Hace seis años, Chris Anderson, el editor jefe de la revista Wired, acuñó el término Long tail para describir el fenómeno según el cual los productos de nicho, dedicados a segmentos de público muy concretos y restringidos, representarían una proporción mucho mayor de las ventas en Internet que en los mercados convencionales.

 

Esta afirmación suscitó reacciones a favor y en contra: desde los que tildaban la idea de mero espejismo y los que aducían que eso sería algo pasajero, hasta los que preconizaban que implicaría un cambio radical en los ranking de ventas y el comportamiento del público. Anderson se refería a todo tipo de productos de consumo y la edición no está excluida.

 

Un reciente estudio realizado por Erik Brynjolfsson, Yu (Jeffrey) Hu, Michael D. Smith y fechado en septiembre de este mismo año confirma, en el caso de Amazon, lo que Anderson apuntó: entre el año 2000 y el 2008 las ventas de libros de nicho han ascendido hasta representar el 36,2%, multiplicando por cinco su rentabilidad.

 

Esta es la traducción -forzosamente precaria, lo sé- del resumen del estudio:

 

Los consumidores hallan un aumento significativo en la variedad de productos considerados como Long tail en tiendas como Amazon.com. En este trabajo se analiza el cambio que ha experimentado la curva de ventas de Amazon entre el año 2000 y el 2008, y como el incremento de ventas redundó en un aumento de la variedad de la oferta. En 2008 se recogieron distintos parámetros de ventas, comparándolos con los resultados del año 2000. […] En nuestra opinión, el Long tail ha ido copando, poco a poco, cada vez mayor porcentaje de las ventas. Nuestro análisis sugiere que, para 2008, los libros de nicho ya representan el 36,7% de las ventas de Amazon y el beneficio generado por este tipo de libros se ha multiplicado por cinco entre los años 2000 y 2008. […]

 

He obviado los contenidos puramente matemáticos del estudio. Esos datos y el estudio íntegro en inglés, están disponibles en la web del Social Science Research Network.

 

Lo interesante es que esto es válido tanto para los libros digitales como para los libros de papel: el Long tail es fruto de la aplicación de las TIC a la venta, no de la tecnología usada para editar un libro. Esto es importante por diferentes razones: permite alargar la vida del papel, ya que imprimir pequeñas tiradas implicará menos riesgo si uno puede dar a conocer su producto directamente al público que lo demanda y ese público tiene un modo fácil y cómodo de encontrarlo. Deja sin excusas a los que meten todos los huevos en el cesto del best-seller, pues una política racional de ventas debería desembocar en una ampliación del catálogo, segmentándolo por nichos y/o públicos; si eso se hace mediante la creación de otros sellos o ampliando las colecciones de un mismo sello, ya es harina de otro costal. Sube los colores a los que siguen poniendo trabas, no sólo a la edición y venta de libros-e, sino a los que se emperran en vender mal los libros-p, atándolos a la cadena de distribución tradicional. Finalmente, es una muy buena noticia para aquellos lectores que no frecuentan los best-seller. Y para la cultura en general.

Posted by Bernat Ruiz Domènech

Observador activo de la industria editorial. Diletante y curioso vocacional / Observador actiu de la indústria editorial. Diletant i curiós vocacional

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