Hace unas semanas se publicaba la Panorámica de la edición española de libros 2011, uno de los principales documentos para conocer las principales magnitudes de la edición profesional en España. Provisto de pico y pala he excavado por sus páginas en busca de datos interesantes. Esto es lo que he encontrado y lo que de ello se deduce.

Nota: este es el primero de dos artículos dedicados a la Panorámica. Aquél que quiera saltarse la parte supuestamente aburrida (el presente artículo) puede ir directamente al segundo artículo: Panorámica de la edición española 2011 (y2): propuestas.

Un problema de nomenclatura

El estudio es de una gran importancia aparente pero adolece de algunos defectos. Empezaré mencionando qué organismo firma el documento: María Teresa Lizaranzu Perinat, Directora General de Política e Industrias Culturales y del Libro

El nombre de las cosas es importante y no hay que dejar a nadie en la cuneta ni lanzarlo por la borda pero que los gestores públicos caigan en pueriles papanatismos es incomprensible. Puestos a tener un Ministerio de Cultura – con el de Industria ya iríamos servidos – entiendo que se organice en direcciones generales. La dirección en cuestión podría llamarse de Política Cultural, o de Industrias Culturales e, incluso, de Política e Industrias Culturales, aunque la política que uno establece afecta forzosamente a las industrias, del mismo modo que la regulación de las industrias es consecuencia de la política cultural (o de su ausencia). Añadir lo del Libro es una memez. Trasladado al deporte, es como si habláramos de la Dirección General de Política e Industria Deportiva y del Tenis. Las tonterías a ciertos niveles suelen extenderse a la gestión de todo lo demás. Absurdo.

¿Cuántas editoriales privadas hay?

¿Cuántos editores profesionales hay en España? La Panorámica no responde bien a esta cuestión; muchos dicen que hacen libros –agentes editores – pero algunos menos pueden decir que viven de ello. La gráfica de la página 22 divide a los editores en públicos (476) y privados (2.998). Los públicos son organismos estatales, autonómicos y municipales, mientras que los privados son las editoriales propiamente dichas. De los privados, 49 son autores-editores, 2.446 son pequeñas editoriales, 391 son medianas editoriales y el resto, 112, grandes editoriales.

Las cifras parecen claras, pero ahora es cuando el Panorama se complica. Las dos tablas siguientes (pag. 23) mezclan lo público con lo privado para darnos la cifra global de la producción editorial. Más adelante se dan cifras desagregadas del sector privado, pero es de lamentar que, ya de entrada, falte claridad. Parece ser que hay 2.949 editoriales privadas, una vez descontados los autores-editores. De estas se mantuvieron inactivas 766 editoriales de todos los tamaños (pag. 21), de modo que en 2011 las editoriales activas fueron 2.183. Esta cifra es de cocina propia, en el Panorama no la dan directamente. Muy útil. Supongo que llamar a la puerta del Ministerio de Hacienda para ver cuántos están dados de alta bajo el epígrafe 476 o 476.1 era mucho trabajo.

¿Cuántos libros se editan?

Tras conseguir dilucidar cuántas editoriales privadas editaron libros en 2011, veamos cuántos libros se editaron según la Agencia del ISBN (pag. 27):

Con esta tabla se pueden diagnosticar algunos de los males de la edición española:

  • El número de títulos editados en papel disminuye desde 2009, pero en realidad sólo lo hacen las reediciones y las reimpresiones.
  • Las primeras ediciones, cuyo exceso está saturando las escleróticas arterias del sistema, sólo bajaron ligeramente en 2008 y 2009, para aumentar con fuerza en 2010, 2011 e intuyo que harán lo mismo en 2012.
  • La edición de libros en otros soportes, en los que se incluye a los libros digitales, sube desde 2009 pero, al hacerlo también las primeras ediciones, apenas siguen el ritmo de lo nuevo.

¿Cuántos libros se imprimen?

Si ya tenemos un problema con los demasiados títulos, los detalles de las tiradas medias producen pavor. La tirada media absoluta (pag. 37) ha bajado de los 4.422 ejemplares del año 2005 hasta los 1.345 ejemplares de 2011. Es decir, que cuando llegó la crisis económica –la de todos- la tirada media ya llevaba más de dos años bajando hasta los 2.960 ejemplares de 2008.

El panorama empeora si vamos avanzando en el nivel de detalle. Si nos fijamos en la Evolución de la tirada media por materias (pag. 38), la Literatura pasó de 4.288 ejemplares en 2009 a los 1.657 ejemplares. Quien piense que otras materias han sufrido descensos más significativos se equivoca y pondré sólo dos ejemplos: Economía doméstica pasó de los 4.119 a 2.602, mientras que Geografía y Viajes pasó de 3.889 a 3.310. Ninguna otra materia ha bajado tanto como la Literatura. Y es la Literatura la que sostiene el edificio.

¿La edición anda con muletas públicas?

Ya sabemos la querencia de los líderes gremiales por las ayudas públicas y la inclinación de ciertos gestores públicos a darse un barniz cultural. Además de las ayudas legislativas y las subvenciones al libro, la gráfica de Distribución geográfica de la oferta editorial de acuerdo con la naturaleza jurídica del agente editor (pag. 45) pone de manifiesto que, en aquellas Comunidades Autónomas con poco músculo editorial, éste se sostiene gracias al dinero público. Veamos los datos de solicitudes de ISBN de agentes editores públicos en siete CCAA:

CCAA                           %ISBN inscritos 2010             %ISBN inscritos 2011

Madrid                                  6,0                                                    4,6

Catalunya                            3,9                                                    3,4

Canarias                              21,2                                                  25,2

Cantabria                             26,2                                                 11,0

Castilla-La Mancha            24,1                                                 18,3

Murcia                                  33,6                                                  35,7

La Rioja                               43,6                                                  15,3

Los entes públicos de Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha y Murcia editan o han editado entre un cuarto y un tercio de los libros en sus comunidades. En La Rioja se sobrepasó en 2010 el 40%. En todos esos libros consta como editor un organismo público, pero quien llevó a cabo el trabajo y se lo embolsó fue una editorial privada. Eso no quiere decir que en Madrid o Catalunya la cosa pública edite menos, pero su impacto es mucho menor ¿De veras las administraciones públicas deben asumir este rol cuando el sector privado ya sufre una sobreproducción crónica?

¿A cuánto vendemos lo que editamos?

La primera tabla de la página 50 nos muestra el precio medio absoluto, el precio medio en papel –ambos de interés para el IPC y poco más- y el precio medio en otros soportes, un completo sinsentido porque no se refiere al libro digital sino a cualquier libro que no sea de papel. Un cajón de sastre. Una estupidez. Según la citada gráfica, el precio medio en otros soportes es de 30,38 euros. La cifra es tan absurda que uno duda que los responsables del Panorama sepan lo que tienen entre manos. ¿Tanto costaba crear una nueva categoría para el libro digital?

En la página 51 sí hallamos una tabla mucho más útil, el Precio estimado del libro según materias, que nos cuenta que los libros (de papel) de Literatura, por ejemplo, se vendieron en 2011 a una media de 12,77 euros y que la tendencia de años anteriores es a la baja.

Para terminar este apartado, citaré el párrafo con el que el Panorama cierra la cuestión del precio medio:

[…] las cifras de valoración de la producción editorial […] sólo deben mostrarse como indicativas de la situación de un año concreto. La comparación interanual puede introducir en sus conclusiones elementos no homogéneos […]. Un libro es distinto de otro no sólo por su contenido, sino por su composición, por su extensión, por el tipo de papel, por el tipo de letra, por su encuadernación, por su número de páginas, por el tipo de soporte, etc., de ahí que el precio pueda verse alterado por estos motivos, aún tratándose de un libro catalogado en la misma materia.

Cierto, los libros no se fabrican mediante un molde y al ser diferentes unos de otros complican un poco la cosa. Pero que no se vendan a peso no significa que no se puedan establecer comparaciones. Salvo puntuales excepciones, todas las editoriales suelen ser bastante regulares en los criterios de extensión y calidad que aplican a los mismos temas y colecciones. Es esa regularidad la que permite establecer las comparaciones que el sector necesita para saber de dónde viene, dónde está y a dónde va. Una cosa es leer los datos con holgura y otra muy diferente decir que las comparaciones no sirven para nada. Si realmente no sirven para nada ¿para qué gastamos el dinero público en mamotretos como el Panorama? El argumento muestra pereza y poca imaginación, como mínimo por dos razones:

  • Datos del ISBN: los datos del ISBN incluyen, entre otros, el número de páginas, el tamaño y la encuadernación. No se incluye el gramaje del papel ni las calidades de las cubiertas, pero si hubiera realmente la voluntad de obtener datos útiles se cruzaría el número de títulos, con el número de páginas, con el formato, la encuadernación y el precio, y se obtendría información muy interesante. La información existe, no se procesa y nos ofrecen datos irrelevantes ¿Por qué?
  • Libro digital: el libro digital es mucho menos sensible a ciertos factores. Aunque no es ajeno a parámetros de extensión (el ISBN pide KB o MB y no el número de caracteres que sería más propio u otra magnitud más clara), en su caso no importa el formato, ni la encuadernación ni, obviamente, el tipo de papel. Aunque hace ya algunos años que se comercializan libros digitales en EPUB y en AZW/Mobi, y que para venderlos es necesario solicitar el ISBN cumplimentando el preceptivo formulario, el Panorama no ofrece ningún dato claro y útil sobre su precio ¿Por qué? (el Panorama contiene un apartado para la Edición en otros soportes y libros multimedia. Lo comentaré en un próximo artículo y ampliaremos nuestros motivos para el desánimo).

¿En qué estado se encuentra la Creación literaria?

El Panorama divide la Creación literaria en materias (pag. 61). De entre ellas comentaré la Narrativa española e hispanoamericana y la Poesía española e hispanoamericana, porque ahí está la raíz del problema editorial español, que es conceptual y comercial.

En España se edita mucha narrativa y poesía española e hispanoamericana. Es normal. Cada año se editan más títulos en cada una de esas materias. Hasta cierto punto también es normal. Lo que no es normal es que en Narrativa casi se haya duplicado el número de novedades desde 2007 (de 4.907 a 8.911 títulos) y que en una materia tan marginal como la Poesía se edite tanto (3.422 títulos en 2011).

Una editorial es una empresa y su objetivo es ganar dinero suficiente para seguir dando de comer a sus trabajadores. Para ser rentable debe ofrecer un producto que la gente compre. Si en 2007 ya se editaba demasiada narrativa en español no sé qué hemos ganado editando casi el doble cuatro años después. Lo de la poesía es peor porque interesa a muy pocos lectores y pese a ello se lanzan miles de títulos cada año, centenares de ellos completamente nuevos.

Es decir: a un mercado saturado se le embute todavía más producto y a un mercado marginal se le inunda con ediciones que no tienen ningún futuro. Demencial.

Fin de la primera parte. La segunda parte, con algunas conclusiones y soluciones, en el siguiente artículo: Panorámica de la edición española 2011 (y2): propuestas.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

7 Comments

  1. He leido los dos post sobre la Panoramica de la edición. Sencillamente extraordinarios. Mis felicitaciones más sinceras.

    1. Hola Manuel,

      Muchísimas gracias por tus palabras, especialmente porque en más de un aspecto defendemos soluciones opuestas.

      Hasta pronto!

      Bernat

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  3. […] candidaturas: en un país que en 2011 contaba con 2.138 editoriales activas de todo tipo (ver datos), sólo solicitaron ayudas 388 –y ya hemos visto que algunas pertenecen a grandes grupos. Es […]

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