OLYMPUS DIGITAL CAMERA– Imagen: Wikipedia

Desde la invención de la escritura alfabética hasta la moderna composición ortotipográfica han pasado miles de años. Aunque las escrituras jeroglíficas e ideográficas tenían rudimentarias herramientas de puntuación, sólo la escritura basada en alfabetos fonéticos desarrolló un sistema de puntuación capaz de imitar fielmente el habla humana; dicho sistema no es más que una convención y toda convenció puede cuestionarse.

Cuando en el siglo IV Agustín de Hipona visitó a Ambrosio, obispo de Milán, se sorprendió de su capacidad para leer en silencio y así lo escribió en sus Confesiones:

Cuando leía, sus ojos recorrían las páginas y su corazón penetraba el sentido; más su voz y su lengua descansaban. Muchas veces, estando yo presente […] así le vi leer en silencio y jamás de otro modo.

Como Alberto Manguel nos informa en Una historia de la lectura (Alianza Ed.1998, pag. 60), en la época de Agustín y Ambrosio era muy infrecuente que un lector leyera en silencio. Los textos estaban concebidos para ser leídos en voz alta aunque no hubiera nadie presente; era una forma de declamar lo leído para uno mismo. Pareciera que si el texto no era escuchado no pudiera ser completamente comprendido.

Los textos de la antigüedad eran parcos en puntuación o estaban completamente desprovistos de ella e incluso la división en párrafos tardó en aparecer. Aún sabiendo suficiente latín nos costaría mucho leer a Agustín en versión original pues estamos acostumbrados a que la puntuación nos indique cómo debemos modular el discurso interior. Haciendo una comparación un poco forzada, podríamos decir que un texto sin puntuación confía en el software cerebral del lector humano para su correcto descifrado, mientras que un texto bien puntuado y estructurado en párrafos ha incorporado esa clave en el hardware del texto, en este caso del libro, tenga éste la forma que tenga. Todas éstas herramientas permiten una lectura menos estresada, más centrada en lo que se lee que en cómo leerlo.

Spritz, percepción y ciencia

Spritz ofrece una herramienta que promete una lectura mucho más eficiente que las técnicas convencionales de lectura rápida. Primero debemos entender qué hacen nuestros ojos y nuestro cerebro cuando leemos. Al leer un texto nuestra vista no discurre linealmente por el texto; mediante unos movimientos llamados sacádicos nuestros ojos saltan de palabra en palabra, buscando y fijándose en el Punto Óptimo de Reconocimiento (POR) de cada una de ellas. Una vez encontrado el POR, el cerebro decodifica el significado y pasa a la siguiente. El proceso es tan rápido que no somos conscientes de su funcionamiento; nuestros ojos se fijan en una palabra sólo durante entre 200 y 300 milisegundos y el salto a la siguiente sólo le ocupa alrededor de 70 milisegundos más. En Spritz han estudiado esta forma de procesar el texto y le han dado, literalmente, la vuelta (traducción propia del original en inglés):

Spritz permite leer sin necesidad de mover los ojos porque presenta cada palabra centrada en su POR. De este modo la lectura se hace más eficiente porque aumenta el tiempo disponible para que el cerebro procese el contenido sin tener pérdida de tiempo en el salto al POR de la siguiente palabra. Spritz también mejora la lectura en pantallas pequeñas; debido a que el ojo humano puede centrarse en unos 13 caracteres a la vez, el visor de lectura de Spritz requiere sólo de un espacio de 13 caracteres.

He estado probando Spritz en su web y lo que dicen es cierto. Aunque mi experiencia es inevitablemente subjetiva he observado básicamente dos efectos: puedo leer mucho más rápido en castellano –comprendiendo lo que leo- y a velocidad normal comprendo más fácilmente los textos en inglés. Pero no tengo claro que esto sea leer.

Experiencia de lectura y absorción de información

Aunque una de las mejores opciones para absorber información y comprender un contenido es la lectura, leer no equivale a absorber información. Es evidente que Spritz funciona, que no exige aprendizaje y que uno puede acostumbrarse en poco tiempo, pero en su web afirman ciertas cosas de las que me permito dudar. Dicen que, con Spritz, uno puede leer una novela de mil páginas en diez horas. Seguro que es técnicamente cierto pero no creo que alguien lea una novela con Spritz: no es posible el discurso interior, no es posible modular la lectura del texto para leerme a mí mismo como con una voz humana. Lo más parecido al discurso interior que uno obtiene con Spritz es la monótona y monocorde voz de algunos robots de película –y no estoy pensando en C3PO precisamente. Leer así una novela de mil páginas me parece una tortura. Hay lecturas relacionadas con el placer, con la evasión, con la relajación o el pensamiento que no requieren de una eficiencia científica ni de gran velocidad.

En Spritz hacen otra afirmación aún más controvertida y arriesgada (traducción propia del original inglés):

Hemos llevado a cabo pruebas de 2 horas seguidas sin interrupciones. Y eso porque nuestro probador tenía que hacer pis. Si usted dispone de una vejiga grande y quiere batir el record, vaya a por él y cuéntenos los resultados.

Prueben a fijar la vista durante dos horas en el mismo punto y me cuentan cómo les va. De hecho, fíjenla durante 5 minutos. Es muy molesto pero no tiene nada que ver con la lectura, ni siquiera tiene que ver con leer sobre una pantalla retroiluminada –actualmente las mejores pantallas casi no cansan la vista. No, el problema está relacionado con el funcionamiento de nuestra retina y con un fenómeno que en inglés se conoce como afterimage, que podríamos traducir por imagen remanente y que sin duda todos experimentamos con cierta frecuencia.

Cuando miramos un punto fijo en el espacio durante un rato, al apartar la vista nuestra retina ha quedado sensibilizada con una imagen en negativo de lo que estábamos viendo. Haremos una prueba para que esto se entienda mejor. Mirad fijamente la siguiente imagen durante diez segundos, mejor aún si son treinta.

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– Imagen: Wikipedia – 

Ahora desplazad la vista a una pared blanca. Eso es una imagen remanente y es el negativo de la imagen real porque los fotorreceptores –llamados conos, para el color, y bastones, para el blanco y negro- de nuestra retina quedan sensibilizados. Es lo que le pasa a una película fotográfica, con la afortunada diferencia que nuestra retina no fija permanentemente las imágenes. Si usualmente no se forman estas imágenes remanentes o bien no duran lo suficiente como para ser apreciadas, es gracias a los movimientos sacádicos, que impiden que los fotorreceptores de la retina se saturen. Jugar con estas cosas durante un rato está muy bien, pero fijar la vista en un estrecho visor en la pantalla retroiluminada de un móvil durante dos horas se me antoja, como mínimo, incómodo.

Otro problema más sutil me lo sugirió Joan Carles Navarro (no se pierdan su blog): con este modo de lectura no hay hipervínculos. Pierdo los links. Ya sé que se supone que si estoy leyendo 600 palabras por minuto –en Spritz dicen que se puede llegar hasta 1.000 ppm- no me voy a detener a consultar hipervínculos, pero otra cosa es que me pasen desapercibidos.

Resumiendo: con Spritz pierdo la puntuación, pierdo el discurso interior, pierdo los links y se me van a saturar los conos y bastones de la retina. Aún así puede ser una herramienta muy útil en ciertos casos, como por ejemplo consultar con rapidez fragmentos de documentación legal, normativa, resúmenes de prensa, entre otros contenidos concretos en los que la prioridad es echar un vistazo rápido y eficiente a determinada información. La tecnología de Spritz puede ser interesante para ciertas aplicaciones.

Finalmente, Spritz nos muestra algo todavía más interesante: el texto organizado en párrafos, perfectamente puntuado y ortotipográficamente cuidado es sólo una convención, una posibilidad entre otras, de leer textos basados en alfabetos fonéticos. Tiene inconvenientes, posiblemente será una tecnología de nicho, pero no perdamos la oportunidad de entender que todo, absolutamente todo, está en cuestión.

Agustín de Hipona se sorprendió con la silenciosa lectura de Ambrosio y hoy todos leemos así, sin mover los labios. Dentro de un tiempo puede que cualquiera de nosotros se sorprenda al ver a alguien leer sin mover los ojos, cual enajenado, fija la vista ante un estrecho visor. No creo que me gustara leer así, pero no me atrevería a negar que ahí esté el futuro de la lectura. Por mucho que lo dude.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

13 Comments

  1. Artículo muy interesante, Bernat.
    Hice la prueba y, es verdad, que vas cómo un rayo, con un avance rapidísimo. El efecto de la saturación (la imagen remanente) se produjo rápido y duro mucho tiempo.

    De todas maneras, yo soy bastante pesimista y creo que la lectura tiene los días contados. Ya inventarán una forma de inocular conocimientos (mejor que transmitirlos) que no necesite de la vista y que se realice de forma pasiva.

    Un saludo

    1. Bueno Alberto, si encontramos un método mejor de adquirir conocimientos siempre tendremos la lectura por placer; son cosas distintas. Una cosa es aprender y otra disfrutar recreando mundos posibles o, sencillamente, culturizarse de la forma más económica posible. No olvidemos que leer es, en comparación con otros medios, muy barato.

      Gracias por tu visita!

  2. Bernat, estoy de acuerdo contigo en la valoración de Spritz tal como funciona en su página de pruebas, que también he visto; pero hemos de tener presente que es un primer paso en una evolución tecnológica que será difícil de pronosticar, como todas.
    Yo aventuro que se desarrollarán sistemas que no te fuercen a mirar continuamente a un punto, sino que sean tal vez algo intermedio entre la página como un objeto inmóvil permanentemente presente ante nosotros, y nuestros propios movimientos sacádicos. Es decir, algo que combine la sensación de tener todo el texto delante (aunque sea una sensación falsa), pero que ayude a nuestros ojos a moverse de manera lo más eficaz posible.
    A la experiencia física de la lectura le quedan muchas sorpresas en las próximas décadas (y no digamos siglos).
    Saludos

    1. Jesús, es cierto que esto es un primer paso hacia una posible nueva forma de leer y que es posible que nuevas mejoras vayan eliminando los problemas. Precisamente tengo claro que no podemos desechar nada, todavía menos en un momento de cambio constante.

      Gracias por tu comentario!

  3. Felicitats pel post, i gràcies per l’apunt, Bernat.

    Seria interesant conèixer quins resultats de comprensió lectora obtenen els usuaris de Spritz –què recorden del text llegit, quines són les paraules clau, quins errors de lectura o interpretació cometen, etc.– i comparar-los amb els d’uns lectors “sacàdics” –no necessàriament analògics– que llegissin el mateix text. I seria interessant fer-ho, per descomptat, abans de pensar o trobar la utilitat de Spritz –abans de prendre mal–.

    Tanmnateix, i com bé dius, s’imposa la prudència: qui sap si aquesta comprensió no augmentaria també, a força d’ús, tal com passa amb la velocitat lectora…

    1. Hola Joan Carles,

      Ells diuen que la comprensió és igual o superior. Bé, haurem d’esperar a estudis independents, com molt bé dius, perquè entenc que escombren una mica cap a casa, cosa comprensible fins a cert punt.

      Gràcies pel teu comentari!

  4. Interesante reflexión, se puede acercar a la comparación que hacen los amantes del libro en papel con los libros eléctronicos. Como comentas el método indicado puede tener utilidad en situaciones determinadas. Como indicas leer no es solo un proceso de adquisición de conocimiento… Gracias por acercarme a una técnica que desconocía.

    Un abrazo.

  5. Lo has clavado con lo de la saturación de la retina. En cualquier caso, lo veo útil para dos soluciones en busca de un problema: los smartwatch y los google glasses

    1. Hola Juan Luis,

      Así es, de hecho ellos no ofrecen ninguna App directamente, sino que ofrecen su tecnología para Apps de terceros.

      Gracias por tu comentario!

  6. ¡Muchas gracias por un artículo muy interesante! Y por descubrirme una herramienta que desconocía. La experiencia de lectura con Spritz es al principio un poco inquietante, pero parece que se adquiere velocidad de lectura con rapidez.

    Con respecto a la posibilidad de “ver” el texto en su conjunto para leer y procesar mejor, creo que podría tratarse solamente de una cuestión de práctica. Recuerdo que la lectura en la tableta me producía al principio la misma sensación de fragmentación del texto, de que me faltaba poder “tocar” todas las páginas del libro de papel. Pensaba que nunca tendría la misma sensación que leyendo un libro de papel, pero la verdad es que ahora disfruto mucho de la lectura en la tableta y en los libros electrónicos.

    De todas formas, las pruebas que Spritz nos ofrece en su web son demasiado breves para hacernos una idea completa de su utilidad.

    ¡Un saludo!

  7. […] aplicación está aún en fase inicial, pero los que la han probado dicen que, aunque es cierto que  -al menos durante un tiempo, porque el ojo humano tiene ciertas […]

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