Corte-de-mangas

La presentación del proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, y la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, ya se ha cobrado su insospechada primera víctima: los periódicos miembros de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE). Aunque dichos medios aplaudieron la propuesta del Gobierno, la reacción de los usuarios de Menéame ya les está costando dinero cada día que pasa.

Menéame es un agregador de noticias alimentado por los propios usuarios, que son quienes proponen los artículos y, con sus votaciones, los promueven a la portada del sitio. Si la propuesta de reforma sale adelante, es posible –aunque no es seguro- que Menéame deba pagar una pequeña cantidad por cada enlace colgado por sus usuarios porque la reforma interpreta que el agregador se beneficia de dichos enlaces. En realidad la cosa funciona al revés y son los periódicos los que, a la postre, se benefician del tráfico que agregadores como Menéame les proporcionan.

A los usuarios de Menéame todo esto no les ha hecho ninguna gracia y desde que aparecieron las primeras informaciones y borradores en prensa –aproximadamente, el 16 de febrero- han puesto en marcha un boicot que ya está dando contundentes resultados. Los administradores de Menéame han publicado la comparativa del tráfico generado en dirección a los medios de AEDE del 8 al 16 de febrero, semana anterior al boicot, y la del 18 al 26, la semana siguiente ya con el boicot en marcha. Según esto, los medios mencionados han dejado de recibir 492.230 visitas (clics únicos) en una semana. Una sola semana.

Hagamos algunos números. Según el impacto que los administradores de Menéame calculan que ha tenido el boicot, los medios de AEDE pueden llegar a ganar 4 € por cada mil impactos o clics únicos (CPM). Así es como ellos lo cuentan:

En los medios de comunicación tradicionales -gracias a contratos, intersticiales, publicidad institucional-, los ingresos totales por mil páginas son 4 € según cruce de datos de tráfico de Comscore e ingresos de publicidad en 2011. Es decir, cada visita única desde Menéame genera para el sitio enlazado ingresos que son casi veinte veces superiores a los que genera a Menéame.

Eso significa que los medios de AEDE ya han dejado de ingresar, colectivamente, una cantidad cercana a 1.968,62 euros en una sola semana. Parece poco, pero si lo multiplicamos por las 52 semanas del año, la cifra asciende aproximadamente a 102.368,24 euros y eso ya empiezan a ser palabras mayores, especialmente para las vacías arcas de las principales cabeceras españolas, que son las que reciben el grueso de visitas y, por lo tanto, la mayor parte de los ingresos generados.

A la pérdida de dinero se suma la de audiencia; recordemos que andan como locos en su ciega carrera por conseguir el mayor número de visitantes únicos, como si la difusión de un diario de papel equivaliera a los lectores de uno digital, cuando en realidad una cosa no se corresponde con la otra. Con las redes sociales en auge, cada visita a un medio digital tienen un rendimiento potencial mucho mayor que los lectores de uno de papel.

Hacer un pan con unas tortas

Cuando todos estábamos esperando la reacción de Google ante el proyecto de reforma –se ha limitado a emitir un comunicado bastante neutro-, ha sido un colectivo de ciudadanos –los usuarios de Menéame- los que han dado el primer aviso serio a los periódicos y nos han dado una lección de empoderamiento. Del mismo modo que Google ganó la partida en Alemania por el simple método de dejar de indexar la prensa y ha llegado a acuerdos ventajosos en Francia y Bélgica –en éste último caso, juzgado mediante- los usuarios del agregador español han hecho lo mismo de forma concienzuda dejando de menear los contenidos provenientes de los medios de AEDE. Lo más interesante es que para hacerlo han creado herramientas tan útiles como plugins para que sus navegadores marquen en rojo los enlaces de dichos medios, o bien otros para Firefox y Chrome para bloquear el acceso involuntario a sus webs y una aplicación móvil para acceder sólo a aquellos medios que no pertenecen a AEDE que ya se puede descargar en Google Play.

Sin duda era necesario modificar la obsoleta Ley de Propiedad Intelectual, pero se podía hacer mejor; sin duda los que promovieron esta reforma apuntaban a Google pensando en el lucrativo chantaje que tan bien les salió a sus homólogos franceses –aunque 60 millones de euros es calderilla en comparación con lo que gana Google en Francia- pero no pensaron que con la nueva legislación estarían atacando a una parte apreciable de sus propios usuarios. Nunca es bueno insultar ni atacar a tus propios clientes y menos a los de Menéame, que en 2009 fueron capaces de organizarse incluso para ir en contra del propio agregador cuando sus administradores tomaron decisiones percibidas como injustas por el colectivo, obligándoles a rectificar. Si ya la liaron en su propio patio, no debemos esperar miramientos en jardines ajenos.

Los grandes periódicos se están tomando muy mal dejar de ser imprescindibles en la dieta informativa de los ciudadanos. Hace sólo diez años para estar bien informado era imprescindible leer un periódico, incluso recomendable leer varias cabeceras de línea editorial diversa. Hoy en día, con una buena selección de fuentes en Internet, podemos prescindir totalmente de la prensa escrita, sea de papel o digital. Hay quien deja de leer el periódico porque selecciona sus fuentes a consciencia, otros simplemente lo hacen porque, de forma más intuitiva, perciben que ya no los necesitan; algo más juega en contra de los periódicos: durante la misma década que los ha arrumbado al arcén de lo accesorio, la calidad de sus contenidos se ha deteriorado visiblemente. Uno no puede dejar de ser imprescindible, deteriorar la calidad de su producto, insultar y perseguir a sus clientes y pretender que el negocio detenga su declive.

Afortunadamente no toda la prensa comparte la visión de la AEDE. La otra asociación que agrupa a medios escritos, la Asociación Española de Editores de Publicaciones Periódicas (AEEPP) no está de acuerdo con la nueva reforma. Entiende que el enlace forma parte de los fundamentos de Internet, que compartir no sólo es bueno sino necesario y que cuando un lector comparte con otros lo que ha leído está publicitando el medio autor de dicho contenido. Es una idea muy sencilla pero muy difícil de comprender por determinadas molleras ancladas en el juego de suma cero que era la publicación de periódicos en el siglo XX.

A merced de fondos de inversión ajenos a su negocio, postrados ante el poder político de turno y el cacique de siempre, olvidando y despreciando el oficio que sostuvo su negocio, los grandes viejos medios sólo saben detener su hemorragia de ingresos y lectores atrincherándose en lo de siempre, obstaculizando cualquier cambio para el que no se sientan preparados. No pueden aceptar que estar en la cima entraña el riesgo de caer y que, a veces, uno no cae por méritos ajenos, sino por errores propios. AEDE y sus asociados están a punto de hacer un pan con unas tortas. El problema es que cuando se den cuenta ya habrán hecho mucho daño.

 

 

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

7 Comments

  1. Pues, sí, al final va a ser verdad que nuestro voto no vale una mierda (con perdón) y que sólo como consumidores selectivos nos podremos defender un poco, tanto de los lobbyes como de los políticos.

    1. Bueno, yo creo que nuestro poder reside tanto en lo uno, como en lo otro. No se trata sólo de votar, sino de ejercer activamente la ciudadanía. La democracia no consiste en votar cada cuatro años y luego pasar de la gestión pública.

      Gracias por tu visita y tu comentario!

  2. […] pasó en otros países donde se intentó algo similar, los que acaban perdiendo son los medios que recibirán mucho menos tráfico. Otra, encima los sabios del Gobierno de España ni siquiera miran que pasa en países del entorno […]

  3. Qué gran verdad, todo el artículo. Lo triste es que todo, en éste país, va así. Y no parece que vaya ha mejorar. Sí que hay quien lo intenta, y te da ánimos. Pero como siempre, aparecerá alguien más grande, que se lo comerá sin importarle las consecuencias.

    1. Yo tiendo a ser optimista a largo plazo, aunque a corto plazo nada invite a serlo. Sigue habiendo resistencia, consciencia. Mientras ja haya, el contraataque es posible.

      Gracias por tu visita y tu comentario!

  4. Ya lo decías en otro artículo anterior. La crisis del periodismo no es económica (o no solo). Y tiene mucho que ver con la falta de ética; por ejemplo, la que se pudo ver el otro día en el ‘Salvados’ dedicado (no he escogido la palabra al azar) a Pedro J. Y también lo demuestra a las claras tu entrada sobre la compra de las cartas de Balcells, donde los medios no se cortaban a la hora de replicar notas de prensa sin contrastar. O todo el tratamiento de los hechos de Ucrania, o Siria, o Libia, o Egipto, herederos del maniqueísmo de la guerra fría.

    1. Pues sí, es eso. Los periódicos hacen ya muy poco periodismo y, claro, el cliente lo nota. Y se va. Los periodistas, la tropa, lo ve, lo entiende y lo sufre –al menos los buenos profesionales- pero la alta dirección de los medios y los grupos mediáticos están a otra cosa. Algún día deberemos reflexionar si tiene sentido que un “directivo” pueda dirigir cualquier tipo de empresa, sea una fábrica de tomate frito o un periódico. Sin oficio no hay periodismo, y eso no lo enseñan en ESADE o IESE (apenas lo enseñan en a carrera).

      Gracias por tu visita y tu comentario!

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