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– Imagen: Wikipedia

Otra victoria como esta, y tendré que regresar yo solo a Epiro

Pirro, rey de Epiro, tras su victoria en Heraclea, 280 a.C.

El Gremi de Llibreters de Catalunya y la Confederació de Comerç de Catalunya han ganado el pulso judicial que mantenían desde hace cinco años con Abacus. Para resumir la cuestión: el Tribunal Supremo ha prohibido a Abacus realizar descuentos superiores al 5% permitido por el artículo 9 de la Ley 10/2007, de 22 de junio, del libro, la lectura y de las bibliotecas.

Nunca tuve ninguna duda que la justicia daría la razón al Gremi y a la Confederació. La Ley del Libro puede ser muchas cosas, pero no es confusa: lo que hacía Abacus siempre fue, con la ley en la mano, ilegal. Tampoco tengo ninguna duda que CEGAL ganará sus sucesivas batallas contra Amazon. Pero ese no es –no ha sido nunca- el verdadero problema.

Que un juzgado te dé la razón no significa que tengas razón. Un juez trabaja con la letra y el espíritu de la ley –cuya interpretación es limitada- y no puede ir más allá. Lo único que conseguirán los libreros y sus órganos de representación y represión es ganar todas las batallas en el juzgado hasta la derrota final en sus propias librerías. Lo peor del asunto es que van a tardar años; un caso sencillo como el de Abacus se ha pasado un lustro dirimiéndose. Los libreros no tienen tanto tiempo.

El precio fijo y la limitación del descuento –entre otros sinsentidos medievales- son grilletes que sólo benefician a las grandes empresas del libro. Que el PVP no pueda variar más de un 5% no significa que los márgenes que ceden las editoriales no puedan moverse. Del mismo modo que una gran editorial está en posición de fuerza ante el pequeño librero, una gran cadena tiene un poder de negociación con las pequeñas, medianas e incluso grandes editoriales del que un pequeño librero no disfruta. El resultado es que el movimiento del margen siempre beneficia a las grandes editoriales ante los libreros modestos, y a las grandes cadenas y superficies ante los pequeños editores; el sector mantiene una guerra comercial soterrada en la que los más grandes lo son cada vez más y los que menos tienen incluso eso pueden perder. Un efecto Mateo que la digitalización agrava, no atenúa. Es decir: si de veras nos creemos el espíritu del precio fijo, nacido supuestamente para proteger al pequeño librero y cierta excepción cultural del libro, lo que deberíamos hacer es blindar los márgenes entre los diferentes actores de la cadena de valor retrocediendo, de una vez por todas, esos tres o cuatro siglos de incómodo capitalismo que permiten negociar libremente – ¡válgame Dios!- el precio de las cosas.

Lo que pasa es que el precio fijo ya no es fijo. Una vez que los libreros han empezado a poner en vereda a los sospechosos habituales se han fijado otro reto: acabar con la gratuidad del envío del libro. Veamos lo que publicaba recientemente el Gremi en su web (traducción propia a partir del original en catalán):

El Gremi de Llibreters insta a las administraciones a tomar nota de la propuesta de ley recientemente presentada en la Asamblea Francesa para evitar que gigantes de la distribución como Amazon o FNAC puedan añadir al descuento legal del 5% del libro, la gratuidad del envío. Una práctica que se puede considerar como dumping, es decir, vender con pérdidas, para perjudicar las librerías independientes, muy castigadas los últimos años en sus ventas y facturación por la crisis, como puede leerse en esta noticia publicada en Elpais.com.

En este sentido, el Gremi reclama a los gobiernos “tomar medidas, urgentes y reiteradas y de presión en instancias estatales y europeas”. También les insta a estar atentos para hacer cumplir la ley del libro y la normativa comercial en temas que legalmente ya están resueltos “como las malas prácticas y el incumplimiento de leyes de comercio y del precio fijo, tan habituales en las campañas del libro de texto”. También recuerda que estas empresas “no generan retorno social de sus beneficios en el país donde venden, vía impuestos, como el resto de establecimientos comerciales, ya que cotizan en paraísos fiscales”.

Los libreros no son capaces de comprender una política comercial basada en incentivos porque hace treinta y ocho años que lo tienen prohibido en España. El envío gratuito es un incentivo. Confundir eso con el dumping demuestra ignorancia o mala fe. Para que una actividad comercial sea considerada dumping debe demostrarse –ojo, y es muy difícil hacerlo- que el comerciante vende con pérdida, es decir, que no sólo descuenta su margen de beneficio sino que vende por debajo del coste. El envío gratuito no es dumping porque sólo afecta a una parte del margen de beneficio. Un pequeño librero no puede asumir el coste del envío gratuito, pero los grandes grupos y cadenas, con su poder de negociación, sí pueden hacerlo sin incurrir en pérdidas.

Sostener una argumentación con un enlace a un artículo de prensa muestra cierta pereza intelectual y pone de manifiesto que quienes rigen el destino de los libreros suponen que la sociedad otorga carta de naturaleza a ideas como la excepción cultural del libro, un artificio que no resiste la simple existencia de títulos como 50 sombras de Grey. Sería como someter a la televisión a una excepción cultural ad hoc por el simple hecho de poder emitir documentales educativos y obras maestras del cine, cuando la mayoría de la oferta televisiva es basura.

La enésima llamada a las administraciones públicas yerra una vez más el objetivo; no deben acudir al poder ejecutivo para que salvaguarde su periclitado ecosistema, deben persuadir al legislativo para que desarrolle mejores leyes que les permitan sobrevivir y crecer en las nuevas realidades del libro, de la que la digitalización del soporte y el contenido es sólo una parte.

Decir cosas como “[…] para hacer cumplir la ley del libro y la normativa comercial en temas que legalmente ya están resueltos […] es confundir las leyes con la realidad. Que algo esté legislado no implica que esté resuelto, de otro modo nos bastaría con el Código de Hammurabi. Es la ley la que sigue a la realidad, no al revés. La adaptación de todo el sector del libro en España exige una profunda revisión del marco normativo, de lo contrario los desequilibrios entre pequeños y grandes irán en aumento; la digitalización de la distribución –sea de libros digitales o de papel- ha abierto enormes agujeros en la legislación vigente por los que los grandes actores del libro se cuelan alegremente, agujeros que los pequeños no pueden aprovechar. Son esos limbos jurídicos los que hay que combatir, pero no en los juzgados y caso por caso, sino en la misma raíz legislativa del problema; y el rumbo correcto no es más cerrazón y oscurantismo, sino aceptar que las nuevas realidades exigen marcos más flexibles para que los pequeños puedan aprovechar su agilidad operativa y su cercanía al público.

Finalmente, recordarnos que ciertos gigantes […] no generan retorno social de sus beneficios en el país donde venden, vía impuestos, como el resto de establecimientos comerciales, ya que cotizan en paraísos fiscales […] es caer en una contradicción pasmosa: mientras por un lado exigen el más estricto cumplimiento de la legalidad aplicable al libro, por el otro usan un argumento moral para afear conductas fiscales perfectamente legales en España y Europa. No podemos elegir qué leyes cumplir. No podemos ganar siempre.

Cada una de las actuales y futuras victorias de los libreros tendrá un coste prohibitivo en tiempo, dinero y esperanza, recursos de los que el sector va muy escaso. Todo eso y buenas dosis de imaginación e inteligencia es lo que el sector necesita. La alternativa es llegar a la victoria final cargados de razón jurídica pero marginados comercial e incluso socialmente. Hay victorias que salen demasiado caras. Victorias pírricas.

Nota: tuve noticia del fallo del Tribunal Supremo por el artículo que Jaime Janer escribió en su blog.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

5 Comments

  1. […] Pirro, rey de los libreros | verba volant, scripta manent. […]

  2. No puedo estar más de acuerdo. Por cierto, me gustaría si pudieras escribir alguna entrada sobre el futuro de las bibliotecas

  3. Gracias Bernat por la mención. Cuanta razón tienes en tus palabras al final del post donde sintetizas muy bien y acertadamente en “letra negrita” la cuestión.

  4. […] de un debate en el que yo he participado con dos artículos, de los cuales éste es el segundo (ver aquí el primero), y el Gremi de Llibreters de Catalunya con otros dos (1 y 2). Recomiendo la lectura de los […]

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