Cain_and_Abel_(Gates_of_Paradise)_03– Imagen: Sailko

La crisis de las librerías coincide con un buen momento para muchas bibliotecas, que han diversificado su oferta y atraído una gran variedad y número de usuarios. El Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Catalunya y el Gremi de Llibreters de Catalunya se están planteando instalar librerías en las bibliotecas. Es una gran idea y puede ser un primer paso en la transición hacia un sistema público-privado de distribución y venta de libros, tanto analógicos como digitales.

La propuesta del Ayuntamiento de Barcelona y el Gremio de Libreros de Catalunya, que también está estudiando la Generalitat, es acertada: su idea consiste en poner a la venta en las bibliotecas una selección de libros de las librerías cercanas. Escribe Carles Geli en El País:

Se trataría de que los 23,7 millones de usuarios de las 337 bibliotecas catalanas (datos 2010), sin duda potenciales clientes de librerías (el 64,5% de los préstamos realizados son de libros o impresos en papel), tuvieran información sobre cómo y dónde poder adquirir los libros por los que se sienten interesados ya en la misma biblioteca, que les facilitaría tanto el encargo del libro como su posterior recogida en el mismo centro. En este último caso, aprovechando la infraestructura de los servicios del préstamo interbibliotecario o el de los bibliobuses. También se baraja la inclusión de ordenadores fijos que ofrecieran conexión con el portal Liberdrac, que promueve el gremio, para la compra de libros digitales.

Hasta hace muy poco tiempo el librero era el único punto de contacto que el lector tenía con la cadena de valor. Del resto podía tener alguna noción, pero formaba parte de la fontanería del libro. Las librerías deben asociarse a las bibliotecas y museos creando una red de establecimientos mixtos en la que la difusión gratuita de la cultura sea pública y la venta sea privada bajo concesión. Este nuevo tipo de librería debería ser parecida a la que ya encontramos en los buenos museos, establecimientos de venta de productos culturales. Las bibliotecas y museos tienen varias bondades:

  • Filtran los usuarios: en el caso de las bibliotecas sus usuarios las eligen normalmente por su proximidad; en el caso de los museos, su elección depende de la temática.
  • Forman redes eficientes: las bibliotecas municipales de Barcelona forman una red que cubre eficientemente toda la ciudad. La ubicación de los museos no es regular pero su gestión sí suele estar integrada en red. La combinación de ambas retículas aúna las bondades de la dispersión geográfica y la especialización.
  • Ya ofrecen servicios bajo concesión: algunas bibliotecas tienen servicio de bar y/o restaurante bajo concesión; los museos suelen contar con librería, normalmente gestionada por una red privada de librerías.
  • Disponen de espacio: aunque esto no puede generalizarse, tanto bibliotecas como museos suelen disponer de espacio suficiente para la ubicación de una librería.

La biblioteca es mejor que el eMule”

Xavi y Natalia son una pareja de amigos míos. Acuden semanalmente a la biblioteca y piden en préstamo libros para ellos y para su hijo pequeño, películas y música. Participan ocasionalmente en actividades como la lectura de cuentos para niños. Ambos afirman que la biblioteca es mejor que el eMule porque en la biblioteca lo encuentras todo rápida y fácilmente, y con la seguridad que sabes lo que te llevas. De vez en cuando compran algunos libros o CD que anteriormente han cogido en préstamo. La biblioteca está actuando como prescriptor y les permite probar nuevos autores y estilos sin tener que comprarlos.

¿Puede competir una librería al uso con esta oferta cultural? No. En un mundo en el que las bibliotecas pueden cubrir (casi) todas las necesidades culturales de la población ilustrada a cambio de unos impuestos que ya han pagado, o las librerías se asocian con las bibliotecas y museos, o lo tienen crudo. Pero puede que no sea suficiente.

Para optimizar la red de librerías hay reducir su número

Barcelona dispone de 38 bibliotecas municipales bien distribuidas por toda su geografía (ver mapa interactivo), a las que debemos sumar las de los principales museos y centros de arte con las que llegamos, de lejos, a unos 45 o 50 establecimientos. Si la ciudad cuenta con un millón y medio de habitantes, eso serían algo más de 30.000 habitantes por establecimiento –y no todos leen. No creo que Barcelona necesite más librerías que esas 45 o 50. Si asociamos las librerías a las bibliotecas, hagámoslo bien, cerremos la mayoría de pequeños establecimientos o lo único que haremos será aumentar costes estructurales, dispersar más la oferta y perder eficiencia estructural. Su supervivencia sólo es posible pensando orgánicamente, es imprescindible cerrar las más pequeñas y marginales, las menos rentables, y concentrar su oferta en las más fuertes y saneadas. Son esas las deben establecerse en las bibliotecas, abandonando su anterior ubicación. Así es como actúan las cadenas bien gestionadas, yendo donde están los clientes.

Para seguir teniendo librerías, debemos cerrar muchas de ellas. Los pequeños libreros abocados al cierre no tienen por qué engrosar las filas del paro: pueden asociarse a las nuevas librerías de las bibliotecas para participar de un negocio estructuralmente más fuerte. De ese modo mejoramos la eficiencia y mitigamos los dramas personales que hay tras cada cierre forzoso de una librería.

Hace unos meses que el Gremi de Llibreters de Catalunya está dando síntomas de adaptarse mucho mejor al cambio de paradigma que otras organizaciones como la FGEE o CEGAL. Parece que las administraciones municipales y autonómicas están por la labor de echarles una mano en su reconversión comercial; puede que en septiembre ya veamos algunos experimentos. Pendiente quedará la gran reforma de la industria editorial: por mucho que los libreros hagan los deberes –y está por ver que así sea- si los otros actores de la cadena no hacen nada, de poco servirá.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

11 Comments

  1. Una dada discrepant: els usuaris de biblioteques que hi manlleven llibres representen un 8%, segons xifres de les mateixes biblioteques difoses fa pocs mesos; molt lluny del 64% que inclou impresos en general. I un dubte sobre la capacitat de les biblioteques a difondre la producció editorial menys “evident”: si són elles el filtre, la literatura de caràcter menys popular se’n pot anar a criar malves.

    1. Hola Maria,

      Precisament, una de les bondats de combinar biblioteques i llibreries seria que augmentaria la varietat de públics. Pel que fa a la literatura menys popular, tot i que no acabo de copsar a què et refereixes, una cosa és la oferta de la biblioteca -que no hauria de canviar- i una altra cosa la oferta de les llibreries associades -que tampoc hauria de canviar massa o, en tot cas, adaptar-se, amb el temps, als gustos dels clients habituals. Ambdues, per tant, es complementarien. No parlo de fondre biblioteca i llibreria: cadascuna ha d’estar separada de l’altra, podem explorar les sinergies, però sense barrejar els objectius corresponents.

      Una altra qüestió important és l’eficiència: alguna cosa hem de fer si no volem que les llibreries vagin caient, una per una, fins que ens quedem sense xarxa capil·lar de venda de llibres. Estic en contra de subvencionar el normal funcionament de cap negoci o industria, per tant no crec que sigui una opció subvencionar llibreries “sine die”. Les administracions públiques poden col·laborar establint un marc propici i un marc propici és oferir la xarxa de biblioteques per a establir-hi les llibreries. Hi pot haver-hi altres marcs, però aquest em sembla un bon punt de partida o, com a mínim, un de possible i interessant.

      Tampoc podem oblidar que tot això s’esdevé en un entorn canviant, en què la cultura minoritària té una nova oportunitat d’expressar-se a la xarxa, en la que es pot intentar viure de la cultura mitjançant el micro-mecenatge, etc. Ja no podem demanar que un sol tipus d’establiment ho faci tot: les biblioteques, associades a les llibreries, poden tenir un enorme potencial, però hauran de treballar en combinació, no en oposició, a la xarxa.

      Gràcies per la teva visita i la teva aportació!

      Bernat

  2. Bon dia Maria i Bernat,
    Afegeixo alguns comentaris per si poden ser útils:
    -Fa mesos que des del Servei de Biblioteques treballem amb el Gremi de Llibreters per buscar canals de col·laboració. Les passes que fem seran per reforçar les llibreries i per crear servei de valor afegit als usuaris de les biblioteques.
    -El meu principal dubte està en la diversitat del territori: penso que l’estratègia que pensem per la ciutat de Barcelona serà diferent que per alguns territoris amb molt poca presència de llibreries. En alguns casos, mirarem de primar la localització i la gestió de la reserva i en d’altres, segurament serà òptim estudiar la viabilitat de llibreries dins de les biblioteques . Malgrat tot, el tema de les concessions no és senzill i caldrà fer bons estudis de mercat.
    -A la plataforma digital de préstec que estem preveient ens agradaria disposar d’un enllaç clar cap a la compra via llibreries.
    -Maria: no entenc les dades discrepants que comentes. Tampoc no entenc massa el tema de la literatura menys popular: precisament un dels punts forts de les biblioteques és la conservació de la col·lecció “de fons” que moltes llibreries no es permeten. Estem treballant la formació dels professionals en prescripció literària. També els models d’adquisició a les biblioteques per millorar-ne la qualitat de la tria però penso que generalitzar en aquest sentit no és pertinent.
    -L’exemple de les botigues dels museus que comenta en Bernat em són un bon exemple per a les biblioteques. Penso que hi tenim molt a dir. Per exemple, veig evident la disponibilitat de llibres de col·lecció local de cada biblioteca (amb convenis/acords amb les llibreries) per facilitar l’accés al llibre i per complementar-nos.
    En definitiva, estem obrint una porta nova i és un tema que realment engresca perquè treballar amb aliats naturals sempre és positiu. Aviat n’informarem de tot plegat. Gràcies,
    Carme

  3. […] Las librerías deben asociarse a bibliotecas y museos, y cerrar | verba volant, scripta manent. […]

  4. […] – Imagen: Sailko – La crisis de las librerías coincide con un buen momento para muchas bibliotecas, que han diversificado su oferta y atraído una gran variedad y número de usuarios. El Ayuntamiento…  […]

  5. Noooo: “cerremos la mayoría de pequeños establecimientos” “es imprescindible cerrar las más pequeñas y marginales, las menos rentables, y concentrar su oferta en las más fuertes y saneadas” Pero es que las más pequeñas y marginales son las más imprescindibles: para comprar premios planeta y sombras de grey en una librería “fuerte y saneada” no hace falta librero.

  6. Hola a tod@s,
    Quizás suene fuerte lo de cerrar las librerías pequeñas…pero desgraciadamente o se reinventan o acabarán cerrando. Cualquier posible vinculación entre librerías y bibliotecas (aunque en algunos casos las primeras ven en las segundas a la competencia…) debe ayudar a aumentar el número de lectores, por tanto el número de usuarios de bibliotecas y clientes de las librerías (allá donde sea más adecuado que estén y teniendo en cuenta la irregular distribución geográfica).
    Pero estamos olvidando (en mi modesta opinión) un tema importante: la falta de recursos públicos para que las bibliotecas (clientes de las librerías, no lo olvidemos) puedan adquirir todas las novedades que aparecen en el mercado. Esto nos podría llevar a que en la bibliotecas encontremos libros de fondo que en ningún otro sitio están, pero no las novedades (best sellers o no) que inundan el mercado del libro.
    (Carme, és una opinió personal¡¡¡)
    Y si en la asociación de librerías con bibliotecas o museos, ignoramos todos esos libros de fondo que ahora están en las estanterías de algunas librerías y de las bibliotecas, las librerías acabarán siendo “expendedoras de libros” perdiendo cualquier poder prescriptor (evidentemente ese papel también lo tienen las bibliotecas, pero no como negocio…), y acabaremos reforzando hechos tan inadvertidos como que el mayor vendedor de libros en España, sea Carrefour…
    Ojalá esta proactividad librerías-bibliotecas se generalice, puesto que es donde tenemos el mayor conocimiento y capacidad prescriptora…y pese a que se cierren algunas librerías, los libreros de verdad sigan jugando su importante papel en la cadena de valor del libro.
    Toni

    1. Hola Toni,

      Estoy de acuerdo con lo que comentas.

      Gracias por tu visita!

      Bernat

  7. Mezclar bibliotecas y librerías o “bookshops” en un mismo espacio no me parece lo más adecuado, soy usuario de bibliotecas municipales de BCN y no tengo muy claro que el usuario de biblioteca; estudiantes, jubilados, parados, y otros, sea el lugar idóneo o punto de venta ideal de venta de libro impreso.
    Creo que las librerías físicas se tienen que reinventarse online.
    🙂

    1. Hola Jaime,

      Coincido en que las librerías deben reinventarse on-line, aunque no sé si estructuralmente tiene sentido que tas pequeñas salten todas a on-line, no porque no puedan, sino porque no tengo clara la rentabilidad. Pero en todo caso deben estar, por ejemplo, mediante herramientas como Liberdrac.

      Mientras esto no sucede o no se consolida, algo tenemos que hacer con la red de liberías de la que disponemos. Defenderlas una por una como baluartes me parece temerario, porque irán cayendo una por una y al final no tendremos nada. En cambio, asociarlas con espacios donde su público pueda recibir un alto valior añadido es una forma de actualitzarse.

      Gracias por tu comentario!

      Bernat

      1. Bernat, creo que todos estamos de acuerdo en que la librería se tiene que reinventarse online, el tema de Liberdrac yo personalmente lo cogería con “pinzas”, no creo en una asociación de algunos libreros independientes catalanes frente a las grandes plataformas que se están creando in Spain y fuera de aquí por grandes grupos editoriales. Te acuerdas de los “videoclubs”, ¿Qué ha sido de ellos?, algo parecido puede pasar con la librería física, los espacios públicos puede ser una opción pero me da la impresión que por experiencia empírica en ello eso no puede cuajar.

        De todas maneras no te quito razón en todos tus razonamientos, podrían ser viables.

        Saludos cordiales, ¡ah! y no dejes de seguirme en L@ S@l@m@ndr@

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