venden menos libros. Fernando proviene del campo tecnológico y lo siguiente que se preguntó fue por qué el libro no aparece en Internet y creó Mylibreto, el vehículo para dar a conocer cualquier libro en Internet a una audiencia global.

Cualquier búsqueda en Google arrojará miles, decenas de miles o hasta millones de resultados, pero muy pocos de ellos –acaso ninguno– serán libros, ni de papel ni digitales. Que el libro, vehículo de conocimiento por excelencia desde hace más de quinientos años, se mueva mal en los buscadores es un problema para la cultura en general y la edición en particular.

Que las herramientas digitales de conocimiento no hayan tenido en cuenta ciertas especificidades del libro no significa que debamos conformarnos. Lo que necesita un libro, de papel o digital, es un vehículo que lo ayude a moverse por la red. Los autores y editoriales siempre tienen la opción de promocionar sus libros mediante distintas redes sociales pero uno de los problemas con los que se encontrarán es que, si el número de títulos crece, el volumen de trabajo que exigirá sólo la promoción será enorme y pronto dejará de ser rentable.

Los libros ya disponen de metadatos, aquella información que hace referencia al propio libro y que permite su correcta indexación en librerías físicas y digitales, en distribuidores y otros repositorios. Aunque en teoría una buena gestión de dichos metadatos ayuda mucho en el posicionamiento en buscadores, la realidad no es tan sencilla porque lo que no suele incluirse en los metadatos es el contenido completo del libro, aunque es una opción. Esto provoca que los contenidos del libro pasen desapercibidos para los buscadores y, en el caso de que yo busque algo así como “el cultivo del champiñón común en latitudes frías”, no es seguro que aparezca ningún libro en los resultados –en caso de que exista, claro.

Lo que hace Mylibreto es dar un formato amable a los metadatos. No los toma directamente del libro, primero porque deberíamos recurrir siempre a DILVE –y no todos los editores están en dicho sistema ni están obligados a ello– y luego porque Mylibreto permite indexar un volumen de información que raramente encontramos en los metadatos de la mayoría de libros.

El libreto

Mylibreto permite que cada libro tenga su “libreto”. Cada libreto contiene tanta información como el editor o el autor decida incluir en él, aunque lo recomendable, siempre, es que sea tan completo como sea posible. Toda esta información está ordenada y codificada de tal forma que el libro pasa a ser indexado por los buscadores; por eso es recomendable volcar todo el contenido del libro en el libreto, pues de esta forma los buscadores podrán relacionar las búsquedas de los usuarios con el contenido mismo del libro; obviamente, aunque cada libreto permite leer un fragmento del texto, nunca permite leer el contenido entero de un libro, sólo lo indexa en su programación, para entendernos. En caso que un usuario encuentre un libro acerca de un tema interesante, el libreto incluye un enlace de compra a aquellas librerías digitales que el editor prefiera. Mylibreto no vende directamente, pero facilita que los lectores encuentren el libro y puedan comprarlo. Este esquema lo resume:

libreto-explicado-3

La utilidad de Mylibreto

Mylibreto es muy útil, pero para ello la editorial –o el autor– debe hacer los deberes. No basta con cumplimentar los contenidos del libreto y olvidarse, aunque la simple existencia de esta herramienta ya facilite que los lectores lo encuentren.

Es útil si forma parte de la estrategia de comunicación de la editorial y de cada uno de sus libros y se convierte en el centro de las acciones de promoción del libro, pues permite gestionar todo lo relacionado con redes sociales, presencia en blogs, clip de prensa, etc. No es necesario gestionar las notas de prensa por un lado, las cuentas de Twitter y Facebook –entre otras– por otro lado y así sucesivamente. Actualizando el libreto queda actualizada, automáticamente, toda aquella información enlazada con él. No sólo sirve para que nos encuentren; es muy útil para gestionar la comunicación de un libro, una tarea que quita mucho tiempo si se quiere hacer bien. Ya sabemos que el tiempo es lo más preciado que tiene una editorial, a parte del talento.

Creo que se impone una reflexión: ¿están aprovechando las editoriales las herramientas digitales a su disposición? Sospecho que no, o que no lo suficiente. Una forma inicial de digitalizarse fue convertir herramientas y procesos analógicos en digitales. Tal es el caso de la maquetación analógica asistida por ordenador; maquetar un libro usando InDesign no es trabajar en digital, es trabajar en analógico con una herramienta digital. El problema es que la simple trasposición de procesos ya no basta, hay que empezar a transformar los mismos procesos asumiendo que, con ello, transformaremos nuestra forma de editar.

Las herramientas digitales no igualan la partida entre los grandes grupos y las editoriales independientes en materia de comunicación, pero permiten reducir mucho las distancias y, sobre todo, permiten a las editoriales independientes acercarse a sus lectores, sus clientes, con un nivel de detalle imposible para cualquier gran grupo.

Modificar procesos implica integrar en ellos herramientas como Mylibreto, de modo que el último paso de la producción y el primero de la venta sea construir el libreto, el DNI del libro, el vehículo que permitirá al libro moverse bien por Internet y los buscadores como Google. Un vehículo que la editorial pueda conducir sin intermediarios para llegar a su público y aumentar las ventas.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

3 Comments

  1. La verdad es que el posicionamiento de los libros en los buscadores es algo penoso, por no decir inexistente. Acabo de buscar el libro ese de las cincuenta sombras, una búsqueda legítima tecleando sólo el título. Aparece cualquier cosa menos una referancia al libro: wikipedia, fanficition sites, noticias en webs de cadenas de televisión… Finalmente, en la posición 17 de google (2a página), aparece un reclamo que, naturalemente, leer gratis y efectuar una descarga fraudulenta en pdf.

    ¿Podemos esperar vender un producto si lo primero que se encuentra un potencial cliente es la versión ilegítima? Pues sorprendenteme algunos editores y libreros esto no lo entienden.

    Magnífica iniciativa pues la de Mylibreto, y buen tanto este de ofrecer una versión “lite” sin coste para poder probar el servicio. Cada vez tengo más claro que hablar de Internet es hablar de la redefinición de los servicios de intermediación.

    Saludos,

  2. Magnifica idea, pero lo fraudulento malogra todo en Internet.

    fernandoroyo.blogspot.com

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