ACTUALIZACIÓN: Algunas afirmaciones y datos de este artículo son inexactos. En el siguiente artículo realizo las precisiones necesarias. No modifico el presente artículo pues la tesis central se sostiene y, además, queda como testimonio de mi error. Que en Internet podamos esconder las vergüenzas bajo la alfombra no quiere decir que tengamos que hacerlo. He tachado la información inexacta, aunque puede leerse perfectamente.

Cuando los medios digitales del Grupo Godó como Revista de Letras hablan de libros, lo primero que uno suele ver es un enlace directo a la web de Amazon. Parece que la intención sea ofrecer un servicio añadido, facilitando la compra tras la lectura de la crítica o la reseña del libro. Un somero análisis demuestra que no es servicio, es publicidad oculta, ergo genera confusión.

La publicidad bien entendida es un servicio al usuario que le permite conocer nuevos productos. Oigo carcajadas entre el público, pero lo digo sin pizca de sorna o ironía: la buena publicidad es irrelevante si no la necesito y llama mi atención si cubre alguna de mis necesidades. Otra cosa es si las necesidades son básicas o sólo son fruslerías, pero ahora no abordaremos tan espinoso tema. Tampoco entraremos en la pésima calidad de la publicidad en medios de masas y de por qué dejaron de ser un servicio hace tiempo: basta con ver la poca imaginación que medios y anunciantes ponen en sacar partido de la segmentación de públicos de los canales de TDT. Decir que la publicidad puede ser un servicio no justifica que se disfrace como tal; las Páginas Amarillas son un vehículo publicitario reconocido y legítimo que ofrece un servicio y facilita el contacto entre cliente y empresa.

Cuando la publicidad no forma parte del servicio y sólo es un simple disfraz tenemos un problema. Soy usuario satisfecho de Amazon y de su Kindle, durante años fui lector del diario La Vanguardia y actualmente escucho RAC1, emisora del Grupo Godó. Descartados odios cervales y aversiones irracionales hacia las respectivas empresas, debo decir que lo que el Grupo Godó hace enlazando a Amazon en sus contenidos relacionados con libros es engañar al lector; no lo es por el simple hecho de hacerlo, sino por la manera de hacerlo. Primero veremos un fragmento de captura de pantalla de un artículo de crítica de Revista de Letras para entender a qué me refiero:

Ahora veamos por qué hacer esto no es correcto:

a/ No se identifica como publicidad: hay una convención no escrita según la cual la publicidad debe identificarse fácilmente como tal. En el caso de los enlaces a Amazon, éstos se encuentran insertos en contenido de la noticia, entre el titular y el texto. Además no se identifica el destino del enlace, sino que simplemente se nos dice “cómpralo aquí” y se añade el logo de Revista de Letras, tal como se ve en la siguiente imagen:

b/ No está orientada a usuario: así comoun servicio está orientado al usuario, la publicidad orienta al usuario hacia la compra de un producto. Sutil pero importante diferencia. Si los medios del Grupo Godó ofrecieran un enlace a Amazon y otro a Casa del Libro, y/o a FNAC, La Central, Laie o a la librería del barrio, estarían satisfaciendo las necesidades de todos los lectores, ya leyeran en formato AZW, en EPUB o en papel. Dirigiéndolos a Amazon excluyen conscientemente a los lectores en formato EPUB. Siendo tan fácil el enlace con tantos proveedores potenciales, debemos descartar, por tanto, la función primaria como servicio.

c/ Crea frustración por expectativa incumplida: pongamos que tengo un lector Sony, Tagus o BQ. Pongamos que tras leer una reseña en Revista de Letras quiero comprar inmediatamente el libro y, para ello, aprovecho el enlace que el medio digital me ofrece inserto en el texto –recordemos que no parece ser de Amazon. Resultado: frustración y cabreo, pues aparezco en la web de Amazon. Allí no puedo comprar un EPUB y me doy con la web en las narices.

Esto no es ilegal, apenas es poco ético y tan sólo se trata de un mal síntoma. Godó y Amazon tienen derecho a llegar a cuantos acuerdos publicitarios les apetezca, pero deberían guardar ciertas formas y no encasquetar publicidad en forma de servicios aparentemente insertos en la información. Para los medios del Grupo Godó, actuar de esta manera perjudicará la credibilidad de sus contenidos, pues si se me disfraza el contenido con publicidad, ¿quién me dice que no se me está disfrazando el contenido a cambio de dinero? Amazon puede salir perjudicada en su capacidad posterior de abrir mercado, pues cabrear al actual usuario de EPUB no parece una buena manera de ganarse su confianza, aunque no dudo que alguna conversión conseguirán. Insisto que el problema no está en hacerlo, sino en el modo en que lo hacen: si el enlace apareciera con el logo de Amazon podríamos decodificar fácilmente el mensaje y ver que se trata de publicidad. ¿Puede que, precisamente por ello, no lo hagan así? La actitud de Amazon es todavía más estúpida si tenemos en cuenta que yo, como cliente habitual de Amazon, tuve que clicar en el enlace para darme cuenta que me estaban llevando a mi proveedor habitual. Me sentí cliente cautivo. No me gustó.

Addenda: Obras son amores y no buenas razones

Tampoco es muy coherente actuar de esta forma cuando el Grupo Godó se ha posicionado editorialmente en defensa de la cadena tradicional del libro de papel, a favor de la edición española y en defensa, también, del librero de toda la vida. Obras son amores, parece que van a necesitar buenas razones para explicar tamaña incoherencia.

 

Un par de apuntes más a cuenta de Revista de Letras: no encuentro las reseñas y críticas de libros digitales que anunciaron que empezarían a ofrecer en verano mediante este tuit (y de la que hablé en un artículo dedicado al asunto):

¿No están o yo no sé encontrarlas –que podría ser? Por otro lado, si nos fijamos en el pie de la web, veremos que RdL está subvencionada por el Ministerio de Cultura. Ignoro la cantidad, pero sospecho que el Grupo Godó no debería necesitar de tales ayudas.

Si fuera un poco demagogo diría algo así: El chovinista Gobierno de España subvenciona un grupo privado de comunicación que dedica esa subvención a promover la compra de libros a un mayorista que factura en Luxemburgo con un IVA del 3%. Pero eso sólo sería demagogia si el Gobierno de España otorgara subvenciones de manera clara y transparente, si dicho grupo de comunicación sacrificara desinteresadamente su negocio en aras de la cultura y si el mencionado mayorista pagara el mismo IVA aquí que allí ¿verdad?

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

3 Comments

  1. No, sería demagogia siempre, aunque en este caso podría tener justificación/explicación su uso por el hecho de que deriva de intentar desmontar una mentira o una manipulación, o una tergiversación…pero a la mentira ( y otras) no hay que atacarla con una demagogia (este es el error principal de nuestros políticos, y por nuestros me refiero a los del mundo entero), sino con la verdad clara y transparente y dejando el hueco preciso para que el informado saque su propias conclusiones: es decir habría que añadir datos precisos y concretos, objetivos, pruebas irrefutables que demostraran lo contrario a estas supuestas afirmaciones:
    ” el Gobierno de España otorga(ra) subvenciones de manera clara y transparente, (si) dicho grupo de comunicación sacrifica(ra) desinteresadamente su negocio en aras de la cultura y (si) el mencionado mayorista paga(ra) el mismo IVA aquí que allí”
    A la última podemos acceder cualquier lector de una forma más o menos fácil. Para acceder a las otras (pruebas irrefutables, datos precisos y objetivos aunque implicara la muestra de extensísimas listas de datos) se necesita un tipo de implicación que no está al alcance de cualquiera, de cualquiera, incido en este punto.
    Lo otro es misión del arte, atraer al observador hacia lo dicho o expuesto con el fin de implicarlo en su mensaje sabiendo hacer pasar inadvertida la manipulación que de su atención hace, de la literatura si hablamos de la “letra”, pero sus motivos, y por tanto su fondo, son muy distintos: “mentir” (“manipular”, “tergiversar”) para exponer una verdad que no es “evidente”, o sea, demostrable.
    Nunca el periodismo puede jugar a ello (dejaría de ser periodismo). Este es el problema.
    Independientemente de estas palabras, una respuesta en el puro juego de la retórica a la que tu “pregunta” final invita, de más está que te diga que jamás la palabra “demagogia” la asocio a tus escritos o artículos. Ni siquiera en este, por el cual te felicito, no sólo por su contenido, que me ha encantado, sino por la reflexión hacia la que invitas (o yo me he sentido invitada. Si me he “connotado”, ;), mas de la cuenta, te ruego me disculpes).
    Un cordial saludo

    1. Cielos! Me quito el sombrero, tienes toda la razón aunque, en mi descargo, debo decir que mi intención era la que tú apuntas al principio de tu comentario: intentar desmontar una mentira o una tergiversación. Pero bien mirado, y siguiendo tu argumento… hay modos más elegantes de hacerlo, sin duda.

      En cuanto al contenido del presente artículo: algunas cosas deberé corregirlas pues he tenido acceso a más informacióm, pero la tesis básica no se verá afectada. Celebro que te guste!

      Hasta pronto!

      Bernat

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