ESCHER_MANS– Imagen: M. C. Escher –

Algunos editores españoles regalan el libro digital con la versión en papel pero no deberían hacerlo porque la Ley del Libro lo prohibe. Yo creo que los mencionados editores no regalan un e-book, en realidad ofrecen una colección de dos volúmenes en la cual uno de ellos es digital y contiene (casi) lo mismo que su trasunto de papel. Es recomendable regalar el e-book con el p-book; la cuestión es cómo hacerlo, y por qué.

¿Debe regalarse el e-book?

Regalar aquello de lo que uno vive es una estupidez y sobre eso no hay mucha tela que cortar. La cosa cambia cuando el obsequio es una forma de promover un nuevo producto. El libro digital es un nuevo tipo de producto tanto por formato como por contenido, del mismo modo que un CD es un producto diferente que un LP de vinilo aunque contenga la misma música. Entendido el contenido en sentido amplio, es decir, todo lo que contiene un libro digital, el mismo libro en papel y en digital no son el mismo contenido ni, obviamente, el mismo producto.

Regalar una muestra de producto es uno de los recursos más usados en mercadotecnia y también uno de los más antiguos. Desde las degustaciones de alimentos en los supermercados a las muestras de producto que nos regalan en peluquerías o perfumerías, regalar algo a la espera de generar una venta y, mejor aún, de fidelizar a un cliente, es algo a lo que los consumidores nos hemos acostumbrado. Alfonso Reyes, en su delicioso “Libros y libreros en la Antigüedad” (Fórcola, 2011) nos cuenta cómo los libreros romanos permitian la lectura de extractos o capítulos sueltos para incitar a la lectura y la compra. Poco hemos inventado.

De vez en cuando surge en la edición el debate de si es bueno o no regalar el e-book con el p-book. Los que dicen que no es bueno afirman que regalar el e-book lo devalúa a ojos del consumidor, dándole a entender que la creación de un libro digital no cuesta mucho y, por lo tanto, su valor es despreciable. Tienen algo de razón, incluso mucha gente del libro cree que hacer un e-book técnicamente aceptable es fácil, rápido y su coste tiende a cero; de hecho yo mismo afirmo que eso podría ser así si los editores usaran las herramientas adecuadas –y si estas herramientas estuvieran perfeccionadas, pero esa es otra guerra. Hoy, la edición de un libro digital no es ni fácil, ni rápida, ni barata porque lo habitual es que dicha versión sea fruto de la conversión del archivo destinado a crear las artes finales de imprenta, sea InDesign, PDF, u otro. Un proceso muy poco eficiente.

He mencionado al principio de este artículo que la Ley del Libro española prohibe regalar el e-book con el p-book (y viceversa). Es rigurosamente cierto pero la misma ley convierte la cuestión en un simple debate semántico o, todavía peor, retórico. La ley no dice expresamente que regalar el libro digital esté prohibido, lo que prohibe es que un libro sea usado como reclamo comercial. Regalar un libro con un libro convierte al primero en un reclamo comercial, ergo está prohibido; supongo que estamos de acuerdo, al menos de momento y para el caso, que un e-book es un libro con todas las de la Ley (del Libro), ¿verdad?

Lo que sí permite la ley es vender volúmenes agrupados, aunque para ello obliga a obtener un ISBN diferente al de cualquiera de los volúmenes sueltos. Como, posiblemente, ningún editor venderá el libro de papel en dos versiones (con y sin e-book) el ISBN del libro de papel ya servirá para la venta conjunta. Bueno, ninguno venderá las dos versiones a no ser que quiera disfrutar de la posibilidad de vender dos libros de papel iguales a precios diferentes en distintos establecimientos. La ley permite que las ventas agrupadas tengan un precio diferente –también inferior- a las sueltas. Interesante. Lo único que debería hacer un editor es retirar –o no adjuntar- la banda que contenga la opción de descarga del e-book.

Porque, exactamente, ¿qué regalamos? Cuando compramos un p-book + e-book lo único que nos llevamos es un tomo de papel con una opción de descarga. No podemos afirmar, literalmente, que regalemos dos libros. Regalamos uno con la opción de otro. Muchos lectores no descargarán la versión digital, especialmente aquellos que no lean en digital. Entonces es cuando el regalo se convierte en incentivo, pero no de compra, sino de conversión a la lectura digital. Y es ahí donde reside el potencial de ofrecer la posibilidad de descargarse la versión digital con con la compra del libro de papel.

Si nos creemos la digitalización del libro, estendida ésta como mucho más que la simple conversión de un contenido, necesitamos ampliar el mercado con incentivos a la conversión de los lectores. Una forma de hacerlo es facilitar, a los que todavía compran en papel, la opción de leer el mismo título en digital. Puede que no se digitalicen en aquel momento, pero contar con una modesta biblioteca digital para cuando lo hagan – porque muchos ya lo están haciendo- es facilitar la transición. El único trabajo que se regala aquí es el del profesional que convierte un p-book en un e-book; que hoy en día ese profesional sea la clave de la digitalización es lo realmente disfuncional.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

2 Comments

  1. […] Algunos editores españoles regalan el libro digital con la versión en papel pero no deberían hacerlo porque la Ley del Libro lo prohibe. Yo creo que los mencionados editores no regalan un e-book, en realidad ofrecen una colección de dos volúmenes en la cual uno de ellos es digital y contiene (casi) lo mismo que su trasunto de papel. Es recomendable regalar el e-book con el p-book; la cuestión es cómo hacerlo, y por qué.  […]

  2. […] una referencia a la descarga electrónica en el libro en papel (reflexión al respecto en este artículo) o hasta envían el archivo digital gratis por email nada más adquirir el físico (sí, […]

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