– Imagen: Dwarsligger / Jongbloed BV –

Érase una vez un libro canijo, torcido, mal encuadernado pero bien impreso en buen papel biblia. Érase una vez un avispado holandés que inventó el libro de papel en el siglo XXI, logró patentarlo y consiguió que tres primos de chiste –un español, un francés y un inglés- le compraran la idea.

Eso es lo que ha sucedido con los Dwarsligger, conocidos por estos lares como Librinos (Ediciones B), en Francia como Point Deux (La Martinière) y en Gran Bretaña como Flipback (Hodder & Stoughton). Esta es la historia de un negocio redondo para el holandés y de la alucinante bajada de pantalones intelectual e industrial del resto. Los Librinos están pasando por España con más pena que gloria. Supe de ellos con mucho retraso gracias a Martín Gómez. Husmeé en las librerías hasta dar con uno y pensé que parecía el sueño loco de un fabricante de biblias. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que se trataba exactamente de eso.

[Nota: este artículo es muy largo. Aquellos que quieran saltarse el planteamiento y el nudo de la historia, pueden ir directamente al desenlace a partir de ¿Qué sentido comercial e industrial tienen los Librinos en España?]

El sueño loco de un fabricante de biblias… un poco mentiroso

La neerlandesa Jongbloed BV es una editorial y una imprenta de biblias. Su actividad trasciende el libro religioso pero buena parte de sus ingresos los genera la Palabra del Señor. Jongbloed presentó el Dwarsligger en la Feria del Libro de Ámsterdam de 2009 (Manuscripta). Impreso en papel biblia, mide 8 x 12 cms cerrado y lo único que lo diferencia de un libro de papel normal es la orientación del texto y su precario encuadernado. Dicen en Jongbloed que con eso consiguen que las páginas tiendan a abrirse en vez de cerrarse y que el libro se pueda sostener y leer con una sola mano –más de un lector español recordará cierta colección conocida por su sonrisa vertical. Dicen, también, que es ideal para los que viajan. Lo he probado. No está mal. Es cierto que las páginas tienden a abrirse pero tampoco es para tirar cohetes. Permite leer mamotretos de mil páginas con cierta comodidad, aunque pasar las páginas con los dedos secos puede costar un poco:

– Imagen: Dwarsligger / Jongbloed BV –

Para llegar hasta ahí no hacían falta alforjas tan originales, pero la oficina holandesa de patentes tuvo suficiente con tamaño desparpajo para permitirles patentar el invento. La patente debe consistir en el mal encuadernado, porque lo de imprimir torcido lleva siglos inventado. Como muestra, en la India ¡ya se imprimían libros muy parecidos en el siglo XIX!

Jongbloed preparó cuidadosamente el lanzamiento de Dwarsligger en Holanda con una ruidosa campaña, con una presentación festiva, material de apoyo en el punto de venta, acciones de marketing de guerrilla y mucho aparato mediático; todo ello en manos de un equipo de ventas que consiguió llegar al 95% de librerías del país. Según Arthur Van Keulen, Consejero Delegado de Jongbloed, las ventas parecían ir muy bien en Holanda (ver entrevista completa):

As soon as the Dwarsligger was launched, all social media were discussing the Dwarsligger to a very large extent. Due to the demand of the consumers asking for more titles on our refreshing format, we have now, 1-and-a-half years after the launch, published over a hundred titles on Dwarsligger, with over a million dwarsliggers in print, in the Netherlands only.

Más de cien títulos, más de un millón de unidades impresas. Les otorgaremos –es mucho otorgar- el beneficio de la duda y nos creeremos que ese millón in print es un millón de unidades vendidas. Para un mercado como el holandés es una cifra colosal y da una media aproximada de diez mil unidades por título si asumimos –es mucho asumir- que over a hundred titles se corresponden proporcionalmente con over a million in print. Si intentamos convertir esas cifras en dinero partiendo de un precio mínimo inicial cercano a 10 euros, la cosa no puede bajar de los 10 millones de euros de facturación ya el primer año y medio sin salir de Holanda. Pero es que hay Dwarsligger ¡que se venden a 20 euros! En mi casa, a eso, lo llamamos éxito.

¿Es exportable el éxito holandés?

Hasta ahora todo ha sido confeti, luces de colores y magnitudes apabullantes, sólo levemente ensombrecidas por la incómoda alusión al antecedente indio. ¿Es exportable dicho éxito? Depende. El invento se exportó a España, Francia y Gran Bretaña, tres mercados mucho más grandes que el holandés, no sólo porque los tres países cuentan con dos, tres o cuatro veces más habitantes, sino porque su dominio lingüístico mundial es mucho mayor que el del neerlandés. Las similitudes entre los tres países llegan hasta ahí: el tratamiento y el compromiso que españoles, franceses y británicos han brindado al producto es diferente; una rígida política de precios viene a complicar la cosa en latitudes meridionales. Veámoslo por partes:

a/ Títulos editados y tratamiento de las colecciones: en Holanda se han editado ya 167 títulos en cinco grandes categorías diferentes, compuestas por varias subcategorías en ciertos casos, con una media mensual de 4,6 lanzamientos. En España, desde el 24 de Noviembre de 2010, Ediciones B ha lanzado 32 títulos, todos ellos best-seller o relacionados con temas populares con una media mensual de 1,4 lanzamientos. Francia es la que más jugo le está sacando al formato fuera de Holanda, tanto en títulos editados como en géneros; desde el 14 de Abril de 2011 han aparecido 63 títulos en 11 categorías. Han creado accesorios dedicados a este formato: un ingenioso punto de libro y una funda protectora para los libros. Su media mensual de lanzamientos es de 3,7. Los británicos han publicado 18 títulos desde Junio de 2011, casi todos best-seller y con una media mensual de lanzamientos de 0,7.

b/ Precios: la política de precios es sospechosamente muy parecida en los cuatro mercados, especialmente en los precios más bajos. En Holanda el precio mínimo es de 12,50 €, aunque hay un título a 5 €. El precio máximo es de 19,95 €, con un título a 21,95 €. En España la mayoría de títulos se venden a 9,95 € y el precio máximo es de 11,95 €. En Francia los precios oscilan entre los 9,9 € hasta los 12 €, con alguna excepción algo más cara. En Gran Bretaña todos los títulos se ofrecen a 9,99 libras esterlinas (no se han podido consultar todos, había enlaces rotos en el site de Flipback).

c/ Producción del Dwarsligger / Librino: si uno se fija en la página de créditos de cualquier Librino español, se dará cuenta que ha sido maquetado en Dinamarca y luego impreso y encuadernado en Holanda. Sólo la portada se diseña en España. Aunque no he tenido acceso a ningún ejemplar francés o británico, estoy seguro que pasa lo mismo. El modelo de negocio es fácil de entender: Jongbloed ha inventado un envase y lo ha vestido con un ropaje comercial. Las editoriales a las que Jongbloed vende el invento mandan sus contenidos a Holanda y allí los envasan como si fueran productos lácteos, refrescos o zumos. Hace lustros que las editoriales españolas mandan a imprimir ciertos libros a China por una simple cuestión de precio, pero mandarlos a Holanda sujetos a una patente y a otras condiciones no tiene justificación.

¿Qué sentido comercial e industrial tienen los Librinos en España?

Vamos a sacar algunas interesantes –y sonrojantes- conclusiones del experimento librinesco. ¿Tiene algún sentido industrial y comercial importar Librinos a España bajo las condiciones que los holandeses exigen? Alguien en Ediciones B dirá que es rentable y esgrimirá unas cifras de ventas, que nunca veremos, para defender el proyecto. Como precisamente nunca veremos esas interesantes cifras, no nos quedará más remedio que recurrir a la deducción, la inferencia, la sospecha o la simple puntería. Para hacerlo, especularemos un rato sacando a colación lo que sí sabemos:

a/ Posicionamiento y precio: el Librino es un libro muy pequeño incluso para obras de más de mil páginas. Su particular formato desaconseja dejarlo en el lineal de cualquier librería y todavía menos en la mesa de novedades, donde sería engullido por sus competidores convencionales, mucho más grandes. Hay que buscarle un lugar especial y ahí empiezan los problemas. En una librería sobran estantes, faltan lugares especiales, para ocuparlos hay bofetadas y suele ser necesario poner dinero. Los Dwarsligger, en Holanda, estuvieron apoyados por una campaña que incluía un expositor de sobremesa. En España también. Desconozco qué ha sucedido en Holanda, pero en España estos expositores pueden correr suerte diversa: si la colección tiene éxito se mantendrá en su sitio. En caso contrario, se le arrumbará a algún lugar al que no moleste, puede que se aproveche para almacenar otros libros enanos ajenos a la colección, lo que suele preceder a su definitiva muerte comercial.

Producir expositores para libros es caro y sólo suele hacerse para apoyar colecciones de rentabilidad comprobada y/o para campañas de duración determinada, como por ejemplo el Premio Planeta, que suele gozar de un PLV aceptable en calidad y variedad pese a su proverbial cicatería. Pero hacerlo para una colección de duración indefinida no está tan claro; si se opta por abaratar el expositor habrá que cambiarlo de vez en cuando. Si se opta por uno resistente y durable el coste aumentará. Su colocación destacada en la librería puede generar costes. La cosa no es nada fácil.

Todo este rollo sobre expositores es necesario si queremos entender el posicionamiento que deberían tener los Librinos. Estamos hablando de un libro pequeño, práctico, especialmente adecuado –dicen- para el viaje y el transporte público. Parece que esté describiendo un libro de bolsillo tradicional.

b/ Ediciones B no se toma muy en serio los Librinos: el cuidado que han puesto hacia los Librinos ha menguado con el tiempo. Un buen ejemplo es la web, abandonada tras editar 12 de los 32 títulos publicados. Si hablo de abandono es porque sólo aparecen esos primeros 12 títulos. El resto no está. El apartado Noticias exhibe sólo dos cosas: un enlace a Facebook, con fecha 18 de Noviembre de 2010 y una noticia de El Periódico –el diario del mismo Grupo Zeta- fechado el 19 del mismo mes. Desde entonces, nada. Como si ni siquiera hubiera sido noticia el lanzamiento de cada uno de los títulos. Que nadie busque dossier ni notas de prensa: no existen. La prueba definitiva de abandono es que en la web de Ediciones B, en el apartado Librinos, no hay enlace a ninguna parte. Este apartado contiene mucha menos información que librinos.com y ni siquiera han aprovechado el material generado para el lanzamiento del invento.

Dediqué una mañana a pasearme por algunas de las principales librerías de Barcelona para ver cómo sobrevivían los Librinos a la realidad. Adelanto que es un panorama desolador con pequeñas islas de dignidad. Éste fue el recorrido y lo que encontré:

  • La Central (calle Mallorca): ni rastro de Librinos en los estantes ni expositor dedicado alguno.
  • Casa del Libro (Paseo de Gracia): en la que quizás sea la librería más grande de Barcelona, los Librinos ni están, ni se les espera. Ni hay expositor dedicado, ni hay Librinos en los estantes que les correspondería por temática.
  • Casa del Libro (Rambla Catalunya): es la única librería de todo el recorrido que cuenta con un expositor. Es horizontal y de sobremesa, de metacrilato y parece concebido para seis títulos, aunque había más, mezclados. Aunque está en el mostrador principal está lejos de la caja.
  • Altaïr (Gran Via de Les Corts Catalanes): esta es una librería especializada en viajes, la más grande de Barcelona y una de las más prestigiosas. Pese a que los Librinos se venden con el argumento de ser ideales para el viaje, ni hay expositor, ni hay Librinos.
  • FNAC (Plaza Catalunya): no hay expositor, como tampoco hay Librinos. Actualización: un lector me comenta via Facebook que, hoy mismo, ha visto dos o tres Librinos en la mesa de novedades de FNAC. Yo no los vi y, al consultar, me dijeron que no tenían.
  • Catalònia (Plaza Catalunya): una de las librerías independientes de Barcelona más conocidas e importantes. No cuenta con expositor, pero sí con algunos títulos, aunque están arrumbados cerca de la entrada, al otro lado del mostrador y son poco visibles.
  • Laie (calle Pau Claris): tienen algunos Librinos, pero está cada uno en la sección que le corresponde por tema y, literalmente, no se ven. No hay expositor.

Además de esta excursión, realicé una visita a las tres librerías más importantes de la localidad cercana a Barcelona donde vivo, Sant Cugat del Vallès (83.000 habitantes). Sólo encontré Librinos en Abacus (cuatro de los títulos iniciales), en un expositor que no pertenece a la colección, que está detrás de otro expositor y queda oculto por éste. Los Librinos acumulaban polvo.

Finalmente, una curiosidad: en todas las librerías que visité en Barcelona había expositores de Moleskine y todos estaban cerca de las cajas. Ergo, se puede.

Conclusión: un libro que no ves y es caro es un libro que no compras

Los conocedores de la geografía libresca de la ciudad de Barcelona saben que en todas estas librerías hay bofetadas algunos viernes y todos los sábados por la tarde y es habitual que se formen colas para pagar. Doy fe que en las de Sant Cugat pasa lo mismo. Pero si es (casi) imposible encontrarse con un Librino en estas diez librerías, es (casi) imposible comprarlo. Opino que es la crónica de una muerte editorial anunciada. Ya cuando me contaron qué eran los Librinos pensé que no tenían ni pies ni cabeza; cuanto más he escarbado en la historia, más me he convencido de ello. Hay una serie de problemas que los responsables de Ediciones B ignoraron, soslayaron o despreciaron:

  • El libro de bolsillo ya está inventado. Aunque el libro de bolsillo no acostumbra a caber en un bolsillo normal, cumple perfectamente lo que se espera de él: es barato, razonablemente pequeño y pesa poco. Paradójicamente y debido a la densidad del papel biblia y a volúmenes de más de mil páginas, los Librinos más grandes pesan más que los libros de bolsillo de doscientas o trescientas páginas. El problema es que son más pequeños y su valor percibido –que no el real- es menor.
  • Competencia sin problemas de patentes. Algo que podrían –¿deberían?- haber previsto en Ediciones B es que la competencia no tendría problemas de patentes en imitar su idea bajo una versión enana del libro de bolsillo. Libros enanos los ha habido siempre pero a raíz del lanzamiento de Librinos aparecieron algunas colecciones que parecían destinadas a competir con ellos, como por ejemplo los Big Books / Punto de lectura, de Santillana. Y lo han hecho con buenos resultados, pues he visto esos libros enanos en casi todas las librerías visitadas, especialmente en Altaïr donde, además, había una nutrida representación de libros de bolsillo del Grupo Zeta, a la que pertenece Ediciones B.
  • Vender aquí con precios de allí. Vender un Librino a 10 euros en Holanda, Francia o Gran Bretaña puede ser una buena idea, pero la economía española juega en otra liga, especialmente desde 2008, cuando todavía faltaba un año para que el Dwarsligger fuera presentado en Ámsterdam y dos para que Ediciones B decidiera lanzarlo. Con unos libros de bolsillo que desde hace años transitan por precios de 7 y 8 euros, pretender vender a 10 euros unos Librinos cuyo argumento de ventas es una comodidad que el lector puede no percibir, es suicida. No sólo es arriesgado suponer dicha comodidad, es que es todavía más aventurado pensar que el público aceptará fácilmente, y a ese precio, un libro que parece desmontarse y está impreso torcido con una letra diminuta.
  • ¡Que inventen ellos!” Más profundizaba en el tema, más pensaba en esta famosa frase de Román, un personaje que Unamuno creó para burlarse de la inventiva y la ciencia europeas. Dudo que los Dwarsligger puedan tener éxito a largo plazo en Francia y/o Gran Bretaña, pero la realidad social de estos países es suficientemente parecida a la holandesa –cada una a su modo- como para que así sea. Pero el caso español es diferente. No puedo entender cómo un empresario español serio, un editor experto, es capaz de comprar algo tan estúpido como la patente de una manera de hacer libros ¡que es casi igual a la forma en que se hacen los libros desde hace quinientos años!. No puedo entender cómo acepta compartir con un holandés un margen de beneficio que podría quedarse para si. No comprendo qué tipo de números se hicieron, ya en plena crisis, para pensar que esto podría funcionar. Aun en el caso que Ediciones B hubiera pensado que era buena idea, podría haberse limitado a tomar las prestaciones básicas y, dando una vuelta de tuerca al concepto, sacar su propia propuesta; ¡los inventos se pueden patentar, pero las prestaciones no!. Como hemos visto, otros lo han hecho, y esos otros todavía están en el mercado, al menos están más vivos que los moribundos Librinos.

No salgo de mi asombro: Ediciones B se deja timar, pone en las manos de un avispado inventor holandés la llave de la producción, los costes, las calidades y, al parecer, incluso la política de precios de un producto que no es más que un envase y que no se adapta a las características del mercado español. Tras unos inicios algo prometedores, poco a poco va abandonando a este enano pijo que genera pérdidas –aunque sospecho que no para el envasador holandés-, que no encuentra un lugar en las librerías porque es demasiado caro dárselo y que no se ve refrendado por las compras de los lectores ni por el compromiso de unos libreros que suficiente trabajo tienen con colocar los libros normales a sus precios habituales. Ediciones B no tiene ni la dignidad de retirar un invento que, desde hace ya demasiado tiempo, se arrastra agónicamente por las librerías. ¿De veras era necesario tirarse a esta piscina cuando cualquiera podía saber que estaba vacía desde el principio?

Recomiendo algunos enlaces más para conocer mejor lo que son los Dwarsligger y cómo están funcionando en Holanda, Gran Bretaña y Francia:

http://laurastanfill.wordpress.com/2011/05/13/flipback-book-1/

http://laurastanfill.wordpress.com/2011/05/16/the-flipback-part-2/

http://laurastanfill.wordpress.com/2011/06/06/flipback-books-part-3/

http://www.dwarsligger.com/index.html

http://www.dwarsligger.nl/

http://webshop.dwarsligger.nl/

http://www.guardian.co.uk/books/2011/mar/20/could-this-kill-kindle

http://debradaumier.blogspot.com.es/2011/04/flipback-book-latest-book-format-from.html

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

14 Comments

  1. No sabía que se llamaban Librinos.
    Llevo un tiempo viéndolos al otro lado del mostrador de caja de la Casa del Libro. Como son casi todo novela histórica reciente, no me han llamado la atención excepto para tocarlos y ver como son. Se abren bien y pueden ser un tocho en poco espacio, pero me preguntaba si no acaban desencuadernados antes de acabar de leer la novela.

  2. […] Mexico’s Librerías Gandhi’s Aggressive Int’l E-book Expansion | Publishing Perspectives »    ¿Librinos? Crónica de una muerte editorial anunciada | verba volant, scripta manent by Vázquez, 09.14.12, tweetmeme_style = 'compact';tweetmeme_url='http://valordecambio.com/2012/09/14/librinos-cronica-de-una-muerte-editorial-anunciada-verba-volant-scripta-manent/';¿Librinos? Crónica de una muerte editorial anunciada | verba volant, scripta manent. […]

  3. Apostaria sin mucho riesgo a que se desencuadernan bastante rapido, aunque a veces te llevas la sorpresa de que un libro de lomo encolado aguanta como un valiente casi mejor que uno de cuadernillos cosidos.
    Me da la sensacion de que un lector de tinta electronica formado por dos pantallas que se cierran como un libro ofreceria una experiencia de lectura similar, con el bonus de una superficie de lectura mayor que la de un Kindle y , realmente, un cacharro así si que seria de bolsillo.

  4. Yo tengo uno, lo compré hace aproximadamente medio año, es “El Psicoanalista” y la verdad que me fascinó poderlo leer sin la necesidad de cargar con el pesado libro (pues en realidad es una novela larga) y me encantó el formato, con letra de buen tamaño, sin sacrificar por ello la facilidad de la lectura!! No es verdad que se deshace ni se despega, pues las páginas están cosidas, no solamente pegadas. Yo espero que no desaparezcan, pues son muy prácticos los librinos!

  5. A mi me encantó el formato. Espero que publiquen más títulos

  6. Comento desde México. Para estas fechas nadie que conozca ha oído hablar nunca de los librinos. Opino que el método que se usó para su comercialización fue erróneo.
    Era una gran idea, una fantástica y maravillosa idea hasta que nuestro querido holandés la patentó. Si no se hubiera hecho la patente, los costos de producción no hubieran sido tan altos y el precio de venta al público tampoco hubiera sido tan alto.
    Creo yo, que si las máquinas expendedoras de libros que ya comienzan también a aflorar, se hubieran llenado de librinos buenos y baratos la historia sería distinta y el argumento de “ideal para viajar” hubiera tomado mucha fuerza.
    Que en un aeropuerto hubieras visto una máquina expendedora llena de librinos de 3 a 5 euros, con buenos títulos, otra historia hubiera sido.

  7. A mi me fascino este formato, aunque me tarde dos años en encontrarlos en existencia, cuando preguntaba por ellos en distintas librerías no sabían a que me refería, el precio no es una ventaja ya que consigues libros más económicos y en ediciones más “elegantes”. En lo personal me gustaría nuevos títulos, ya que de los ya publicados (en México sólo hay 5 o 6) sólo 3llamaron mi atención.

  8. Desde Chile comento, hoy me enteré de los librinos buscando en la web “las legiones malditas” editado por B, y ante el precio descomunal de 20.000 pesos (35 USD) me fijé en una edición con una foto un tanto desproporcionada promocionada como librino y a un precio muy bajo 5.000 pesos (9 USD). En un principio pensé que era una edición digital o que solo era material extra debido a la diferencia gigante de precio, buscando hacer de los librinos llegué hasta esta página. Y no me calza mucho tu opinión acerca de ellos. Quizá se están deshaciendo de ellos. Pero por el momento me parecen una muy buena oportunidad para adquirir un libro un 75% más económico, o será que su calidad es muy deficiente?

    1. Efectivamente, hace tiempo que se están deshaciendo de ellos. Al menos en España fueron un fracaso y ya han desaparecido de las librerías hace tiempo. Me temo que, como pasa tantas veces, los mandaron a Latinoamérica para darles una segunda vida comercial.

      Gracias por tu visita y tu comentario!

    2. Saludos Gonzalo:
      Te cuento mi experiencia con los librinos, soy de México y me enamore de ellos desde que los vi. Dure bastante para conseguir los títulos, ya que nadie los conocía (ni siquiera en las grandes librerías como lo es Gandhi. La lectur es cómoda apesar de que uso lentes para poder ver se lee perfectamente. Yo me compre dos títulos: posdata te amo y entrevista con el vampiro. Uno de los objetivos de los. Librinos era lectura a un económico precio cosa que en México no se cumple ya que los conseguí en oferta en $160 pesos mexicanos (desconozco el valor de la divisa de Chile) el precio normal es de $200 pesos (igual al precio del título en formato “tradicional” fuera de ellos es muy buena la encuadernación y la calidad del papel. Vale la pena conseguirlos, espero y saquen más títulos.

  9. A mí me regalaron uno hace dos meses (cierto lo de mandarlos para el sur para ver si enganchan, pero tarde, como siempre). Me gusta el papel biblia y por más que lo he llevado de lado a lado no se ha roto. Lo bueno es que puedo tener en la cartera un libro que en otro tipo de edición es grande y leer tranquilamente en el colectivo.
    Ahora, para lecturas de calidad, chau. Los títulos son cualquier cosa y no me compraría ninguno. Por otro lado son baratos (mucho, apena 6 euros), pero esto refuerza la idea de “¿a dónde debemos tirarlos? ¡Al sur!”

    Saludos desde Argentina y un par de años después.

  10. Yo tengo dos y hace 3 años que los tengo, parecen frágiles pero no se rompen, las hojas de papel de biblia da gusto pasarlas, y se puede leer con una mano, y eso de que no sirven porque para eso están los de bolsillo, me parece una tontería la mayoría de libros de bolsillo son enormes, los librinos si que son de bolsillo de verdad.

    Creo que el problema fue lo de tener que comprar el invento cuando se podía haber echo uno parecido sin tener que pagar derechos y otro problema es que los títulos que sacaron salvo uno o dos no eran nada llamativos, te atraía el formato pero no el libro, y tampoco supieron promocionarlos, yo los encontré en una estantería junto con otros libros que no eran de bolsillo.

  11. Yo leií un libro en este formato y me parecio bastante bueno por la comodad para cargarlo, a todas partes. No se descuadernó, ni se daño todo depende del uso que le des. lo único lamentable es que no hay suficientes titullos en Español para elegir. La idea realmente es excelente, lo que hay es que replantearla con más titulos que despierten el interés del lector

  12. Muy buena nota. Yo soy de Buenos Aires y tengo 3 de estos librinos, que compré en librerías de oferta. Parece que muy bien no funcionaron por aquí. Los venden a unos ARS 30 cada uno, o sea algo así como… 2 euros? Un saludos!

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