Revista de Letras empezará a reseñar libros digitales a partir del próximo junio. Así lo anunciaban en Twitter el sábado:

Es una muy buena noticia. Es importante que también la crítica literaria avance hacia su digitalización. Como todo territorio virgen, habrá pasos en falso, errores, callejones sin salida; lo importante, en todo caso, es llevar la experimentación al primer plano. Si hace cuatro años la propuesta de Revista de Letras hubiera sonado atrevida y experimental, hoy debe parecernos pionera entre los grandes medios, avanzada, pero absolutamente normal. Que tengamos que felicitarnos por la normalidad es otro problema; un problema que, en todo caso, no tiene Revista de Letras. Ellos se atreven a pisar este terreno.

El diablo está en los detalles

Estamos en un momento en el que cada nueva iniciativa suscita más preguntas que respuestas. El anuncio de Revista de Letras habla de valoración de la obra y de la edición… luego sus reseñas no serán cómo las de los libros de papel. Puedo contar con los dedos de una mano aquellas críticas literarias que mencionaban aspectos relativos a la edición, la encuadernación y los acabados del libro de papel. En algunos casos no es necesario, especialmente cuando se habla de venerables colecciones con décadas a sus espaldas, como la Colección Argumentos de Anagrama o Drakontos, de Crítica, en las que todos los libros son iguales –aunque en el caso de Drakontos últimamente la cosa ha ido a peor. Pero ni todas las editoriales son tan ordenadas ni todo termina en el diseño: incluso dentro de una misma colección la calidad del trabajo editorial puede ser irregular.

¿La valoración del contenido de una obra digital puede o debe ser la misma que la de papel? Pues depende. Si hablamos de un texto plano, sin enlaces a ningún sitio, posiblemente sí. La narrativa suele estar libre de citas, notas y enlaces, no así en ensayo. En el caso de este último, ¿quién debe encargarse de un cuidado trabajo en ese sentido? Hasta ahora, el autor con la asistencia del editor –aunque cada maestrillo tiene su librillo- pero en una obra digital no bastará con las notas; empieza a ser urgente que alguien enriquezca el libro con hiperenlaces al exterior. ¿Debe hacerlo el autor o el editor? Yo opino que el autor, de no ser así será en editor quien deba hacerlo. Por lo tanto es una cuestión que compete finalmente al editor, que es quien debe asegurarse de la pulcritud final del trabajo.

Si ese pequeño detalle me ha entretenido un breve párrafo, dilucidar en qué consiste la calidad de la edición en el libro digital será tarea ardua. Pero el problema no acaba aquí: ¿quién debe juzgar dicha calidad? Si los críticos que hasta ahora reseñaban las obras en papel apenas se ocupaban del asunto, tampoco parecen los más indicados para hacerlo en digital. Pero es que la cosa tiene más enjundia, porque detectar una mala edición digital es relativamente fácil incluso para aquellos que nunca han visto ninguna pero ¿y una buena? No podemos limitarnos a dar por bueno algo que, simplemente, no plantee problemas. Eso en todo caso será mediocre y aceptable. Pero no estrictamente bueno. Llevo leídos un montón de libros digitales y reconozco que estoy tragando con deficiencias inaceptables si habláramos de papel. No podemos pedir ese grado de militancia al lector común.

Será interesante que la crítica empiece a ocuparse de la calidad de la edición digital, esté o no facultada para hacerlo; los críticos del papel pueden aportar interesantes criterios que todavía no encontramos en lo digital. En las buenas ediciones de papel hay un cuidado trabajo tipográfico, de jerarquías, de legibilidad. En un libro digital algunos de esos detalles dependen del dispositivo y son regulables, pero hay también un gran trabajo que hacer del lado de las editoriales. Demasiadas veces me encuentro con libros digitales que parecen editados bajo el criterio de un informático, no de un editor o un diseñador gráfico. Para solucionar este problema también nos irá bien contar con el trabajo de la crítica… aunque para ello debamos exigirle una independencia de criterio que brilla demasiado por su ausencia.

La doble crítica analógica y digital también pondrá al descubierto y dejará con el culo al aire a aquellos que se empeñan en seguir lanzando libros sólo en papel, o cuyo lanzamiento en papel antecede demasiado al digital. También es posible que lleve al terreno de la crítica la diferencia de precios entre uno y otro soporte. O quizás no. Tanta incertidumbre es interesante. Está todo por hacer. Tenemos una gran oportunidad.

Revista de Letras ha tenido una muy buena idea. Ignoro si son los primeros en hacerlo en España, posiblemente no; en cualquier caso su influencia, entidad e importancia son aspectos cualitativos importantes. Creo que es un paso en la buena dirección, un paso hacia la normalización de algo que ya debería ser normal.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

5 Comments

  1. Esperanzadora noticia.
    Y ya veremos. No creo que la crítica hoy por hoy esté preparada para ello, pero ya es hora de que comiencen a hacerlo. En mi opinión, mucho han tardado.
    Un saludo

    1. Hola Sofía,

      Creo que no lo está, pero precisamente por eso será interesante que lo intente. Algo pueden aportar, creo yo, aunque tarde, sí.

      Gracias y un saludo,

      Bernat

  2. Los invito a ver esta biblioteca, sus ediciones tienen diseño y van más allá que un ePub, http://www.ellibrototal.com

  3. Creo que pecaré de indiscreta al comentar, pero aún así me arriesgaré. Es un trabajo bonito y al parecer bien hecho. De todas formas no creo que sea la corriente por la que debe ir la edición de la obra en este medio. para hablar en términos meridianamente claros, aunque sin ánimo ofensivo, todo lo que desde este medio intente hacer recordar a una edición en papel me resulta, y me parece según mi propio criterio, es evidente, 🙂 coadyuvar a la generación del “pastiche”. Este es un medio con una serie de prestaciones y una serie de limitaciones, como cualquier otro. todo lo que sea introducir propiedades ajenas a él, pseudo propiedades, en realidad ficciones (semejanza con el papel) puramente ficcionales, sin congruencia con las características del propio medio, me repele personalmente. y creo de verdad que se trata tan sólo de un ejercicio de coherencia y congruencia, y creo a su vez que sólo la congruencia en la elaboración de las “cosas” puede conseguir que lo que sea se asiente en la mente humana y la evolución de las sociedades, y por tanto, del progreso humano.
    Todos, creo, tenemos amor al libro en papel, al menos yo se lo tengo y mucho, pero no quiere decir que no pueda enamorarme de una edición digital. De lo que no podré enamorarme jamás como ser humano es de lo que no es verdadero (ni nadie de verdad, ninguna sociedad se enamora de lo no verdadero). lo que hay que conseguir es avanzar con la edición en este medio usando todos sus propios resortes. pero claro está, para eso hay que conocerlo. Hay que conocer el hecho de la literatura y hay que conocer el hecho informático e internáutico, y entonces, trabajar. Así llegará el verdadero libro digital, que a mi modo de ver aún no ha llegado.
    Saludos

  4. […] Un par de apuntes más a cuenta de Revista de Letras: no encuentro las reseñas y críticas de libros digitales que anunciaron que empezarían a ofrecer en verano mediante este tuit (y de la que hablé en un artículo dedicado al asunto): […]

Comments are closed.